Malvinas y el litoral marítimo patagónico: una historia aún incompleta
Las islas del Atlántico Sur continúan siendo un lugar de duelo y de memoria, pero también un punto de encuentro para los argentinos. Esta reseña describe algunos hechos durante el conflicto bélico.
La Guerra del Atlántico Sur constituye uno de los acontecimientos más dolorosos y trascendentes de nuestra historia reciente. A más de cuatro décadas del conflicto, Malvinas continúa siendo un lugar de duelo y de memoria, pero también un punto de encuentro para los argentinos. El propósito de esta reseña es realizar un relato objetivo, describiendo algunos hechos consignados en los Libros de Guerra de la Brigada de Infantería VII (BI VII) y de la Brigada de Infantería Mecanizada XI (BIM XI), ocurridos durante el conflicto bélico del Atlántico Sur más allá del ámbito insular de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, pero vinculados con el dispositivo operacional establecido durante el conflicto.
La reconstrucción de lo ocurrido en 1982 requiere necesariamente volver sobre los documentos producidos en aquella época. Órdenes, partes diarios, libros de guerra, certificados emitidos con posterioridad, permiten conocer no solamente dónde estuvieron desplegadas las distintas unidades, sino también qué misiones recibieron, bajo qué comandos actuaron y cuáles fueron los acontecimientos que debieron enfrentar.
Nos vamos a referir casi exclusivamente a la BI VII, cuya jefatura en tiempos de paz, se encontraba en la ciudad de Corrientes y que estaba integrada por las siguientes unidades, el Grupo de Artillería 7 y la Compañía de Comunicaciones 7, con asiento en la cuidad de Resistencia, la Compañía de Sanidad 7, el Regimiento de Infantería 9 y la Compañía de Arsenales 7, con asiento en la provincia de Corrientes.

Se incorpora también como fuente, el Libro de Guerra de la Brigada de Infantería Mecanizada XI (BIM XI), que registra y relata acontecimientos coincidentes en fechas y circunstancias con los consignados en la BI VII, aunque con algunos detalles de cómo describen esos hechos. Su inclusión permite contrastar y complementar los registros descriptos en esta reseña.
Durante el conflicto, parte del personal perteneciente a estas unidades fue trasladado y desplegado en el litoral marítimo patagónico, como consta en los Certificados emitidos en 2007 por el Ejército Argentino (Dirección de Personal), más específicamente en la costa marítima comprendida entre la Base Aérea de Puerto San Julián y la localidad ciudad de Río Gallegos, pasando por Puerto Santa Cruz y Comandante Piedrabuena, sobre una extensión lineal aproximada de 350 kilómetros. Allí cumplieron las misiones asignadas por la superioridad, entre ellas la vigilancia, custodia y defensa del litoral marítimo.
Certificados emitidos por la propia dirección de personal del Ejército
Años después del conflicto (agosto del 2007), la propia Dirección de Personal del Ejército Argentino, dejó constancia documental de la naturaleza de estos despliegues. En los Certificados de Situación Militar extendidos a los soldados, a los convocados y al personal de cuadros, se señala que el personal de la Ca Com 7 fue trasladado junto con su unidad a la localidad de Comandante Luis Piedrabuena "con motivo del conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas con el Reino Unido de la Gran Bretaña". Estas constancias adquieren especial significación al ser confrontadas con lo registrado de en los libros de guerra, ya que acreditan un hecho concreto: el propio Ejército dejó establecido que dicho traslado a Santa Cruz se produjo "con el motivo" del conflicto.
Lo que registraron estos Libros de Guerra
En estos registros militares se fueron registrando, con distinto grado de detalle, los acontecimientos ocurridos durante aquellos meses. Se encuentran depositados en el Archivo Histórico y contienen los registros desde el 2 de abril hasta el 21 de julio de 1982. Resalto que esta documentación permaneció clasificada durante más de tres décadas y fue desclasificada el 1 de abril de 2015, en el marco de lo dispuesto por el Decreto 503/2015 del Poder Ejecutivo Nacional.
El especial valor histórico de estos documentos reside en que fueron confeccionados durante el desarrollo mismo del conflicto y constituyen fuentes militares primarias para reconstruir las órdenes impartidas, las novedades informadas y los acontecimientos registrados por las propias unidades.
