El voto en un país al borde del abismo y una esperanza abierta para el Chaco
Después de la elección de Capitanich para que vuelva a conducir la provincia, el apoyo multitudinario que recibió Alberto Fernández en su cierre del norte, donde gobernadores ratificaron su respaldo al compañero de fórmula de Cristina Kirchner, vislumbra un voto claramente inclinado a que culmine la etapa del macrismo y, por cierto, enlazar una gestión del Chaco con la misma línea nacional, como ocurrió hasta el 2015, es una esperanza que, para solo citar un ejemplo, posibilitará terminar esas 3.500 viviendas que fueron abandonadas. Otra faceta de la propuesta del justicialismo que volvió a unirse en el país para reaccionar ante una situación límite, y donde la realidad de malestar social habla por sí misma, es el compromiso de rescate federalista que se traduzca en resultados. En campaña y en ejercicio de su investidura, Mauricio Macri estuvo unas ocho veces, pero como lo verificó su última incursión en Sáenz Peña, que es baluarte radical reteniendo el municipio hace más de 20 años, pero con un despliegue discursivo y manos vacías en las necesidades puntuales donde basta el solo ejemplo del incumplimiento de compromisos de Vialidad Nacional o esos magros 100 millones de pesos enviados para la recuperación del desastre climático.