¿La política está degradada o son los políticos quienes la degradan?
Señor director de NORTE:
La política no se ha degradado sola, la han degradado quienes la ejercen sin responsabilidad ni principios ni respeto por los ciudadanos.
No hace muchos años, al inicio de esta nueva democracia, la política y quienes la ejercían lograban construir consensos incluso en medio de los conflictos.
Porque el conflicto es inherente a la política; lo que no puede ser inherente es el odio, la descalificación y la búsqueda permanente del enemigo interno o externo.
La clave nunca fue renunciar a la identidad de cada dirigente o fuerza política. La clave fue "y sigue siendo" administrar las diferencias con responsabilidad, sabiduría y sentido común.
Discutir ideas sin destruir personas, competir sin humillar, gobernar sin confundir el interés general con el beneficio propio.
Hoy parece más rentable agradar a ciertos medios de comunicación que marcan agenda, saturando a los ciudadanos con publicidad, que responder a las necesidades reales de la gente.
Como creer que es más conveniente estimular la agresión, el insulto y la confrontación permanente, para ganar espacios políticos, bajando ese mensaje a los seguidores.
El relato es siempre el mismo: "Ellos son los malos, nosotros los buenos". Y en el medio quedan los ciudadanos, absorbiendo la mediocridad de una dirigencia que convierte la política en un espectáculo y las decisiones públicas en herramientas de beneficio propio.
La política es una actividad innata al ser humano. Es la herramienta mediante la cual una comunidad organiza sus recursos, resuelve sus conflictos y construye un modelo democrático aceptable.
Como instrumento, es extraordinaria, permite transformar demandas en derechos, reclamos en obras y diferencias en acuerdos.
Pero cuando la ejercen dirigentes mediocres, cuando prima la corrupción ideológica y cuando el poder se usa para beneficio personal, la política deja de ser una herramienta de liberación y se convierte en un instrumento de humillación colectiva.
Recuperar la política no significa volver a un pasado idealizado. Significa recuperar el respeto por el otro, la seriedad en el manejo de lo público, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y la convicción de que el poder es una responsabilidad, no un privilegio.
La política no está condenada a la degradación. Está esperando dirigentes capaces de devolverle dignidad que en algún momento le quitaron.
FERNANDO BROLESE
RADICALISMO AUTÉNTICO
RESISTENCIA
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