La propia apertura y confección de los Libros de Guerra constituye, además, un registro documental de que esas unidades fueron incorporadas al dispositivo militar durante el conflicto bélico. Por esa razón, para comprender la participación de cada unidad y de sus integrantes no alcanza con establecer su ubicación física, sino también es necesario determinar qué misión tenían asignada, de qué comando dependían, dentro de qué dispositivo operacional actuaban y qué sucesos fueron consignados oficialmente durante el conflicto.
El conflicto en distintos espacios físicos y operacionales
Espacios físicos. El conflicto bélico del Atlántico Sur, enfrentó a la República Argentina y al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, tuvo como escenario principal a las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, ya que estos fueron en ese entonces los territorios que se encontraban en disputa, también abarcó los espacios marítimos y aéreos vinculados con el desarrollo de las operaciones. Agregamos que también se desarrollaron acciones bélicas en espacios físicos no comprendidos por las islas ni en los teatros de operaciones (fuera de la zona de exclusión inglesa), como ocurrió con las vinculadas con el hundimiento del Crucero General Belgrano, acción ésta en la que se produjo la mayor cantidad de pérdidas humanas del conflicto. También el portaviones 25 de mayo, la flota de abastecimiento y la flota de submarinos, entre otras, se ubicaron fuera de ese sector.
Más allá de las distintas denominaciones jurídicas que puedan atribuirse al enfrentamiento, podemos llamarla como Conflicto Bélico entre ambos Estados y un dispositivo militar que se extendió sobre distintos espacios geográficos y operacionales.
Espacios operacionales
La organización operacional fue modificándose conforme avanzaron los acontecimientos. Inicialmente se estableció el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), desde el 2/4/1982 hasta el 7/4/1982, mediante el Decreto 675/82, que tuvo vigencia durante la fase inicial de las operaciones e involucró a las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y los espacios marítimos y aéreos correspondientes.
Una vez dejado de existir el TOM (7/4/192) y ante la evolución del conflicto, se estableció el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), mediante el Decreto 700/82, dando lugar a una organización operacional "donde determine el Comité Militar", desde la costa del territorio Continental y alrededor de la Islas Malvinas, destinada a afrontar el desarrollo de las hostilidades en el Atlántico Sur.
Esta organización demuestra que el desarrollo del conflicto no puede analizarse exclusivamente a partir de lo sucedido en las islas.
Para comprender lo antes dicho integralmente, es necesario considerar también las operaciones aéreas, navales, submarinas, y las desarrolladas en las bases asentadas en el litoral marítimo, desplegadas para la vigilancia y defensa del mismo.
En este marco adquiere particular importancia el Decreto antes enunciado (700/82), que, junto con las órdenes y demás documentación militar de la época, permiten reconstruir la organización de los espacios operacionales, las cadenas de mando y las responsabilidades asignadas durante el conflicto.
Otro documento relevante para comprender la dimensión territorial y operacional es el acta de acuerdo CEOPECON (Centro de Operaciones Conjuntas), suscripta en Comodoro Rivadavia el 24 de mayo de 1982 (Acta 1, fojas 325 y 326). Allí se estableció que dicho lugar (Acta 1, punto 2-e) tendría la responsabilidad de la coordinación de las acciones desarrollas por el poder militar, naval y aéreo en los espacios correspondientes al TOAS, incluyendo expresamente "las bases aéreas, navales y aeronavales, las instalaciones militares, los puntos de apoyo logístico y otros lugares susceptibles a un eventual ataque enemigo", hecho que ocurrió en la realidad, y a lo que nos referiremos más abajo; o sea, todo el aparato militar destinado al conflicto quedaba bajo el mando superior que se encontraba en el litoral marítimo argentino (Comodoro Rivadavia), incluidas las 6 bases aéreas y aeronavales desde donde se atacaba casi con exclusividad a la flota Inglesa .
Resalto que en las islas se había establecido una Gobernación Militar con asiento en Puerto Argentino con jurisdicción exclusivamente en dicha área, quedando fuera de su mando lo que ocurría fuera del archipiélago.
Hubo otro Teatro, el TOS (Teatro de Operaciones Sur), relacionado originalmente con la organización militar establecida ante el conflicto con Chile. Pero al no tener decreto de creación, no se llegó a activar.

