
Castigadas por su tribu, mujeres colombianas transgénero hallan libertad en ciudad cafetera
Cuando Maria Claris Sintua tenía sólo 13 años, los líderes de su tribu en la selva colombiana le colocaron un cepo de madera durante tres días como castigo. Su único crimen: ser un niño que quería ser niña. “Lloré mucho. Los cepos son duros y duelen, tenía fuertes calambres en las piernas. La gente miraba y gritaba maltrato. No lo olvidaré”, dijo Sintua sobre su castigo, que se produjo luego de que intentara probarse los vestidos de su madre.







