Proyección continental de la declaración de nuestra independencia
Situación internacional al reunirse el Congreso
Hacia 1815, en vísperas de la reunión del Congreso de Tucumán, la situación de la Revolución Hispanoamericana se había complicado gravemente. Napoleón Bonaparte, quien se había apoyado en la Revolución Francesa y tratado de establecer su domino en Europa, había sido derrotado en 1814 en Austerliz, y definitivamente en Waterloo en 1815.
El Rey de España Fernando VII, en cuyo nombre se había realizado la Revolución americana por su cautiverio en manos del Emperador francés, estaba de regreso en el trono y dispuesto a establecer un gobierno absolutista y despótico, sin contemplación alguna hacia los gobiernos revolucionarios surgidos en sus dominios americanos.

Situación en los dominios americanos
En abril de 1815 un poderoso ejército español enviado por el Rey de 10.000 hombres con 17 navíos, al mando del Gral., Pablo Morillo, aplastó la insurrección de Colombia y Venezuela, obligando al Libertador Simón Bolívar a exiliarse en Jamaica. Similar situación se vivía en otros focos de insurrección como Santiago de Chile, México y Quito, en Ecuador. Solo en el río de la Plata se mantenía a duras penas la lucha, convirtiéndose en una luz de esperanza en esos años de prueba del movimiento emancipador. Y en nuestro país se había producido la caída del Directorio de Alvear por la Revolución de 1815 y la disolución de la Asamblea de 1813, que no había logrado ninguno de sus objetivos que eran: declarar la independencia y sancionar una constitución.
Una vez producida la caída del Directorio de Alvear por la Revolución de 1815 y la disolución de la Asamblea del Año XIII, el Cabildo de Buenos Aires tomó las riendas del poder y convocó a una Junta de Observación, la que nombró a un Director Provisional y redactó un Estatuto Provisional. Entre sus cláusulas estuvo la convocatoria a un Congreso General Constituyente a reunirse en la ciudad de Tucumán. Las provincias rechazaron la designación de un director supremo y al Estatuto Provisional por considerarlo centralista, pero aceptaron la convocatoria al Congreso en Tucumán. La dirigencia patriota había madurado después de las vacilaciones que condujeron al fracaso del año XIII y ansiaba una definición sobre tres cuestiones fundamentales; la Independencia, la Constitución y la resolución sobre la forma de gobierno a adoptarse.
Carácter y tendencia de los congresales
Cada provincia debía elegir sus diputados en forma indirecta por una Junta Electoral elegida por el pueblo, un representante por cada 15.000 habitantes. De tal modo que los distritos más importantes como Buenos Aires, Córdoba, Charcas y Tucumán, tuvieron el mayor número de diputados, y las restantes ciudades contaron con solo un diputado, que totalizaron 34.
La mayoría de los diputados electos no había participado en los sucesos políticos de esos años, como la Revolución de Mayo o la Asamblea del Año XIII. Pero eran hombres muy destacados en sus respectivas provincias, de gran preparación intelectual, casi todos de nivel universitario, procedentes de las Universidades de Charcas, Lima, Córdoba y Santiago de Chile. Eran abogados o licenciados en leyes en su mayoría, clérigos, militares y comerciantes, que representaban celosamente los intereses de sus respectivas provincias. Merecen citarse: Cayetano Rodríguez, Juan José Paso, Pedro Medrano, Fray Justo Santa María de Oro, Narciso Laprida, Tomás Godoy Cruz, Juan Martín de Pueyrredón, José Ignacio Gorriti, Tomás Manuel de Anchorena y José María Serrano. Como dijo Joaquín V. González: Es justo decir que el Congreso de Tucumán ha sido la asamblea más nacional, más argentina y más representativa que haya habido jamás en nuestra historia.
El Congreso inició sus sesiones en Tucumán, el 24 de marzo de 1816 en la casa de Francisca Bazán de Laguna. Antes de tratar el tema de la Independencia resolvió escuchar en sesión secreta del 6 de julio, el informe de Manuel Belgrano que había estado en Europa en misión diplomática, sobre el estado de la opinión de Europa respecto de la Revolución Americana. El patricio expuso que, si bien al principio las potencias europeas habían sido favorables al movimiento de emancipación americana, en ese momento la rechazaban por la anarquía imperante en las provincias y el descrédito en que había caído el sistema republicano después de la caída de Napoleón. En consecuencia, sostenía Belgrano la conveniencia de adoptar como forma de gobierno una monarquía atemperada o constitucional, colocando como rey un descendiente de la Casa de los Incas por la justicia que en sí envuelve la restitución de esta Casa tan inicuamente despojada del trono, a cuya sola noticia estallará un entusiasmo general de los habitantes del interior.

Declaración de la Independencia
Finalmente llegó el 9 de julio, fecha en la que el presidente del Congreso Francisco Narciso Laprida propuso tratar el punto tercero del temario sobre la Independencia. Consultados los 29 diputados presentes sobre ese punto, resolvieron –según consta en el Acta–, como representantes de las Provincias Unidas en Sudamérica: "Declarar en forma solemne a la faz de la tierra la ruptura de los violentos vínculos que los ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse en el alto carácter de Nación libre e independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópolis", y con el agregado posterior el 21 de julio de "y de toda otra Nación extranjera". Con lo cual el Congreso reivindicó la libertad no solo del Río de la Plata, sino de toda América. Se proclamaba también el sentido americanista de la Revolución, el propósito de unidad continental y el compromiso de luchar contra toda idea o proyecto de dominio extranjero. Y esto se vio corroborado con la insistencia con la que San Martín reclamó este pronunciamiento, para llevar adelante su plan continental de cruzar los Andes, liberar a Chile y luego desde el Pacífico liberar al Perú. Todo ello con vistas a constituir el gran Estado Unido de América del Sur, proyecto que estaba en las mentes de San Martín y Bolívar, pero que las disensiones internas impidieron realizar.
La declaración fue recibida con gran júbilo por la población de Tucumán, primero y después por todas las ciudades de las Provincias Unidas a medida que se recibía la noticia. El entusiasmo popular se manifestó también en el Ejército del Norte y en el gauchaje, donde Belgrano y Güemes lanzaron encendidas proclamas. En Buenos Aires llegó la buena nueva el día 19, lo que provocó grandes festejos y escenas de júbilo en la población. El 10 de julio se realizaron grandes fiestas en Tucumán con un gran baile de gala incluido, y el 21 se realizó el solemne juramento a la Independencia por parte de los congresales, el Poder Ejecutivo y el pueblo.
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