Lo sucedido en el litoral marítimo
Las islas fueron el escenario central de la actividad bélica, pero el Dispositivo Militar Argentino comprendió también distintos puntos de la plataforma y del litoral marítimo patagónico. Allí se encontraban desplegadas unidades, sistemas de comunicaciones, medios de detección y alerta, posiciones defensivas y tropas que cumplieron las órdenes impartidas como consecuencia directa del conflicto, entre ellas las correspondientes a la Orden de Operaciones 1/82, de protección y defensa, incluidas las 6 bases aéreas, equipamiento de defensa, comunicaciones, radares, etc.
A partir de los registros militares disponibles en los Libros de Guerra de la Brigada de Infantería VII y de la Brigada de Infantería Mecanizada XI es posible enumerar en forma resumida algunos hechos bélicos vinculados con este despliegue, entendiéndose como tal a realizar acciones de defensa, con apertura de fuego verificada ante la presencia real o presumible del enemigo para la protección de elementos vitales conforme a las órdenes y reglas vigentes, tendientes a neutralizar y rechazar dichas acciones enemigas dentro del territorio en el que se ordenaba defender y bajo un mando superior.
1) 12 de mayo de 1982, 23 horas: se registró el avistamiento de helicópteros en la zona de la Base Aérea San Julián. Como consecuencia de la situación se impartieron órdenes relacionadas con la defensa antiaérea y se dispuso que el Grupo de Artillería 7 abriera fuego en caso de que alguna embarcación enemiga ingresara a la ría, o presencia de aeronaves enemigas.
2) 23 de mayo de 1982, 19,30 horas, folio 37:se registró un avión no identificado en sectores del litoral marítimo patagónico, circunstancia que generó alertas, procedimientos de verificación, incluyendo la activación de las defensas aéreas correspondientes y posterior apertura de fuego.
3) 23 de mayo de 1982, folio 37: el Libro de Guerra registra información relativa a 2 o 3 helicópteros identificados como enemigos en la ría del río Santa Cruz y la presencia de tropa enemiga desembarcando. La situación motivó la adopción de medidas operacionales, movimientos de unidades y rastrillajes en el sector. En dicho episodio debido a la situación de incertidumbre y a la oscuridad reinante, se procedió a la apertura de fuego en diferentes sectores de la costa, y de la estancia "La Gringa", lugar donde se sospechaba se encontraba dicho personal tropa enemiga.
4) 23 de mayo de 1982, 22.04 horas. Libro de Guerra del Comando de la Brigada de Infantería Mecanizada XI, renglón 419.Se declaró alerta roja ante la información sobre tres helicópteros enemigos que habrían ingresado desde el mar. Se dispuso la salida de aviones Pucará y el registro consigna que uno de ellos habría abierto fuego. Posteriormente, a las 23.50 horas, se recibió información relativa al descenso de un helicóptero en San Julián y a la presencia de tropas enemigas.
5) 11 de mayo de 1982, 23.50 horas, folio 32: se registró un episodio particularmente sensible en el sector denominado Cabo Curioso, en las inmediaciones de San Julián. Los registros describen un escenario de alerta ante una posible incursión en un sector costero bajo vigilancia.
Ante la información y los movimientos detectados —entre ellos referencias de hombres rana y botes de goma próximos a la costa—, las posiciones desplegadas activaron los procedimientos defensivos previstos. Esto incluyó comunicaciones entre puestos, verificaciones mediante los medios disponibles y la preparación de los sistemas defensivos. En ese contexto, y bajo las condiciones de incertidumbre propias de una situación operacional, los registros consignan episodios de apertura de fuego desde posiciones terrestres.
Estos documentos describen que la intensidad bélica no fue de la misma envergadura en toda la geografía del conflicto. En el LMP (Litoral Marítimo Patagónico) se desarrollaron acontecimientos de menor duración e intensidad que los producidos en otros sectores, pero se produjeron dentro de un estado de alerta sostenido, y en atención a la importancia de lo que se protegía.
Al mismo tiempo reflejan en qué condiciones operaban las unidades, donde la identificación de las amenazas y la evaluación de las situaciones debían realizarse en tiempos muy breves, con información limitada y bajo condiciones climáticas particularmente rigurosas. Asimismo, la proximidad de la población civil imponía la necesidad de extremar recaudos ante las eventuales aperturas de fuego, procurando evitar daños sobre personas y bienes ajenos a las acciones militares.
