Cuando Resistencia empezó a ser un museo a cielo abierto
Hace 65 años se emplazaron las primeras esculturas enlas calles de Resistencia.
Hay ciudades que nacen alrededor de un puerto, de una estación de tren o de una plaza. Resistencia, en cambio, construyó una parte esencial de su identidad alrededor del arte. El 14 de julio de 1961 no fue una fecha cualquiera para la capital chaqueña. Ese viernes comenzaron a emplazarse las primeras seis esculturas en las calles de la ciudad, una decisión que con el paso del tiempo terminaría transformando para siempre el paisaje urbano y la manera en que los vecinos se relacionan con el arte. 65 años después, cuando la ciudad se prepara para recibir una nueva edición de la Bienal, aquella jornada vuelve a cobrar protagonismo.

Lo que entonces parecía un proyecto audaz terminó convirtiendo a Resistencia en uno de los museos a cielo abierto más importantes de América Latina.
"Fue un gran acontecimiento social", recuerda Marcelo Gustín, vicepresidente de El Fogón de los Arrieros. "Aldo Boglietti ya decía en aquel momento que se estaba construyendo una parte de la identidad de la ciudad e invitaba a la gente a asistir con sus mejores pilchas. Hay fotografías de esa jornada, en que se ve a los vecinos vestidos de traje acompañando cada emplazamiento".

La iniciativa había comenzado tiempo antes con un programa denominado Plan de Embellecimiento de la Ciudad.
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