En Argentina, uno de diez adultos tiene diabetes y no lo sabe
Especialistas de Argentina, Colombia y México destacan la importancia de acceder oportunamente a tratamientos que pueden cambiar el curso de la enfermedad.
Por el Día Mundial de la Diabetes que se conmemorará el 14 de noviembre, expertos advierten sobre uno de los principales desafíos sanitarios de la región: lograr que las personas reciban el diagnóstico antes de que aparezcan complicaciones y puedan iniciar oportunamente el tratamiento más adecuado. Aunque la diabetes tipo 1 y la tipo 2 tienen causas y características diferentes, en ambos casos reconocer las señales de alerta y anticiparse puede modificar significativamente su evolución.

En la Argentina, donde la diabetes también representa un importante problema de salud pública, el desafío es fortalecer la detección temprana y el seguimiento de quienes presentan condiciones que pueden propiciar su aparición. La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, encontró que vive con diabetes 1 de cada 10 adultos de 18 años.2 Este indicador, que incluye a personas con glucemia elevada con y sin diagnóstico de diabetes, refleja la magnitud del problema.
Durante un encuentro virtual regional organizado por Sanofi para periodistas, especialistas de Argentina, Colombia y México analizaron los principales desafíos que enfrenta América Latina para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la diabetes. Fundamentalmente destacaron la importancia de la consulta regular con el médico, que es quien solicitará los análisis de rutina necesarios que podrían detectar ésta u otras enfermedades cuyo tratamiento temprano contribuye a un abordaje precoz y a un mejor pronóstico.
"La diabetes representa uno de los grandes desafíos sanitarios de América Latina, especialmente porque muchas personas conviven con la enfermedad sin saberlo. Cuando el diagnóstico llega tarde, aumenta el riesgo de complicaciones que pueden afectar al corazón, a los riñones y a la vista, entre otros. Por eso, es fundamental promover hábitos saludables, reconocer los factores de riesgo y facilitar el acceso a controles médicos que permitan actuar a tiempo", explicó Alejandro Marín, médico endocrinólogo, líder de opinión en Colombia.

La diabetes tipo 2 representa la gran mayoría de los casos y se produce cuando el organismo no utiliza adecuadamente la insulina o no genera la cantidad suficiente para mantener la glucemia dentro de los valores recomendados.3 El exceso de peso, el sedentarismo, los antecedentes familiares y la edad son algunos de sus principales factores de riesgo. Sin embargo, una de sus mayores dificultades es que puede evolucionar durante años sin síntomas evidentes.
En este contexto, una alimentación saludable, la actividad física y el control del peso son herramientas fundamentales para prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2. A su vez, los controles de glucemia en personas con factores de riesgo permite identificarla oportunamente, antes de que provoque complicaciones.
Diabetes tipo 1
En la diabetes tipo 1, los avances científicos están transformando la manera de abordar el diagnóstico. Se trata de una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario destruye progresivamente las células del páncreas que producen insulina. Puede aparecer a cualquier edad y no está relacionada con hábitos alimentarios ni con la actividad física.
Según la IDF, aproximadamente 797.000 personas viven con diabetes tipo 1 en América Central y del Sur, entre ellas cerca de 163.000 niños y adolescentes menores de 20 años.

Tradicionalmente, la enfermedad se identifica cuando aparecen síntomas como sed excesiva, aumento de la frecuencia urinaria, pérdida de peso inexplicada y cansancio. En algunos casos, el diagnóstico llega recién ante una cetoacidosis diabética, una complicación aguda potencialmente grave.
Sin embargo, hoy es posible identificar mediante estudios específicos de autoanticuerpos a determinadas personas que se encuentran en etapas presintomáticas, incluso antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas. Esta posibilidad resulta especialmente relevante en quienes tienen familiares de primer grado con diabetes tipo 1, aunque la mayoría de las personas que desarrollan la enfermedad no tiene antecedentes familiares conocidos.
"Durante mucho tiempo, el diagnóstico de diabetes tipo 1 estuvo asociado a la aparición de los primeros síntomas, y en ocasiones llegaba cuando el paciente ya atravesaba una situación de urgencia. Hoy sabemos que la enfermedad puede comenzar mucho antes y que existen herramientas para identificarla en etapas presintomáticas. Esto nos permite anticiparnos, acompañar a las familias, organizar el seguimiento y reducir el riesgo de que la enfermedad se diagnostique recién cuando aparece una complicación grave. Es un cambio muy importante en la forma de abordar la enfermedad", explicó María Laura Pomares, médica del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital Juan Pablo II y coordinadora médica de la Unidad Diabetológica de CEGYM, en Corrientes.
La especialista destacó que la importancia de la detección temprana también alcanza a la diabetes tipo 2, aunque las estrategias son diferentes.
"En ambos tipos de diabetes, el tiempo es un factor determinante, aunque las estrategias de detección son diferentes. En la tipo 2, debemos identificar los factores de riesgo y promover controles oportunos. En la tipo 1, la evaluación de autoanticuerpos en personas seleccionadas permite reconocer etapas anteriores a los síntomas. Lo importante es que el diagnóstico deje de ser necesariamente una respuesta tardía y se convierta, siempre que sea posible, en una oportunidad de actuar antes", agregó Pomares.
La detección presintomática de diabetes tipo 1 no implica que toda la población deba realizarse estudios de autoanticuerpos de manera indiscriminada. La indicación de estas pruebas, la evaluación del riesgo y el seguimiento posterior deben estar a cargo de profesionales capacitados.
Una vez confirmado el diagnóstico, comienza otra etapa igualmente importante: asegurar una atención adecuada y sostenida en el tiempo. El abordaje de la diabetes requiere educación, monitoreo de la glucosa, hábitos saludables y tratamientos individualizados según las necesidades de cada paciente. En este recorrido, la insulina ocupa un lugar fundamental: es indispensable para la supervivencia de las personas con diabetes tipo 1 y también puede resultar necesaria en determinados momentos de la evolución de la diabetes tipo 2.
"Desde su descubrimiento hace más de un siglo, la insulina ha permitido salvar millones de vidas y continúa siendo una herramienta esencial para el tratamiento de la diabetes. Hoy contamos con distintas alternativas, incluidos los análogos de insulina, y herramientas de seguimiento que permiten adaptar los tratamientos a cada persona. El desafío es que estos avances lleguen oportunamente a quienes los necesitan", señaló Gisela Ayala, directora ejecutiva de la Federación Mexicana de Diabetes.
La profesional remarcó que el tratamiento debe contemplar las características clínicas de cada paciente, sus necesidades y sus posibilidades de sostener las indicaciones a largo plazo. El objetivo es mantener un control adecuado de la glucemia, prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida.
En una región donde millones de personas todavía desconocen que viven con diabetes, los especialistas coincidieron en la necesidad de ampliar el acceso a controles, fortalecer el diagnóstico oportuno y garantizar tratamientos adecuados. Detectar la enfermedad a tiempo y sostener el acompañamiento médico son pasos fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida.
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