Todo lo descripto excede una mera actividad rutinaria de vigilancia, propia de un asiento de paz. Los registros dan cuenta de alertas operacionales, incursiones enemigas, movimientos y rastrillajes de unidades, activación de sistemas defensivos y, en determinados episodios en enfrentamiento, con apertura de fuego. Todo esto se trata, por lo tanto, de acontecimientos directamente vinculados con el desarrollo del conflicto bélico y con la misión de vigilancia y defensa del litoral marítimo.

El clima y sus efectos sobre la tropa
Otro factor relevante fueron las rigurosas condiciones climáticas durante el período del conflicto. Los registros meteorológicos (Armada Argentina y aeropuertos) correspondientes a distintos puntos de la Patagonia dan cuenta de bajas temperaturas (temperatura promedio de -15 grados centígrados por la noche y 7 grados centígrados durante la mañana, con vientos de hasta 90 km/h), nevadas severas y condiciones ambientales que dificultaban significativamente el despliegue, la vigilancia y la permanencia de las tropas en el terreno.
En ese contexto, las unidades desplegadas permanecieron acantonadas en condiciones precarias, utilizando carpas de campaña, pozos de zorro y otros refugios, sin contar con las instalaciones propias de sus cuarteles o asientos de paz, como ser baños, duchas, primeros auxilios, etc. A ello se agregaba que parte de estas unidades provenía de regiones con características climáticas y geográficas muy diferentes de aquellas en las que debieron operar, sin el equipamiento adecuado.
La Ley 24.950
La Ley 24.950 contiene la nómina de los argentinos fallecidos durante el conflicto del Atlántico Sur. Sobre un total de 649 caídos, 17 perdieron la vida en el Litoral Marítimo Argentino. Todos ellos merecen nuestro respeto, admiración y permanente reconocimiento.
Reconstruir la historia completa
La documentación militar de la época permite advertir una realidad que, a más de cuatro décadas, merece ser analizada: existieron unidades y soldados desplegados en el litoral marítimo patagónico que cumplieron misiones operacionales directamente relacionadas con la vigilancia y defensa frente a una eventual acción enemiga. La Ley 23.109 establece en su artículo 1.º beneficios para los ex soldados conscriptos que hubieran participado en las acciones bélicas desarrolladas en el Atlántico Sur entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, sin especificar el lugar geográfico donde ocurrieron.
Posteriormente, el Decreto 509/88 estableció una delimitación territorial para determinar el ámbito comprendido a los efectos del reconocimiento previsto por esa reglamentación. Esa delimitación no comprendió a quienes actuaron exclusivamente en determinados sectores del litoral marítimo patagónico.
Como consecuencia, quedaron configuradas dos situaciones diferentes: El personal comprendido territorialmente dentro del ámbito establecido por la reglamentación quedó alcanzado por ese reconocimiento, independientemente de lo realizado y del tiempo de permanencia en dicho sector.
Aquellos que actuaron desde otros sectores vinculados con el dispositivo operacional no obtuvieron idéntico reconocimiento por ésa sola circunstancia, aun cuando hubieran cumplido misiones de vigilancia y defensa enfrentando situaciones concretas derivadas del desarrollo del conflicto.
Esta diferencia entre la realidad operacional que reflejan los documentos militares y la delimitación territorial adoptada posteriormente por la normativa, constituye uno de los aspectos que todavía merece ser estudiado y debatido a la luz de las fuentes históricas disponibles.
Conclusión
Malvinas forma parte de la memoria colectiva de los argentinos. Conocer qué ocurrió durante aquellos meses no debería ser motivo de división entre los participantes, sino una oportunidad para comprender en toda su dimensión una experiencia que marcó profundamente al País.
La Guerra del Atlántico Sur continúa siendo un lugar acontecimiento de duelo por quienes dejaron en ella su vida, de memoria para quienes participaron y que debería ser de encuentro para aquellos que aún buscan reconstruir parte de lo sucedido, con profundo respeto hacia sus protagonistas y fidelidad a los documentos de la época. Las Malvinas son argentinas, y hacer justicia en su causa es responsabilidad de todos los argentinos.
Firman este documento: Oscar Manuel García DNI 16.119.500); Sergio Antonio Cerviño (DNI 16.244.313); Guillermo Patricio Tukey (DNI 16.119.994); Héctor Mangini (DNI 16.119.544); Jorge Dante Yovtcheff (DNI 16.006.721); Rubén Osvaldo Avalos (DNI 16.088.433); Mario Oscar Ropelato (DNI 14.779.153).
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