
En politica, no hay reyes ni magos, ni se debe deshojar la margarita
Hace calor. En algún bar de la ciudad se reúnen tres o cuatro personas hablando de política.

Periodista. Jefe de Chaco Adentro.

Hace calor. En algún bar de la ciudad se reúnen tres o cuatro personas hablando de política.

Hace mucho tiempo no se veía en el campo a los productores esperar que se termine, con tanta ansiedad, el año. Es que los doce meses que pasaron marcaron el retorno de las retenciones a algunos productos del campo, medidas que no favorecieron a las economías regionales, el drama del flete y el transporte, además de la incesante presión impositiva y trabas puestas por el propio Estado.

“No somos más que nuestras propias decisiones”, decía Jean Paul Sartre. Frase adaptada al ámbito político que “viene como anillo al dedo”.

“No me agarran más... me cansé de ser el conejito de India de las agroexportadoras y de las entidades que nos mienten, nos usan y no nos defienden: no siembro más girasol”, fue la contundente expresión de Diego Zaiser, un agricultor de la zona de Itín, cerca de Hermoso Campo, que no pudo compensar lo invertido en la siembra de girasol con lo que le pagan por tonelada, sumando a ello otro drama que tiene que ver con la naturaleza: el agua acumulada con los más de 500 milímetros caídos en los últimos 30 días.

El campo no para aunque en el sudoeste y centro-sur del chaco las trilladoras esperan que haya “piso” para retomar la cosecha de girasol

La clase ya había terminado. El bullicio de los niños que se iban a sus casas sonaba como el encanto de la música de un final de año. Juana, la portera, entra cantando al aula de Primer Grado. Allí, en un rincón, ve a Georgina, la maestra, guardando papeles en una caja. “Seño…está llorando… ¿Qué le pasa?, le preguntó.

Nuestra provincia produce una importante cantidad de materia prima. Sin embargo, la gran mayoría de ella se va del Chaco sin dejar valor agregado en este suelo y por ende, impide el desarrollo industrial, cuestión que requiere de un análisis profundo con la integración de diferentes sectores de la producción y de potenciales inversionistas.

Aunque sea un año electoral, para el 2019 tendrá que cambiarse de estrategia para emparejarse la cancha. Estamos perdiendo, pero vamos al descanso del entretiempo para dar luego la batalla final.