El río Paraná pasaría los 7 metros y las lluvias podrían extender la creciente
El ingeniero hidrólogo del INA, Juan Borús, explicó que las precipitaciones en la cuenca alta y los suelos saturados impulsan una onda de crecida. El escenario de El Niño anticipa precipitaciones superiores a lo normal durante el último trimestre del año.
El río Paraná se encamina a registrar una altura levemente superior a los 7 metros en el tramo de Corrientes y Resistencia durante la próxima semana, como consecuencia de las lluvias en las cuencas altas y los aportes de los ríos que alimentan su caudal, según explicó el ingeniero hidrólogo del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús. El especialista advirtió que la onda de crecida ya está en desarrollo y que, aunque las precipitaciones previstas no necesariamente provocarían un pico más elevado, podrían prolongar el período de aguas altas y mantener en riesgo a las zonas rurales y más bajas de la región.
Itaipú impulsa la onda de crecida
Borús detalló que "la represa de Itaipú está descargando un caudal cercano a los 17.000 metros cúbicos por segundo". Si bien consideró que "se trata de un volumen significativo", aclaró que "no es extraordinario".

A ese aporte se suma el del río Iguazú que, según la estimación del especialista, actualmente aporta "alrededor de 11.000 metros cúbicos por segundo, aunque la onda de crecida comenzó a estabilizarse en Puerto Iguazú y avanza aguas abajo por el Paraná". Borús señaló que "el río Paraguay se encuentra estable", por lo que no representa actualmente un factor adicional de magnitud en este escenario.
Las características del pico de crecida
El pronóstico del INA indica que "el Paraná podría alcanzar su pico de crecida durante la próxima semana, con una altura levemente superior a los 7 metros". Ese nivel genera complicaciones en sectores rurales, áreas bajas y zonas ribereñas, como la isla del Cerrito.
Sin embargo, el principal riesgo no sería necesariamente una altura máxima mucho mayor, sino la duración del fenómeno. Borús explicó que "las nuevas lluvias sobre suelos saturados pueden incrementar los aportes y hacer que la onda de crecida sea más ancha, demorando el retorno a niveles normales".
Lluvias superiores a lo normal
El comportamiento del Paraná también estará condicionado por las perspectivas climáticas para el resto del año. Borús indicó que, de acuerdo con la tendencia climática consensuada, se esperan precipitaciones por encima de los valores normales durante lo que resta de octubre, noviembre y diciembre, en el marco de la influencia de El Niño.

El especialista aclaró que las precipitaciones que puedan producirse en el corto plazo no necesariamente tendrán la magnitud suficiente para generar una crecida más alta, pero sí podrían retrasar el descenso del río. Además, advirtió que, con los suelos saturados, incluso lluvias de menor intensidad pueden producir respuestas hidrológicas significativas y sumarse al volumen que ya está en movimiento.
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