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De la fuga de un proscripto al hallazgo de una trama de lavado

Las repercusiones del caso Bolsonaro en nuestro país

Lo que comenzó como una sospecha periodística sobre la salida clandestina de Flávio Bolsonaro de Brasil derivó en un escándalo institucional de múltiples aristas.

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   La trama involucra a un avión de una empresa bajo investigación judicial por lavado de dinero, a un empresario imputado en una causa de corrupción de alto perfil, y a un gobierno que primero negó el ingreso del senador brasileño para luego reconocerlo. El episodio no solo expuso fisuras en el control fronterizo y aeroportuario, sino que vinculó la fuga de una figura políticamente protegida con una estructura financiera ya bajo la lupa de la justicia argentina.

Denuncia de Marcela Pagano

   La diputada nacional Marcela Pagano fue quien formalizó la alarma inicial. Presentó una denuncia penal ante la Justicia Federal de Puerto Iguazú para que se investigue el ingreso y posterior partida de Flávio Bolsonaro, sobre quien pesaba una prohibición judicial de abandonar Brasil dictada por el Supremo Tribunal Federal. Pagano no solo apuntó al senador, sino también a la posible responsabilidad de funcionarios argentinos: "Si entró, alguien lo dejó entrar. Si lo quisieron sacar por un aeropuerto federal, alguien miró para otro lado", declaró. Su pedido incluyó la preservación de las cámaras de seguridad del puente internacional Tancredo Neves y del aeropuerto de Puerto Iguazú, además de los planes de vuelo, la lista de pasajeros y el contrato del chárter. La legisladora solicitó investigar posibles delitos de "tráfico de personas en tránsito e incumplimiento de los deberes de funcionario público".

Un avión, una empresa y un dueño incómodo

   El centro de la investigación material es el Gulfstream G400 con matrícula LV-JQW, perteneciente a la firma Baires Fly Sociedad Anónima. Sin embargo, detrás de la sociedad formal, la Justicia argentina identifica a un empresario con un prontuario delicado: Sergio Daniel Mastropietro. El fiscal federal Franco Picardi lo señaló como el verdadero dueño de Baires Fly y como una de las "cabeceras" del lavado de dinero en la causa por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Según la hipótesis fiscal, el producto de los sobornos en ANDIS se transfirió a cuentas de Baires Fly, disfrazado como pagos por vuelos que nunca se realizaron.

   La conexión no termina ahí. Mastropietro fue quien, según la investigación, presentó al financista Federico "Fred" Machado —luego extraditado a Estados Unidos por narcotráfico— con el economista José Luis Espert. Esta red de vínculos posiciona al avión utilizado en la fuga de Bolsonaro no como una aeronave cualquiera, sino como parte de un entramado bajo pesquisa judicial por blanqueo de capitales.

Contradicciones oficiales y la respuesta del Gobierno

   El Gobierno argentino atravesó un recorrido errático en su comunicación. En la mañana del martes 27 de octubre, la Dirección Nacional de Migraciones afirmó categóricamente que "no registra ingreso alguno de Flávio Bolsonaro a la República Argentina". Horas después, durante la madrugada del miércoles, el mismo organismo confirmó que el senador había cruzado el puente internacional Tancredo Neves a las 22.50 del martes, acompañado por su esposa y sus dos hijas, "con documentación hábil y sin ningún impedimento legal". La diferencia temporal entre ambas comunicaciones —la primera anterior al cruce fronterizo— no acredita por sí sola un ocultamiento, pero la secuencia quedó bajo examen judicial.

   En paralelo, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) habría denegado en un primer momento la autorización de despegue del Gulfstream rumbo a Miami, lo que mantuvo la aeronave varada en Puerto Iguazú por más de 24 horas. Finalmente, el avión partió con un plan de vuelo que consignaba como destino Guayaquil, Ecuador, aunque el senador brasileño terminó arribando a Miami.

Repercusiones políticas y judiciales

   El episodio desató un terremoto político en el Congreso argentino. Bloques opositores anunciaron denuncias penales contra el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno por presunto "encubrimiento y uso de recursos públicos", y reclamaron interpelaciones a funcionarios del área. La diputada Pagano, antes aliada del oficialismo, marcó distancia con dureza: "La frontera argentina no es un pasillo VIP de nadie. La soberanía no se negocia ni se presta". El episodio amenaza además con complicar el tratamiento legislativo de la llamada "ley Malvinas", una iniciativa oficialista que quedó envuelta en la controversia.

   En el plano judicial, la causa ANDIS —que ya tiene a Mastropietro imputado y citado a indagatoria por el juez Ariel Lijo— sumó un nuevo capítulo: la aeronave utilizada en la fuga de Bolsonaro es la misma que la justicia argentina había ordenado incautar en el marco de la investigación por lavado. La pregunta que ahora sobrevuela la causa es cómo un avión bajo pesquisa judicial terminó siendo el vehículo para evacuar a un político prófugo de la justicia de su país, con la anuencia —o al menos la vista gorda— de las autoridades argentinas.

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