
La carta
La clase ya había terminado. El bullicio de los niños que se iban a sus casas sonaba como el encanto de la música de un final de año. Juana, la portera, entra cantando al aula de Primer Grado. Allí, en un rincón, ve a Georgina, la maestra, guardando papeles en una caja. “Seño…está llorando… ¿Qué le pasa?, le preguntó.







