
"Sabíamos que el milagro para Beltrán no iba a suceder, la cura no iba a aparecer"
Cuando la muerte golpea las puertas de una familia, llevándose a un niño de 7 años, el dolor es la primera respuesta. No hay manera de frenar el ciclo de la vida, no hay nada posible para que eso no suceda. No hay diferencia de apellidos, rangos sociales, ideales o religiosos que lo impida. Pero hay quienes prefieren quedarse una vida lamentándose por lo sucedido, otros deciden seguir y recordar al ser querido de la mejor manera y, sobre todo – decisión que implica gran fortaleza – hay quienes deciden enaltecer su nombre.


