La creciente y su impacto en la venta de pescado en el barrio San Pedro Pescador
Los trabajadores de la zona ribereña contaron cómo se reorganizan frente a la creciente del Paraná. Algunos sectores tuvieron familias evacuadas y la actividad comercial siente el impacto de la inundación.

La creciente del río Paraná modificó la rutina de los pescadores, vendedores de pescado y mayoneros del barrio San Pedro Pescador, donde los trabajadores atraviesan un escenario marcado por las dificultades para desarrollar sus actividades y la disminución de las ventas. Si bien algunos sectores no sufrieron grandes complicaciones, hubo familias evacuadas y la suba del agua obligó a modificar las zonas de pesca y las condiciones de trabajo.

















La inundación en el barrio
Mauro, vendedor de pescado, explicó que la inundación no afectó demasiado su sector, aunque reconoció que hubo familias evacuadas en los alrededores. Además, recordó que una creciente de características similares ya se había registrado años atrás. "Esto ya lo vivimos", señaló.

Por su parte, Ramón, pescador de la zona, describió un panorama más complicado para quienes salen diariamente al río: "Pesca pobre y pobre venta, desde ayer en el río y nada", resumió. También manifestó el malestar de algunos pobladores por la falta de respuestas y atención ante las dificultades que atraviesan: "La gente está enojada porque se acuerdan último de ellos".
Pocas ventas
Gustavo, vendedor de pescado dentro del barrio, explicó que el movimiento disminuyó porque los clientes tienen dificultades para ingresar a la zona. "Se vende poco porque la gente no entra al barrio, y se labura poco", afirmó.
A esto se suman las complicaciones para desarrollar la pesca en los sectores habituales, debido a los restos verdes de gran magnitud que arrastra la corriente y que golpean contra las embarcaciones. Por ese motivo, los pescadores comenzaron a utilizar canchas alternativas, para evitar los riesgos que representa trabajar cerca de la costa.
En cuanto a las especies disponibles, Mauro indicó que la pesca todavía se mantiene y que actualmente es temporada de surubí. "Cada vez que crece el agua, hay pescado, se vieron lindos ejemplares de surubí", comentó, aunque advirtió que las crecidas extremas pueden perjudicar la actividad.
Soledad, vendedora ubicada a la vera de la ruta, antes de subir el puente Chaco-Corrientes, coincidió en que el surubí es lo que más se comercializa y señaló que el movimiento depende también de las fechas de cobro.
Los precios del pescado
En los puestos de venta del barrio San Pedro Pescador, el surubí cortado en rodajas se comercializa a $10.000 el kilo, mientras que el precio mayorista es de $8.000. Por su parte, el sábalo se consigue a $6.000 el kilo y el pescado variado para freír (bagre amarillo y moncholo) se venden a $7.000 el kilo.

Entre las opciones de mayor valor se encuentra el pacú, que cuesta $15.000 el kilo, aunque los vendedores señalaron que está saliendo poco. En tanto, el manduré no está disponible por el momento, debido a que no se están obteniendo ejemplares para su comercialización.
Vecinos de San Pedro Pescador, entre el agua y los reclamos por asistencia
La crecida del río Paraná también llegó a las chacras y viviendas de los vecinos del barrio San Pedro Pescador. Jesús, que esperaba retirar una de las cajas Ñachec con mercadería, contó que el agua inundó su chacra, ubicada sobre la ribera. En ese contexto, cuestionó la demora en la llegada de la asistencia: sostuvo que los habitantes de la zona son de los primeros en sufrir las inundaciones, pero que siempre quedan entre los últimos en recibir ayuda.
Un reclamo similar expresó Armando, otro vecino al que le ingresó agua en su propiedad. "Por todos lados se hizo entrega, pero acá siempre es el último lugar al que llegan. Son irresponsables", manifestó. Explicó que vive sobre la costa del río, pasando la escuela del barrio, y que el agua llegó hasta la entrada de su vivienda.

Por su parte, Mabel señaló que varias familias debieron abandonar sus hogares, mientras que otras decidieron quedarse para no perder lo poco que tienen. Además, comparó la situación actual con una creciente anterior y consideró que aquella ocasión no había generado tantos perjuicios. En ese sentido, advirtió que las complicaciones se agravan cuando la crecida del río coincide con lluvias intensas sobre la zona, lo que aumenta el impacto del agua en las familias ribereñas.
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