Siguen las negociaciones para restablecer el servicio de las líneas que dejaron de circular
Choferes cobraron una parte del aguinaldo y dejaron atrás la medida de fuerza que se inició a primeras horas. Los usuarios sufrieron un medidodía de terror en la paulatina normalización de los colectivos.
Usuarios del transporte público en el Gran Resistencia volvieron a padecer la falta de servicio. Durante toda la mañana de ayer, colectivos no circularon a raíz de una medida de fuerza adoptada por los choferes ante el incumplimiento en el pago de 50% de la primera cuota del medio aguinaldo. Recién a partir de las 13 comenzó una lenta normalización de las distintas líneas.

La interrupción del servicio provocó que pasajeros deban buscar otro medio para trasladarse hacia sus lugares de trabajo, centros de salud, escuelas y organismos públicos. Una vez más, los usuarios quedaron atrapados en un conflicto que desde hace meses enfrenta a empresarios, trabajadores y al Estado, sin una solución definitiva para un sistema que acumula problemas financieros, caída de pasajeros e incremento de los costos operativos.
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Consumada la acreditación en las cuentas de los trabajadores el dinero pactado, el levantamiento de la protesta no implica que el problema haya quedado resuelto. Las empresas vienen advirtiendo desde hace meses que atraviesan una situación económica crítica producto de la disminución de pasajeros, la escalada del precio del combustible, el incremento de los costos laborales y la falta de un esquema de financiamiento que permita sostener la prestación.
Incluso, semanas atrás ya habían anticipado las dificultades para afrontar el pago del aguinaldo, escenario que finalmente terminó desencadenando la medida de fuerza.

Mientras tanto, el Gobierno provincial mantiene abiertas las conversaciones con las empresas concesionarias en busca de alternativas que permitan estabilizar el sistema. Las negociaciones no sólo apuntan a evitar nuevos conflictos salariales, sino también a encontrar una salida para la crisis generada tras la salida de circulación de las líneas 2 y 106 BC, cuyos recorridos permanecen sin prestación desde hace ya un mes.
La posibilidad de una declaración de emergencia en el transporte continúa sobre la mesa como una de las herramientas para acelerar soluciones y facilitar la incorporación de operadores que puedan cubrir los recorridos abandonados. No obstante, las dificultades económicas, la falta de rentabilidad de algunos servicios y los requisitos técnicos para incorporar nuevas unidades siguen representando importantes obstáculos.
El conflicto de ayer volvió a exponer la fragilidad del sistema de transporte metropolitano. Aunque los colectivos comenzaron a regresar paulatinamente a las calles durante la tarde, persiste un escenario de incertidumbre en el que empresas, trabajadores y autoridades coinciden en un punto: la crisis ya no admite demoras y requiere decisiones de fondo para evitar que los usuarios continúen siendo los principales perjudicados de un conflicto que parece no tener fin.
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