Corrientes labra 300 multas por día por exceso de velocidad
Se conoció un informe de la municipalidad capital de la provincia vecina respecto los controles viales. El Área Metropolitana, signada por el caos del tránsito, ¿tendría las mismas cifras o serían superiores?
Las

más de 58.000 multas por exceso de velocidad registradas en Corrientes capital durante los últimos seis meses generaron impacto por la magnitud de los números, unas 300 infracciones diarias. La cifra expone una realidad preocupante sobre el comportamiento de los conductores, pero también pone de manifiesto la existencia de una política sostenida de controles capaz de detectar y sancionar conductas de riesgo antes de que se traduzcan en tragedias.
El dato adquiere especial relevancia cuando se lo observa desde la otra orilla del río Paraná. En Resistencia, el tránsito es una de las principales problemáticas urbanas. Quienes circulan diariamente por la capital chaqueña saben que el respeto por las normas viales suele ser una excepción. Semáforos ignorados, maniobras imprudentes, giros indebidos, estacionamientos en lugares prohibidos y velocidades superiores a las permitidas forman parte de una postal repetida que parece haberse naturalizado.
La situación adquiere una dimensión aún más compleja si se considera una característica distintiva de la ciudad. Resistencia figura entre las capitales provinciales con mayor cantidad de motocicletas registradas del país. Para miles de familias, la moto constituye el principal medio de transporte por razones económicas, laborales y de conectividad. Sin embargo, esa masiva presencia de vehículos de dos ruedas también tiene una contracara conocida: los motociclistas concentran buena parte de las víctimas de los siniestros viales.
POLÍTICA PÚBLICA
La discusión sobre la seguridad vial suele aparecer con fuerza cada vez que ocurre un accidente fatal o cuando los hospitales reportan ingresos de pacientes con lesiones severas producto de choques o caídas. Sin embargo, el debate pierde intensidad con el paso de los días y vuelve a quedar relegado hasta el próximo episodio. Lo que muestran las estadísticas es que el problema no se limita a hechos aislados, sino que responde a patrones de conducta que se repiten diariamente.
La experiencia correntina permite plantear una pregunta inevitable: ¿necesita Resistencia más controles de tránsito? La respuesta parece evidente. No se trata únicamente de aplicar multas o aumentar la recaudación por infracciones. Los controles constituyen una herramienta preventiva destinada a modificar comportamientos y reducir riesgos. Cuando son permanentes, visibles y sostenidos en el tiempo, los conductores tienden a adecuar sus conductas a las normas vigentes. Además, la seguridad vial no es solamente una cuestión vinculada al ordenamiento urbano o al cumplimiento de las leyes de tránsito. También debe ser entendida como una política de salud pública. Cada accidente que logra evitarse representa una persona menos ingresando a una guardia hospitalaria. Significa menos cirugías, menos internaciones, menos utilización de ambulancias, menos tratamientos de rehabilitación y menos recursos humanos afectados a situaciones que podrían haberse prevenido. En un sistema sanitario que permanentemente enfrenta limitaciones presupuestarias y demandas crecientes, la prevención vial se convierte en una herramienta capaz de generar beneficios que trascienden ampliamente el ámbito del tránsito.










