No llevar los conflictos a un punto de no retorno
Desde que el ser humano, en la antigüedad, comenzó a formar parte de las primeras comunidades, comprendió la importancia de establecer convenciones para poder convivir con otros individuos. La coexistencia pacífica en un mismo espacio fue fundamental para consolidar las bases de las civilizaciones. En la Argentina de estos días, sin embargo, parece que -salvo contadas excepciones- buena parte de los profesionales de la política, tanto en el oficialismo como en la oposición, prefiere ignorar esa enseñanza y llevar los conflictos a un punto de no retorno.