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La solidaridad también construye

En la ciudad de Fontana, la construcción del Instituto de Alta Complejidad Cardiológico Oncológico (IACCO), promovido por la Fundación Los Dinosaurios, avanza con la dimensión de una obra que trasciende lo arquitectónico para convertirse en una apuesta concreta por la vida, la salud y la solidaridad. Cada etapa que se completa representa un paso hacia un objetivo de enorme trascendencia para el Chaco y para toda la región del Norte argentino, donde el acceso a servicios médicos especializados constituye una necesidad fundamental.

El proyecto se encuentra en plena ejecución y ha ingresado en una nueva etapa constructiva luego de completar las fundaciones subterráneas, una instancia que demandó ocho meses de trabajo y permitió concretar 560 pilotes de doce metros de profundidad. Esta primera fase concluyó antes del plazo originalmente previsto y dio lugar al inicio de los trabajos de elevación de columnas y construcción de losas estructurales, para los cuales se estableció un período estimado de dieciséis meses.

Con una inversión proyectada de 54 millones de dólares y una superficie cercana a los 30.000 metros cuadrados, el edificio contará con seis plantas destinadas a brindar atención especializada en cardiología y oncología. El diseño contempla instalaciones técnicas y sanitarias especialmente concebidas para responder a las exigencias de un centro médico de máxima complejidad.

Entre sus características se destacan los circuitos diferenciados para pacientes, profesionales y personal técnico, además de sectores que permitan fortalecer las condiciones de bioseguridad. A esto se suma la planificación de un helipuerto en un terreno aledaño, cuya aprobación dependerá de las autoridades aeronáuticas competentes y que permitiría facilitar las derivaciones médicas de urgencia.

Sin embargo, el verdadero valor del IACCO no puede medirse únicamente en metros cuadrados, inversiones, tecnología o avances de obra. Su importancia reside, fundamentalmente, en las vidas que podrá acompañar y en las oportunidades de atención que ofrecerá a miles de personas. Su misión será brindar prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares y oncológicas, procurando que los pacientes del Chaco y de provincias cercanas no deban afrontar largos traslados y el desarraigo de sus familias para acceder a prestaciones de alta complejidad.

La atención médica, la prevención, la docencia y la investigación constituirán los cuatro pilares de una institución que aspira a convertirse en un referente científico, tecnológico y sanitario regional. Pero existe un quinto componente, menos visible en los planos y las especificaciones técnicas, que resulta indispensable para comprender el sentido profundo de esta iniciativa. Se trata de la solidaridad, de la capacidad de reconocer el sufrimiento ajeno y de asumir que ninguna comunidad puede considerarse verdaderamente desarrollada mientras haya personas que deban enfrentar solas sus necesidades más urgentes.

En este punto adquiere especial significado una conocida anécdota atribuida a la antropóloga estadounidense Margaret Mead. Según ese relato, cuando una estudiante le preguntó cuál había sido la primera señal de civilización en una cultura antigua, Mead respondió que había sido un fémur fracturado y posteriormente sanado. La respuesta sorprendió a quienes esperaban que mencionara herramientas, vasijas o manifestaciones artísticas. Sin embargo, su explicación encerraba una profunda enseñanza sobre la condición humana.

Un hueso roto que había logrado sanar demostraba que alguien había permanecido junto a la persona herida. Alguien le había proporcionado alimento, agua, protección y cuidados durante el tiempo necesario para recuperarse. En otras palabras, alguien había decidido no abandonarla. Allí, en ese gesto de acompañamiento y compromiso con la vulnerabilidad del otro, podía reconocerse una de las expresiones más antiguas de la civilización.

Esa reflexión permite comprender que la construcción del IACCO representa mucho más que levantar un edificio destinado a la medicina. Es una manera de transformar la indiferencia en compromiso y la solidaridad en una obra concreta. Es comprender que detrás de cada diagnóstico existe una persona, una familia, una historia y una esperanza. Y que el acceso a la salud no debería depender del lugar donde alguien nació ni de sus posibilidades económicas.

La Fundación Los Dinosaurios impulsa una iniciativa que convoca a ciudadanos, empresas e instituciones a participar como fundadores, sumando esfuerzos para hacer realidad este propósito sin fines de lucro. Porque las grandes transformaciones no son responsabilidad exclusiva de quienes las promueven, sino también de una sociedad que decide involucrarse y reconocer que el bienestar de los demás forma parte del bienestar de todos.

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