
Rolando Cánepa, entre el cielo y la tierra
Me siento en el teclado. Me gana el tiempo para el cierre de la edición del diario y no me permito dejar caer una lágrima. Ahora no, aunque el dolor me gane. El mensaje de Eva, su entrañable compañera, me dice que Rolando Cánepa acaba de morir.







