¿Quién trajo para el ahorro?
¿Quién trajo para el ahorro? era lo que decía la señorita de primero superior a comienzos de la década del 50, después del buen día, en la escuela del Estado. Enseguida, los que habían llevado algunas monedas se adelantaban y la maestra les entregaba unas estampillas que se pegaban en un álbum, que al llenarlo completaban uno, cinco o diez pesos. Esos álbumes los llevaba la propia maestra al Correo o a alguna de las agencias de la Caja Nacional de Ahorro Postal que, con una estampilla correspondiente al monto, lo acreditaba en una Libreta de Ahorro. Todo eso constituía una rutina que se había metido muy hondo en los chicos, los docentes y los padres, fomentando el ahorro para la época de los estudios o cuando había necesidades extraordinarias. En ese tiempo era común que los padres o padrinos hicieran ese regalo a los chicos antes de entrar en la escuela primaria junto con algunas primeras estampillas como una forma de inculcarles el ahorro.