
El dogo sordo que no ladra encontró al fin una familia que lo amará
Esta historia no podía tener mejor final. El perro que habían regresado a la Isla Jordán ya tiene un hogar en Fernández Oro, donde sus cuidadores tienen mucho amor para dar y la particularidad de conocer muy bien los límites y desafíos que presenta esta discapacidad porque dos de sus integrantes son hipoacúsicos.







