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Ramón de las Mercedes Tissera

Un cordobés que vivió y pensó para el Chaco

Se necesitaría un congreso entero para captar el gran legado que nos ha dejado una figura que fue protagonista de más de cuarenta años de la historia política y cultural del Chaco. Siendo cordobés, vivió y pensó para el Chaco. El día que su nombre se impuso a la Biblioteca Legislativa de la provincia se hizo justicia.

Para bosquejar el mapa de vida de ese hombre que con apenas 19 años ya militaba en el movimiento provincialista del Territorio Nacional del Chaco, alguien que lo ha tratado estrechamente, como es mi caso, necesitaría páginas enteras.

Puedo comenzar señalando que la erudición de este hombre era tan grande que el propio sacerdote jesuita e historiador Guillermo Furlong en un escrito se refirió a él como "el laudado doctor Ramón Tissera".

Arturo Jauretche, nada menos, prologó uno de sus libros sobre la destrucción de las misiones guaraníticas, y Félix Luna lo tuvo como colaborador de su revista Todo es Historia.

Conservo dos ejemplares de esa publicación que se editaba en Buenos Aires. Tissera me los regaló en 1975. Una de ellos era la edición número 12 de abril de 1968, y contenía un extenso artículo suyo de veintidós páginas titulado La rebelión de la selva.

En el sumario, la revista anunciaba: "Ramón Tissera cuenta de qué manera en 1921 en el corazón del Chaco pudo ocurrir una ‘semana trágica’: la rebeldía de los trabajadores del obraje Las Palmas".

Cuando Tissera publicó ese artículo, el tremendo episodio de Napalpí todavía estaba oculto. De haberlo sabido, no hubiera titubeado en calificar a esa masacre en el Ingenio Las Palmas del año 1921 con la masacre de Napalpí de 1924.

Otro obsequio suyo que tengo y mantengo es la edición número 96 de mayo de 1975, con otro artículo suyo, también extenso, de catorce páginas, titulado "Cuando gobernar era despoblar".

Respecto de esta nota, el sumario explicaba: "A partir de 1870 se inicia la conquista de los territorios que ocupan actualmente las provincias del Chaco y Formosa. Menos afamada que la operación que Roca logró culminar en el sur, la ocupación de las zonas indígenas del norte se caracterizó por una prolija masacre de los aborígenes, como lo denuncia Tissera en la primera de las dos notas que dedicará al tema".

Fueron famosas también sus publicaciones históricas en el diario Norte. Su capacidad de investigar sucesos históricos y convertirlos en notas periodísticas era sorprendente

Quienes ya llevamos algunos años encima, recordamos especialmente sus trabajos periodísticos sobre la Condesa Alice Le Saige, el bandolero Mate Cocido, o su ciclo de notas tituladas La mar en coche, las cuales generalmente contenían denuncias contra el gobierno de facto del coronel Miguel Ángel Basail.

Como lo señalé al principio, en realidad haría falta un Congreso entero para hablar del Ramón Tissera periodista, historiador, político, diputado durante ocho años, cofundador de la Biblioteca Legislativa, funcionario provincial en áreas vinculadas a leyes sociales, y cofundador de instituciones señeras como la propia Universidad Nacional del Nordeste, de cuyo Departamento de Extensión Universitaria y Ampliación de Estudios fue Secretario Técnico durante un año.

Ilustración para nota sobre Ramón Tissera

Mi encuentro con un grande

Lo conocí personalmente en 1971. Él era ya una bandera llena de estrellas y yo un estudiante secundario con aspiraciones de ser alguien en el mundo de las letras y del periodismo. Soy militante del partido de los agradecidos. Nunca olvido a la persona que me dio una mano. Una de esas personas fue Tissera, quien hace 55 años me recibió, me trató como debe tratarse a un prójimo, y me tendió su mano generosa.

En ese momento, él era secretario de Redacción de NORTE —de cuando el galpón estaba ubicado frente a la actual sede del Banco del Chaco—. Yo cursaba, de noche, el tercer año en la Escuela de Comercio 1 de Resistencia.

