Brasil vota en sus elecciones más impredecibles, entre la polarización y el desencanto
Además de presidente, los brasileños también elegirán a 27 gobernadores estatales, a los 513 diputados y a 54 de los 81 senadores, además de legisladores estatales.
En un clima de tranquilidad, más de 158 millones de brasileños habilitados para votar se acercaban este domingo a las urnas en unas elecciones que se anticipaban muy reñidas entre el actual mandatario y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, que busca su cuarto mandato presidencial –segundo consecutivo–, y el candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente condenado Jair Bolsonaro, Flavio Bolsonaro.
Según la última encuesta de Datafolha publicada horas antes de los comicios el sábado, el presidente llevaba una tímida delantera con un 45% de intención de voto al senador, que reúne un 42%. Con menor margen, el sondeo de Quaest publicado minutos más tarde, mostraba a Lula con un 46% frente a Flavio Bolsonaro, con un 45%. Ninguno de los dos escenarios anticipa, no obstante, una victoria en primera vuelta, ya que ninguno de los candidatos superaría el 50% de los votos válidos. El balotaje está pautado para el 25 de octubre.

Los demás candidatos, en tanto, aparecen muy por detrás de los dos principales contendientes. Según la encuesta de Datafolha, Ronaldo Caiado (PSD) reúne el 4% de las intenciones de voto, mientras que Renan Santos (Missão) y Augusto Cury (Avante) alcanzan el 3% cada uno. Romeu Zema (Novo), en tanto, no llega al 1%.
Más allá de los números, en unas elecciones seguidas de cerca por Washington y con la posibilidad de profundizar el giro a la derecha en la región, ambas encuestas retratan un electorado profundamente polarizado y anticipan una definición ajustada en uno de los comicios más impredecibles desde el regreso de la democracia.
"Brasil necesita un cambio, Brasil no puede soportar tanto sufrimiento", dijo Flavio Bolsonaro a la prensa cuando votó poco después de que abrieran las urnas.
"Nuestras encuestas internas muestran que superamos la primera vuelta hace tiempo", dijo Bolsonaro tras votar en Río de Janeiro, su estado natal, acompañado por su madre, Rogéria Bolsonaro, candidata a diputada.
Una hora después votó Lula en una escuela de Sao Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo. "Lo que está en juego es el futuro de Brasil", dijo el mandatario, rodeado por otros candidatos de su espacio.
Además de presidente, los brasileños también elegirán a 27 gobernadores estatales, a los 513 diputados y a 54 de los 81 senadores, además de legisladores estatales.
Los centros de votación cerrarán a las 17 y a partir de ese momento comienza el conteo de las urnas electrónicas.
Preocupaciones y desencanto
"La inseguridad está muy difícil acá, en San Pablo y en todo Brasil, pero voté por Lula porque es el único que defiende los derechos de la gente. Yo soy abogada, y nadie mejor que él para defender a los servidores públicos", dijo a LA NACION Leticia, de 56 años, a la salida de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo Mackenzie, en el barrio de Higienópolis.
Como Leticia, el 31% de los brasileños ubican a la violencia como su principal preocupación de cara a estas elecciones, según un sondeo de Quaest del mes pasado.
Sin embargo, Brasil no necesariamente se volvió más violento en este último mandato de Lula. Según el último informe del Atlas da Violência, publicado este año, el país registró 42.590 homicidios en 2024, con una tasa de 20,1 cada 100.000 habitantes, el nivel más bajo de la serie iniciada en 2014.

No obstante, según dijo a LA NACION el perito criminalista y especialista en seguridad pública José Ricardo Bandeira, la mejora de los indicadores de violencia letal convive con otro fenómeno que explica la preocupación de los brasileños.
Según el experto, el problema se encuentra en el avance de grupos criminales como el Primer Comando Capital (PCC), originario de San Pablo, y el Comando Vermelho (CV), surgido en Río de Janeiro, que "ampliaron su presencia territorial y sus conexiones internacionales y, sobre todo, su capacidad económica".
A la violencia, según la misma encuesta de Quaest, le siguen entre las preocupaciones de los brasieños la economía, mencionada por el 16% de los encuestados, y la salud y la corrupción, ambas con 14%, temas que también surge entre los votantes este domingo.
"Hay que bajar los impuestos en Brasil. Este país tiene demasiada carga para los negocios y con este gobierno eso no va a cambiar, por eso voté por Bolsonaro", dijo a LA NACION Manuel, de 37 años.
"Soy médica de un hospital público, y quiero seguir siéndolo, por eso voté a Lula. El mayor problema de Brasil es la corrupción, y Lula no es el mejor para arreglar eso, pero es mejor que el otro candidato en todo las áreas, en particular en la salud", dijo a LA NACION Alice, una joven de 27 años a la salida del mismo centro de votación.
Su testimonio refleja una lógica que atraviesa a buena parte del electorado brasileño, en la que la decisión de a quien votar no pasa tanto por una adhesión incondicional a un candidato como por el rechazo a su principal adversario. En una contienda dominada por dos figuras que concentran buena parte de las preferencias y los rechazos, el voto negativo también se convirtió en un factor determinante.

Según una encuesta de Datafolha publicada en septiembre, tanto Lula como Flavio Bolsonaro son rechazados por el 46% de los entrevistados. Es decir, que casi la mitad del país no votaría por el candidato contrario bajo ninguna circunstancia.
"Yo voté a Bolsonaro para que salgan Lula y todos estos bandidos del gobierno, y para que solucionen el STF", dijo a LA NACION Mariana, una mujer de unos 60 años, en referencia al Supremo Tribunal Federal, la máxima instancia judicial del país, sumergido en una profunda crisis.
Las disputas judiciales que rodearon la contienda electoral, sumadas a los enfrentamientos entre los propios magistrados del STF, alimentaron las críticas de la oposición sobre una supuesta injerencia de la Justicia en la política.
Fuente: LA NACION.











