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OPINIÓN

Ascuas de fuego sobre su cabeza          

Todas las profesiones utilizan un idioma técnico que les permite comunicarse entre sus pares. Por medio de él, el contador, el ingeniero, el médico, el abogado, se entiende con su colega; del mismo modo que el carpintero o el carnicero, lo hacen con sus colegas.

Un idioma desconocido

Así también lo hacen quienes profesan el cristianismo bíblico, ya que manejan un idioma desconocido para el común de la gente, pero percibido entre sus pares. Este es un detalle muy importante a la hora de presentar el evangelio ante quienes todavía no lo conocen, porque las Escrituras señalan que el hombre que todavía no es creyente no discierne el idioma espiritual, de manera tal que para difundirlo, hay que utilizar sencillas estrategias de comunicación que puedan servir como puentes.

Dejando lo antes explicado, también suele ocurrir que haya dificultades de entendimiento aún en el idioma entre pares. Hoy queremos detenernos en el entendimiento de quienes ya están familiarizados con la Biblia, a causa de que existen expresiones de su texto que pueden ser no comprendidas en su plenitud. Por ejemplo: muchos, dentro del cristianismo, se preguntan qué significa la expresión "ascuas de fuego sobre su cabeza".

Buscando la respuesta

En busca de una respuesta, en primer lugar, debemos saber a qué se le llama ascuas. Si revisamos el diccionario común, nos dice que ascua es una "materia incandescente y sin llama"; que en el idioma de la calle, sería una braza o leña encendida; como sabemos, no tiene llama, salvo que estando junto con otras, las soplemos. Ahora bien, ¿qué quiere decir amontonar ascuas sobre la cabeza de alguien? Existe una creencia muy notoria dentro del cristianismo, que hacerlo significa acumular castigo divino sobre alguien en particular.

Pero revisando la carta que Pablo le escribe a los romanos, observaremos que en el capítulo 12 de la misma, les hace saber a los creyentes cuáles deberían ser sus nuevos deberes; o dicho de otro modo, como deberían comportarse ahora que son cristianos. Les dice que no deben adoptar costumbres de quienes no conocen el evangelio, sino que deben ser trasformados por medio de la renovación de su mente y de ahora en más, vivir conforme al agrado divino; es decir, poner en práctica el amor al prójimo.

Amor al prójimo

Para ello, Pablo toma una enseñanza instalada en el Antiguo Testamento, en el libro de Proverbios, que en su capítulo 25, dice: "Si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Dios te lo pagará". Se puede pensar que hacerlo es aumentar el castigo divino sobre la cabeza de nuestros enemigos; pero no, porque debemos tener en cuenta que esta enseñanza de Pablo está en el marco del amor al prójimo, no importa si fuere nuestro enemigo, pero también está en el contexto de no tomar venganza sobre quienes nos persiguen, y dejar que Dios se ocupe.

En una versión más reciente de la Biblia, en lugar de la expresión "amontonarás ascuas de fuego", dice: "Así harás que se avergüence de su conducta, y Dios habrá de recompensarte".

Los modismos

Los expertos en traducciones señalan que existen recursos lingüísticos apropiados a cada época y lugar, conocidos como modismos, cuyos significados no se deducen de las palabras que lo forman, sino de lo que dan a entender, por ejemplo: "ahogarse en un vaso de agua" o "irse por las ramas". Dicho esto, en la época del inicio del cristianismo, la expresión "ascuas de fuego" era un modismo que significaba lo que hoy vulgarmente pensamos cuando decimos "se le cae la cara de vergüenza". En tal sentido, cuando le damos de comer y de beber a nuestro enemigo, no estamos acumulando castigo sobre su cabeza, sino que la actitud de no pagar mal por mal, está relacionada con el propósito de hacerle reflexionar sobre su conducta y llevarlo al arrepentimiento.

Dentro del contexto del mundo bíblico, no deberíamos olvidar que la disciplina de Dios siempre apunta a recuperar al perdido, nunca a expulsarlo, salvo excepciones. En este caso, la enseñanza de Pablo apuntaría a que nuestro enemigo, llena su cara de vergüenza, se arrepienta, reconozca su error y venga a los pies de Cristo.

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