El voto en un país al borde del abismo y una esperanza abierta para el Chaco
Después de la elección de Capitanich para que vuelva a conducir la provincia, el apoyo multitudinario que recibió Alberto Fernández en su cierre del norte, donde gobernadores ratificaron su respaldo al compañero de fórmula de Cristina Kirchner, vislumbra un voto claramente inclinado a que culmine la etapa del macrismo y, por cierto, enlazar una gestión del Chaco con la misma línea nacional, como ocurrió hasta el 2015, es una esperanza que, para solo citar un ejemplo, posibilitará terminar esas 3.500 viviendas que fueron abandonadas. Otra faceta de la propuesta del justicialismo que volvió a unirse en el país para reaccionar ante una situación límite, y donde la realidad de malestar social habla por sí misma, es el compromiso de rescate federalista que se traduzca en resultados. En campaña y en ejercicio de su investidura, Mauricio Macri estuvo unas ocho veces, pero como lo verificó su última incursión en Sáenz Peña, que es baluarte radical reteniendo el municipio hace más de 20 años, pero con un despliegue discursivo y manos vacías en las necesidades puntuales donde basta el solo ejemplo del incumplimiento de compromisos de Vialidad Nacional o esos magros 100 millones de pesos enviados para la recuperación del desastre climático.
Como contrapartida, hay avances en el diálogo entre Alberto Fernández y el próximo gobernador del Chaco en la prioridad de la reactivación de obras públicas que recupere fuentes de trabajo y con la prioridad absoluta del segundo acueducto donde el retardo de ritmo de las contratistas Supercemento y Rovella Carranza se explica porque el Enhosa no liberó los fondos comprometidos en el momento oportuno de cancelar certificaciones y los aportes de la provincia, a la postre, no fueron suficientes. Como sucedió con la ruta provincial 7, cuya pavimentación se paralizó porque Vialidad Nacional -que sí mejoró el perfil de su sede en Resistencia del Distrito 18º- dejó de pagar aquí y en todo el país, pese a lo denunciado por el Consejo Vial Federal. Y ante la publicidad abrumadora sobre autopistas, los resistencianos podrían preguntar sobre los cinco años de espera de la suya, promocionada y acortada, para igualar la frustración de las promesas del Plan Belgrano y la frutilla del postre del segundo puente entre el Chaco y Corrientes que no tolera excusas humillantes.

LA ESPERANZA CHAQUEÑA
Una débil representación parlamentaria que ya se verá si mejora con los nuevos electos, hizo que el centralismo consumara sus exclusiones y remando contra la corriente, con los reproches partidarios consiguientes, el gobernador Peppo tuvo que confiar en un pacto fiscal que fue antesala de la enorme hipoteca del crédito con el Fondo Monetario Nacional, una espina clavada en quien asuma la conducción de la República.
Pero surfeando entre el Ministerio del Interior y el de Hacienda, sobre todo con la mejoría que reportó el alejamiento de Nicolás Dujovne, el excolumnista de TN, la gestión de Peppo mantuvo a flote la obligación salarial tan básica como enorme y otro detalle que vale la pena citar a propósito del estallido sin precedentes de Chile (donde suman ocho días de protestas y violencia), la contención social abarca otras facetas que en un rubro y otro terminan redondeando en 100.000 personas que reciben asistencia del Estado, incluyendo el capítulo de esas cooperativas insaciables, acosadoras, para las cuales la turbulencia judicial no ha concluido porque se cometieron excesos y no son pocos los cabecillas cuya prosperidad los lleva a conducir camionetas de alta gama.
Peppo concluirá sacando a flote los préstamos del Fonplata, que él mismo activó en Santa Cruz de la Sierra, para pavimentar el tramo de la ruta 13 que eligió iniciar entre la ruta 11 y Cote Lai y resolver el acceso al nuevo puerto de Las Palmas, tal vez el mayor logro de su mandato y que podría habilitarse el año próximo. Queda un capítulo para el nuevo enlace entre la autovía y Barranqueras que tiene avances para alcanzar la aprobación final.
¿Cómo no rescatar la esperanza chaqueña en un abanico de flancos, como esas heridas sociales abiertas si se habilita un andarivel con otro matiz de tránsito realista y, al mismo tiempo, se define un programa de gobierno abierto a reformas fundamentales que busque lo mejor de las fortalezas de la provincia, muchas intactas como la producción primaria, y haga frente a las debilidades con un aspecto esencial que desvela a Capitanich: diferenciar necesidades de los desbordes de corrupción donde la propia presidente de la Legislatura desnudó que hay 800 agentes que no trabajan y solo acuden a cobrar como acreedores del favoritismo politiquero.
¿Podrá el nuevo presidente Hugo Sager ponerle el cascabel al gato con un bloque que interprete las consignas reformistas del gobernador que revalidó un liderazgo que estará en juego en la disputa de la intendencia de Resistencia el 10 de noviembre?