Uno de mis compañeros era Omar Norniella, hoy abogado y presidente del Club Central Norte. En ese entonces trabajaba como productor publicitario de Natalio Aides, en Corrientes.

Le comenté que yo había escrito varias notas que me gustaría publicarlas en Norte. Los títulos de mis escritos eran "Casos y cosas del Chaco" y "Apuntes Filosóficos".

Un hermano de Omar, Héctor Raúl Jesús Norniella, era Prosecretario de Redacción de Norte. De parte de Omar, fui a verlo, escritos en mano, a "Patón", tal era su apodo. No le era posible atenderme. Estaba muy atareado preparando una nota para la revista "Así" de Buenos Aires sobre una movilización de las Ligas Agrarias Chaqueñas que se había hecho en Sáenz Peña, encabezada por el obispo Alfredo Di Stefano. Me derivó a la persona que realmente allí "cortaba el bacalao", como él decía: Tissera.

El local del diario era precario, pero él, como siempre lo vería después, vestía impecable traje, chaleco y corbata. Cuando vio que algunos de mis escritos llevaban por título "Apuntes filosóficos", me dijo que él también era amante de la filosofía, y que en sus tiempos jóvenes hablaba de filosofía en el Ateneo del Chaco. Luego, me prometió que el domingo siguiente comenzaría a publicarse mis notas.

Uno de los pocos puntos de venta de NORTE en Resistencia era la Plaza 9 de Julio, frente a la Escuela Normal. Así que bien temprano, el domingo señalado fui, compré un ejemplar, me senté en uno de los bancos de piedra, lo abrí, y leí emocionado: "Escribe: Vidal Mario". Era la primera vez que veía mi nombre en un diario.

Tres años después, el domingo 28 de abril de 1974, día cuando yo cumplía 21 años, Guido Miranda presentó mi primer libro.

Tissera fue uno de los que, invitados por la señora Yolanda Pereno de Elizondo, directora de Cultura de la provincia y organizadora del acto, ese día me acompañaron. No éramos amigos porque él me doblaba en edad y porque cuando yo garabateaba mis primeras líneas literarias él ya era una bandera llena de estrellas.

Ello no impidió que varias veces tuviera la gentileza de recibirme en su casa, donde tenía un taller que le ayudó a sobrevivir cuando entre 1952 a 1955 su carrera política entró en un período de ostracismo total. Era un exiliado político dentro de su propia tierra. Durante una de esas visitas me mostró algunas hermosas piezas en madera, hierro y hierro forjado que había creado en su faceta menos conocida: la de artesano.

En otra ocasión me mostró un artículo que había publicado en el diario El Territorio el 30 de octubre de 1955 sobre cosas desagradables que habían ocurrido en el Chaco durante el gobierno que había caído un mes antes, en septiembre de 1955.

Recuerdo perfectamente tanto el título como la fecha de publicación de esa nota porque en el 2014 la reproduje textualmente en mi libro "Los Secretos de la Historia". Indudablemente me tenía afecto. Sólo así se entiende que, en 1979, dos años antes de su fallecimiento, aceptara una invitación mía para ir a Puerto Tirol, donde yo vivía.

Me encargaba del Área Cultural de ese municipio, le pedí venir a dar una charla, y aceptó. Lo hizo un viernes a la noche, en el Sindicato de Obreros Tanineros de Puerto Tirol.

Hizo un repaso de lo que él llamaba zonceras que se habían cometido en el marco de la historia chaqueña. Entre esas zonceras incluyó el cambio de nombre de El Zapallar por General José de San Martín.

Su visita le costó a la municipalidad de Puerto Tirol solamente el pasaje en ómnibus y unas empanadas en un bar que tenía el ex diputado provincial Ramón "Nene" Dussol.

El 24 de septiembre de 1996 se impuso su nombre a la Biblioteca de la Cámara de Diputados de la provincia. El 30º aniversario de aquel acto me brinda esta oportunidad de pintar el retrato de una figura que nació para cualquier cosa, menos para ser olvidada.

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