Frigoporc: el sueño de agregar valor en el Chaco que hoy se proyecta con energía propia
La empresa familiar chaqueña inauguró una planta de energía solar con más de mil paneles fotovoltaicos, una inversión que marca un nuevo paso en su crecimiento. Detrás de la innovación tecnológica hay una historia que comenzó hace 25 años con una idea sencilla, pero ambiciosa: transformar la producción del Chaco en trabajo, industria y alimentos elaborados dentro de la provincia.

Hay inversiones que se miden en millones de pesos, en metros cuadrados construidos o en cantidad de maquinaria incorporada. Otras, en cambio, tienen un valor que trasciende los números. Representan una manera de entender el desarrollo, la producción y el futuro.
Para Frigoporc, la puesta en funcionamiento de un sistema de generación de energía solar con más de mil paneles fotovoltaicos pertenece a esa segunda categoría. La obra permitirá mejorar la eficiencia energética de la planta industrial, reducir costos operativos y avanzar hacia un modelo de producción más sustentable. Pero, sobre todo, simboliza la continuidad de una idea que comenzó a gestarse hace más de dos décadas y que hoy encuentra en una nueva generación la fuerza para seguir creciendo.
Porque detrás de cada panel instalado sobre los techos del frigorífico hay una historia que empezó mucho antes.
Un proyecto que nació mirando al campo chaqueño

Cuando Oscar Korovaichuk recuerda los primeros años de Frigoporc no habla de tecnología ni de grandes inversiones. Habla de una convicción.
Corría el año 2001 cuando decidió apostar por un proyecto que, para la realidad productiva del Chaco de entonces, implicaba asumir un riesgo importante: dejar de pensar únicamente en la producción primaria para comenzar a agregar valor dentro de la provincia. La idea era tan simple como desafiante: aprovechar los animales de los campos chaqueños para transformarlos, generando empleo, industria y desarrollo local.
Oscar no lo dudó. Empezó desde cero, con apenas veinte madres reproductoras. Hoy, Frigoporc cuenta con más de 2.500 madres activas y una producción aproximada de 900 animales por semana, criados y faenados íntegramente en territorio chaqueño, en su granja intensiva Estancia María, ubicada en General Vedia, sobre la Ruta 11.
Aquella visión fue el punto de partida de una empresa que con el tiempo crecería hasta convertirse en uno de los principales referentes de la producción porcina del nordeste argentino.
"Empecé este proyecto en 2001 con una consigna clave: traducir en valor agregado la producción bobina del Chaco", recordó.
La frase resume la esencia de Frigoporc. Mucho antes de que conceptos como economía circular, sustentabilidad o integración de la cadena productiva ocuparan un lugar central en el debate industrial, la empresa ya había decidido apostar por producir en origen y generar riqueza dentro del territorio chaqueño.
Una empresa que creció junto con su gente

El recorrido no fue inmediato. Como sucede con la mayoría de las empresas familiares, el crecimiento estuvo marcado por años de inversión, aprendizaje y decisiones que muchas veces implicaron mirar más allá del presente.
Frigoporc fue incorporando infraestructura, ampliando su capacidad productiva y desarrollando cada uno de los eslabones de la cadena. La empresa pasó de producir animales a integrar procesos de faena, elaboración de alimentos y comercialización, construyendo un modelo que hoy le permite controlar gran parte del recorrido que realiza el producto, desde el campo hasta la mesa de los consumidores.
Ese crecimiento también se refleja en los puestos de trabajo que genera.
Actualmente emplea a 187 personas de manera directa, y 350 de manera indirecta, un dato que el gobernador Leandro Zdero destacó durante su visita a la planta al considerar que se trata de una de las empresas que continúan apostando por el desarrollo productivo de la provincia.
"Estamos junto a gente de esfuerzo, de trabajo y de coraje que decidió invertir en el Chaco y generar oportunidades", expresó el mandatario, quien además remarcó la importancia de acompañar a quienes impulsan inversiones que fortalecen la economía provincial.
Sin embargo, quienes conocen la historia de Frigoporc saben que el crecimiento de la empresa nunca estuvo pensado únicamente en términos de producción.
Desde sus inicios, el objetivo fue construir un proyecto sostenible en el tiempo, capaz de generar empleo de calidad y de demostrar que era posible desarrollar una industria competitiva sin abandonar el territorio donde nació.
El momento más simbólico: cuando el sueño cambia de manos
Si hubo una imagen que resumió el significado de la jornada no fue la de los paneles solares ni la de las autoridades recorriendo la planta.