LA TRANSICIÓN Y LO QUE VIENE
Es obvio que Capitanich respetará hasta el último día la investidura de Peppo, pero el envión de su propuesta electoral asomará tal vez esta misma noche, de triunfar la fórmula del Frente de Todos, porque está decidido a promover un acuerdo político con todos los partidos y sectores, desplegando sus 50 proyectos de leyes que ha venido retocando para plantear un escenario donde sabe que tropezará con intereses creados y bastiones corporativos, para desembocar o no con un llamado a reformar la Constitución de 1994, basado en una modernización que promueva a nuevos actores dispuestos a quebrar la rutina de tropezar siempre con la misma piedra.
Nos consultan sobre las designaciones que van surgiendo sobre esas premisas y solo se puede confirmar que Federico Muñoz Femenía será el nuevo presidente del Nuevo Banco del Chaco, donde se renovará el equipo de directores oficiales, y al respecto el gobernador electo mantuvo reuniones con el presidente Rafael González y con el dirigente bancario Rubén Rufino que representa a los accionistas que tienen un 30 por ciento del capital de la sociedad anónima que está cumpliendo 25 años de trayectoria gravitante.
Otra novedad es que el Ministerio de Economía estará en manos de una mujer, Maia Wolfin, mano derecha de quien fue el ministro de Capitanich durante mucho tiempo y que condujo su administración en el primer municipio de la provincia.
Otro nombre es el de Juan Manuel Carreras, también del equipo municipal, que viene adelantando contactos en el Ministerio de Infraestructura, cuya denominación probablemente cambie y cuyo titular Fabián Echezarreta todavía se encuentra alejado por un serio problema de salud.
Capitanich no quiere dar más nombres por ahora pero está viendo con interés la continuidad de Hugo Varela en Vialidad Provincial y su equipo conoce a Javier Turienzo, un economista joven que intenta orientar un organismo tan grande como complicado como el Insssep donde hay dos frentes superlativos como la obra social con 266.000 afiliados y un déficit jubilatorio que en este año llegará a 2.576 millones, cubierto por el Tesoro provincial ante el bloqueo de la compensación de la Anses a los sistemas de provincias que no transfirieron sus sistemas de seguridad social.
LA CONEXIÓN CON BUENOS AIRES
Más allá de la fluida relación de Capitanich con Alberto y Cristina, también existen vínculos de línea de trabajo con un probable ministro de Alberto Fernández, experto en la delicada crisis social que tiene amistad con Roberto Acosta, secretario general de la Gobernación de Peppo que será diputado provincial en cuarto lugar. Surge otra novedad con Sebastián Benítez Molas, muy cercano a la intendencia de Capitanich, que irá a un cargo nacional no determinado.
La expectativa sobre el desenlace de esta noche del veredicto ciudadano es enorme, casi dramática, pero especialmente para el Chaco es una circunstancia que acentúa la trascendencia histórica de abrir una gran esperanza si cambia el timón que ha llevado al país a encallar con un costo de tal envergadura que economías regionales como la nuestra han afrontado un mal trato ya impagable e insostenible, y que, por lo tanto, le asignan el derecho a confiar de buena fe en una nueva oportunidad.
De eso se trata, anhelando que la convivencia y la paz social sean ingredientes esenciales de la política para que los argentinos vuelvan a creer en ella, en sus valores, en el rescate de la ética de la verdad y, sin exagerar, poder llegar sin tanta angustia a fin de cada mes como jaquea a millones de hogares.
El alegato de las provincias que debe escucharse
El chaqueño Cristian Ocampo, quien preside la Comisión Federal de Impuestos, razonaba ayer que el gobierno de Macri debería decretar un feriado cambiario de antemano para mañana y se remitía a las conclusiones de los dos foros que se mantuvieron activos esta semana en Buenos Aires con un alegato demandante de un acuerdo político, social y económico urgente.
Desde las provincias la visión es unánime sobre la contención de los efectos de la corrida detrás del dólar, la pérdida de reservas y el efecto en la suba inexorable de precios, que en todos los distritos significa un apriete recesivo al cabo de un mes de octubre en que la coparticipación federal está viniendo peor que la floja de septiembre al decir del propio Oscar Peppo.
Las provincias se unen en advertir que los tiempos se acortan cada vez más y por eso piden que desde mañana se llame a un acuerdo de emergencia para calmar una crisis que Macri ha distorsionado en sus discursos y Alberto Fernández ha desnudado en sus mensajes como el de esta semana en Resistencia.
“No tenemos financiamiento si no arreglamos el problema fiscal y a este ritmo se corre el riesgo de que podamos desbarrancarnos en una hiperinflación” se ha opinado y todos los ministros coincidieron en que un acuerdo de emergencia es tan imprescindible como urgente.
“Todos los actores de la política argentina, cualquiera sea el resultado, tienen que ponerse a trabajar en forma conjunta para resolver los graves problemas que tenemos. Un sector solo no podrá hacerlo”.
Como remate, esa transferencia de 674 millones de pesos a las 15 provincias que lograron el apoyo de la Corte Suprema por las rebajas del IVA y Ganancias que hizo Macri tras su derrota en las PASO, significa una subvaluación de la deuda y está lejos de lo que corresponde enviar, aun con las cuotas posteriores adelantadas por el ministro Lacunza que, a la postre, no fueron otra cosa que buscar un aguante electoral para Cambiemos.










