Expectativa por el avance de El Niño
El fenómeno de El Niño volverá a tener un papel importante en las condiciones climáticas de la Argentina durante los próximos meses y la provincia del Chaco se encuentra entre las jurisdicciones que siguen con atención su evolución. De acuerdo con los especialistas, existe una alta probabilidad de que este evento se consolide durante el invierno de 2026, lo que favorecerá temperaturas superiores a las habituales en gran parte del país y un aumento de las lluvias en distintas regiones. Aunque todavía persisten algunas incertidumbres sobre su intensidad y alcance, las autoridades y los organismos técnicos ya comenzaron a preparar medidas preventivas para reducir posibles consecuencias.
Este fenómeno se produce por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico, lo que modifica el comportamiento habitual del clima. Como resultado, cambian las temperaturas y las precipitaciones en diferentes zonas del continente. En esta oportunidad, los informes indican una probabilidad del 60 por ciento de que El Niño se instale durante el trimestre invernal, generando un escenario distinto al de un invierno tradicional, con mayor humedad y temperaturas más elevadas de lo normal.
En el caso del Chaco, el principal motivo de atención está relacionado con las lluvias y el comportamiento de los ríos. Si bien la situación actual es estable, los especialistas advierten que el desarrollo de El Niño durante la primavera será determinante para conocer con mayor precisión cuáles serán las regiones más afectadas por las precipitaciones. Recién a partir de septiembre podrán establecerse pronósticos más certeros sobre las zonas donde podrían registrarse lluvias abundantes y sus posibles efectos.
Por otra parte, el ingeniero en Recursos Hídricos, Hugo Rohrmann, explicó que el río Paraná atraviesa un proceso de normalización luego de las crecidas ocasionadas por intensas lluvias registradas anteriormente en la cuenca del río Iguazú, ubicada principalmente en Brasil. Según el especialista, los niveles del río descendieron tanto en Corrientes como en Barranqueras y actualmente permanecen lejos de los valores considerados de alerta. Sin embargo, señaló que será necesario continuar observando la evolución de las lluvias en territorio brasileño, ya que estas pueden influir directamente sobre el caudal del Paraná.
En ese sentido, los registros oficiales muestran un panorama alentador para el corto plazo. En Barranqueras, por ejemplo, el nivel del río se ubica muy por debajo de los parámetros establecidos para una situación de riesgo y además mantiene una tendencia descendente. Esto permite transmitir tranquilidad a las poblaciones ribereñas, aunque los especialistas coinciden en que no debe abandonarse el monitoreo permanente, debido a que el comportamiento del clima puede cambiar con rapidez.
En tanto, los pronósticos elaborados en Brasil anticipan que durante el invierno podrían registrarse lluvias superiores a las habituales, especialmente en el sur de ese país. Si esas precipitaciones resultan significativas, podrían provocar nuevos incrementos en el caudal del río Paraná. No obstante, por el momento no se esperan inconvenientes importantes. La verdadera incógnita comenzará a resolverse durante la primavera, cuando se defina si las lluvias más intensas afectarán principalmente a la cuenca del río Uruguay o si también alcanzarán con fuerza a la del Paraná.
Frente a este escenario, distintos municipios chaqueños ya pusieron en marcha acciones preventivas para reducir el impacto de eventuales lluvias intensas. Entre las tareas más importantes se encuentran la limpieza de canales, desagües y conductos destinados al escurrimiento del agua. Estas obras buscan evitar anegamientos e inundaciones en barrios urbanos, especialmente en aquellos sectores que suelen presentar dificultades cuando se producen precipitaciones abundantes.
Además, las autoridades conformaron una comisión de emergencia para coordinar las acciones necesarias durante los próximos meses. El objetivo consiste en planificar obras, supervisar el funcionamiento de la infraestructura y mantener un seguimiento constante de los informes meteorológicos. A la vez, se insiste en la importancia de la colaboración de los vecinos, ya que arrojar residuos en la vía pública puede obstruir los desagües y agravar las consecuencias de las lluvias.
Aunque la situación actual de los ríos es estable y no existen alertas inmediatas, el comportamiento de El Niño será determinante para definir la intensidad de las lluvias y la evolución de los principales cursos de agua. Por esa razón, el seguimiento permanente de los pronósticos, junto con las obras preventivas y la participación de la comunidad, serán fundamentales para minimizar riesgos y afrontar de la mejor manera los desafíos que puedan presentarse en los próximos meses.