Fue la de Oscar Korovaichuk observando cómo la empresa que imaginó hace 25 años continúa creciendo bajo la conducción de su hijo, Juan Manuel.
Más que una transición empresarial, se trata de un recambio generacional construido sobre la continuidad de un mismo proyecto.
"Hoy me siento orgulloso y realizado porque hay un grupo de jóvenes, con mi hijo al frente, que puede seguir llevando adelante ese sueño", dijo.
Sus palabras dejaron entrever algo que muchas veces pasa desapercibido cuando se habla de empresas familiares: el verdadero legado no son solamente las instalaciones, las máquinas o las inversiones. Es la transmisión de una forma de entender el trabajo.
Juan Manuel Korovaichuk representa esa nueva etapa. Una generación que mantiene los valores con los que nació Frigoporc, pero que incorpora nuevos desafíos vinculados a la innovación, la eficiencia y la sustentabilidad.
La planta fotovoltaica es, probablemente, el ejemplo más visible de esa mirada.
La energía del futuro
El nuevo sistema de generación solar está compuesto por más de mil paneles fotovoltaicos capaces de producir más de 600 kilovatios pico.
La energía generada permitirá abastecer una parte importante del consumo eléctrico de la planta, especialmente en procesos donde la refrigeración y la conservación de alimentos requieren un suministro constante.
En una industria frigorífica, donde el consumo energético representa uno de los principales costos operativos, mejorar la eficiencia significa mucho más que reducir una factura de electricidad. Implica ganar competitividad, optimizar procesos y disminuir el impacto ambiental de la producción.
"No son solo números; estamos hablando de generar energía limpia y de seguir creciendo de una manera responsable y sustentable con el ambiente", explicó Juan Manuel Korovaichuk.
La incorporación de fuentes renovables forma parte de una tendencia que cada vez gana mayor espacio dentro de la industria alimentaria, donde la eficiencia energética comienza a convertirse en un factor tan importante como la calidad del producto final.
En el caso de Frigoporc, la decisión también responde a una lógica que acompañó a la empresa desde sus comienzos: invertir antes de que las necesidades obliguen a hacerlo.
Cuando dos empresas chaqueñas trabajan juntas
La obra fue desarrollada por BSI, una empresa chaqueña especializada en soluciones energéticas que actualmente ejecuta proyectos en 17 provincias argentinas.
Para su director, Mauro Guidini, el mayor logro no estuvo únicamente en la complejidad técnica de la instalación. "Fue un trabajo complejo, pero logramos una gran sinergia entre dos empresas chaqueñas para concretar uno de los proyectos de inversión privada en energía solar más importantes para un frigorífico del nordeste argentino", afirmó.
En tiempos donde muchas de las grandes inversiones tecnológicas llegan desde otros puntos del país, la alianza entre Frigoporc y BSI pone en valor la capacidad técnica desarrollada en el Chaco.
No se trata solamente de una empresa produciendo alimentos y otra instalando paneles solares. Se trata de dos firmas nacidas en la provincia que lograron articular conocimientos, recursos y experiencia para llevar adelante un proyecto de gran escala.
Ese aspecto fue especialmente destacado durante la inauguración, ya que demuestra el potencial que tiene el sector privado chaqueño cuando encuentra condiciones para invertir e innovar.
Producción, empleo y futuro
La visita del gobernador Leandro Zdero aportó un respaldo institucional a una inversión que el Gobierno considera estratégica para el desarrollo provincial.
Durante su recorrido por la planta, el mandatario señaló que la incorporación de energía solar permitirá alcanzar una mejora cercana al 25 por ciento en materia de eficiencia energética y remarcó la importancia de continuar fortaleciendo la producción porcina, un sector en el que el Chaco se ubica entre las provincias con mayor crecimiento del país.

Pero más allá de los indicadores económicos, la historia de Frigoporc vuelve una y otra vez al mismo punto de partida. Al sueño de un productor que imaginó una empresa capaz de agregar valor a los granos chaqueños. A la decisión de permanecer en la provincia cuando muchos elegían otros caminos. Y a una nueva generación que entiende que innovar no significa cambiar la esencia, sino encontrar nuevas herramientas para seguir construyendo sobre los mismos valores.
Los más de mil paneles solares que hoy alimentan parte de la planta industrial son, en definitiva, una imagen del presente.
El verdadero motor de Frigoporc sigue siendo el mismo que hace 25 años: la convicción de que el desarrollo también puede construirse desde el interior del Chaco, con trabajo, inversión y una mirada puesta en el largo plazo.
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