Estamos en el puesto 19 en el ranking de provincias exportadoras
Nuestra provincia produce una importante cantidad de materia prima. Sin embargo, la gran mayoría de ella se va del Chaco sin dejar valor agregado en este suelo y por ende, impide el desarrollo industrial, cuestión que requiere de un análisis profundo con la integración de diferentes sectores de la producción y de potenciales inversionistas.
Un claro ejemplo de ello es que la gran producción girasolera se va de la provincia sin contar con una industria aceitera.
Chaco ocupa el puesto número 19 en el ranking de valor exportado por provincia, cayendo dos posiciones respecto del año anterior, pero igual a 2015.

En 2017 vendió bienes al exterior por casi 327 millones de dólares, lo que implicó un retroceso de 11,1% comparado al año anterior y una suba de 22,8% en relación a 2015. Entre sus productos se destacan los vinculados a la actividad agrícola. El principal destino fue China, hacia donde se dirigió el 14,9% de las ventas, dice un informe de la Cámara Argentina de Comercio.
Lo que se va
Maíz, soja y girasol, en su mayoría, son los productos cosechados en tierra chaqueña que se van en camiones a los puertos, la mayoría sin dejar valor agregado en esta provincia.
El maíz, que los productores que diversificaron su producción lo utilizan para la cría de feed lot, marca alguna tendencia, pero el grueso de la cosecha se va en camiones, y una menor cantidad en tren y a través de barcazas.
En el Chaco se han implantado 468.000 hectáreas de girasol, 142.000 de algodón, se estiman unas 230.000 de maíz, 100.000 de sorgo, 650.000 de soja, 101.400 de trigo, 3.600 de arroz y otros productos, 30.000 hectáreas de alfalfa, 3.120 de garbanzos y 1,250 de cártamo, sin contar con una creciente producción de miel orgánica y también con la producción de carbón vegetal estimada en 250.000 toneladas anuales.
Es decir, un abanico importante de cultivos y de productos que generan producción que demanda inversiones para lograr dar manufactura la materia prima.
“instalando una aceitera en nuestra querida provincia del Chaco se acomodan los precios enseguida. Procesando localmente las aproximadamente 700.000 toneladas producidas en Chaco se generará una competencia demandante más fiel a la realidad de precios”, opinan los productores chaqueños.
Una necesidad, más que un anhelo
La fabricación de etanol, por ejemplo, es un anhelo y una necesidad. Es una herramienta para establecer la cadena de valor agregado, lo cual -como se sabe- permitirá pensar en el desarrollo.
Es que el bioetanol se obtiene a partir de cultivos ricos en azúcares como la caña de azúcar o el maíz, éste último en este año tendrá en el Chaco una súpercosecha. Mediante un proceso de fermentación y posterior destilación, se logra este combustible.
La decisión política del gobernador, es instalar la fábrica de bioetanol en Pampa del Infierno. Y esto no es un capricho. Es ponerle valor agregado a miles de toneladas de maíz que se cosechan en la zona desde Avia Terai hasta Los Frentones, en lotes ubicados al sur y al norte de la ruta nacional 16.
Bajo nivel de procesamiento
El Chaco es una provincia que tiene un bajo nivel de procesamiento de los commodities que produce”, comienza diciendo el analista en temas agrícolas y especialista en temas vinculados a vìas navegables, Juan Camarasa.
Camarasa consideró que de todo lo que produce el Chaco se consume una pequeña parte del maíz, sorgo y semilla de algodón como forraje, mientras que la mayor parte lo despacha a otras jurisdicciones.
“Como plantas procesadoras de alimentos de gran escala, contamos con un solo molino harinero en la ciudad de Resistencia, mientras que para el maíz, la soja y girasol, solo contamos con facilidades logísticas para el traslado a los centros de transformación ubicados en otras jurisdicciones, fundamentalmente en la provincia de Santa Fe”, indicó.
El complejo de molienda de granos de ROSAFE es de los más importantes del mundo, apuntó Camarasa. Sostuvo que las inversiones ejecutadas en las últimas décadas incrementaron la capacidad de procesamiento de las plantas que permiten en la actualidad procesar cerca de 200.000 toneladas de oleaginosas por día y más de 65 millones de toneladas al año.
Esta capacidad supera en años de cosechas magras a la Oferta, y genera pujas por las oleaginosas para amortizar inversiones y afrontar costos fijos, dijo. Esta evidencia -observó Camarasa- demuestra que hay una capacidad y productividad muy importante en el complejo portuario del Gran Rosario, y que intentar con igual estrategia y posicionamiento inversiones de esta naturaleza en el interior Chaqueño no aparenta a prima facie promisorio.










