
La fatalidad
La primera vez que me llamó la atención Jorge Cura fue a raíz de un comentario de José Viñuela en su muy buen programa matinal en Radio Libertad. Dijo que había leído el borrador de un libro suyo y que había llorado varias veces con el texto. José contó también que le había recomendado cambiar el nombre previsto para su obra: “Algo tengo que decir”. Aun sin saber mucho más, compartí la opinión. No parecía un título muy atractivo para la primera criatura editorial de un escritor novel.
