
Entre la ley y la empatía: el desafío de gobernar
El autor de esta columna sostiene que la legalidad y la técnica son condiciones indispensables para el ejercicio del poder, pero insuficientes por sí solas. Afirma que la legitimidad de las decisiones públicas también depende de la empatía, la prudencia y la capacidad de comprender sus efectos sobre las personas. Concluye que «si dejamos que las máquinas adopten decisiones públicas, cedemos, en parte, la clave soberana sobre la cual descansa nuestra sociedad y corremos el riesgo cierto de cederla en manos de quienes controlan estas tecnologías o, al menos, las entienden».








