Deshojando a Capitanich
La reunión de Jorge Capitanich con siete figuras del peronismo que él considera los posibles candidatos partidarios a la gobernación en 2027 fue una jugada política que movió las aguas tanto en el PJ como en el oficialismo, donde la atención, obviamente, se reparte entre los avatares del propio día a día y lo que pueda haber de nuevo en el mapa de la principal fuerza opositora.
Hacia adentro, la charla a puertas cerradas mantenida en Presidencia de la Plaza el 23 de mayo, generó un inmediato intento -de protagonistas y de observadores- de descifrar si la convocatoria de Capitanich es lo que él dice que es o una manera muy inteligente de autoasignarse un rol de arbitraje paternal que, eventualmente, hasta podría servirle para dejar la principal nominación provincial del año próximo para él mismo.

En el territorio de Leandro Zdero, las dudas sobre la finalidad del encuentro son las mismas y las opiniones acerca de cuál sería el desenlace más conveniente de la interna justicialista están divididas.
Mate para siete
La cita se programó sin más anuncios previo que las invitaciones cursadas discretamente a los convidados. Aquel sábado asistieron Santiago Pérez Pons (diputado y exministro de Economía), Antonio "Penci" Morante (exministro de Salud y expresidente del Insssep), Magda Ayala (diputada), Juan "Juanchi" García (intendente de Machagai), Diego Bernaechea (intendente de Plaza) y Javier Martínez (intendente de Margarita Belén). Había un séptimo nombre en la lista, Atlanto Honcheruk, pero el diputado avisó que no iba a poder acudir por una intervención quirúrgica menor.
La lista, en sí misma, ya es un tema para la discusión. Hubo figuras que se sintieron ninguneadas y está claro que no hay manera de saber si la nómina de aspirantes de la candidatura principal son solamente los mencionados o habrá más. Uno de los excluidos fue Juan Carlos Ayala, casi sin excusa a la vista, porque es de los pocos que oficializó una nueva postulación para la gobernación. Es la séptima en su carrera.
Fuera de eso, otra cuestión es el manejo de los tiempos. La reunión en sí fue una exposición de todos los precandidatos en simultáneo. Algunos de esos siete venían evitando hasta allí sincerar sus pretensiones, pensando en manejar su propio timing para lanzarse. Capitanich los juntó y les puso un reflector enfrente. Igual, nadie se quejó. El exgobernador, siempre espartano cuando comparte una mesa, aceptó que circularan mates y algún café durante la hora y media que duró la charla. Les dijo que necesitan prepararse y formarse para estar en condiciones de administrar la provincia, les avisó que tienen que hacerse conocer en todo el territorio y les repartió los planes de gobierno de sus tres mandatos para los lean y los utilicen como base para sus propias plataformas. Aparentemente, no autografió fotos.
¿Es o no es?
De todos modos, los interrogantes después de la "cumbre" de Plaza son, centralmente, dos. Uno es si Capitanich fue sincero o no al decirles a sus convocados que él no quiere ser el candidato el año que viene. Todos los consultados por este medio dicen creerle. Prácticamente todos dicen, también, que no desestiman la posibilidad de estar equivocados.
¿Qué elementos alimentan la idea de que JMC podría volver a lanzarse y desdecirse de su promesa de no ser? Uno es que no sería la primera vez que cambia de planes. En 2023, tras caer ante Zdero, dijo que para él la función pública era "una etapa cumplida" y que iba a buscar insertarse en el sector privado. Al año electoral siguiente, 2025, fue candidato a todo: a diputado provincial en mayo y a senador nacional en octubre. Ahora ocupa una banca en la Cámara Alta del Congreso, a la que se viene considerando como parte del sector público. En su descargo puede decirse que para muchos la doble nominación de "Coqui" era una manera insólita pero eficaz de evitar un desmadre interno por la falta de nuevos liderazgos en el partido. Para otros fue puro ego. ¿Pero la acción política misma no se amasa a base de una densa harina de egos?
Otro motivo posible para que Capitanich se saque el traje de árbitro y se ponga la remera número 10 es que algunos de quienes lo conocen sostienen que la derrota del ’23 le quedó clavada como una espina en el talón. Pero otros, también próximos, dicen verlo realmente deseoso de no tener que jugar nuevamente en la liga chaqueña sino inclinado a redondear una proyección nacional como la que alguna vez soñó (por ejemplo, cuando Cristina Kirchner debía anunciar compañero de fórmula para las elecciones de 2011; él aparecía como uno de los candidatos firmes al rol y ella terminó eligiendo a Amado Boudou).
Mientras tanto
También hay un tema de oportunidad, imposible de dirimir hoy. Hay capitanichólogos que argumentan que el senador podría sentir una atracción irresistible por la candidatura a gobernador si las encuestas o su intuición le dijeran el año que viene que la oposición tiene chances muy grandes de ganar. Si en cambio hay un pronóstico de paridad o desventaja, dicen, Jorge Milton no se subirá al caballo para no correr el riesgo de una nueva derrota.
Si esa ventana de oportunidad no aparece y/o Capitanich desiste de gestar o aprobar un "operativo clamor", la candidatura del peronismo sí estará entre los siete de la lista de Plaza más los que puedan agregarse en los meses que siguen. Como en toda interna, hay precandidaturas que en realidad apuntan a generar una instancia de negociación por otros espacios. A veces un lanzamiento rimbombante para llegar al Congreso permite, por ejemplo, arañar una concejalía. Lo que está por delante ahora es ver quiénes quedan en pie por el premio mayor y quiénes optan por recalcular sus posibilidades y aceptan -antes de quedarse sin el pan y sin la torta- un acodamiento menos pretencioso en las listas.
Tiempos bravos
Desde el oficialismo miraron con atención la reunión peronista. En un contexto económico y social que sigue siendo muy duro, Zdero y los suyos son conscientes de que 2027 puede ser una parada difícil. No hay margen para decir que da lo mismo quién será el candidato que tendrán enfrente. Bajo esa realidad, la pregunta es si para el gobierno conviene que la oferta del PJ vuelva a ser Capitanich o que la exprese otra figura. Las respuestas no son unánimes.
Ni el gobernador ni sus espadas aceptan fijar una postura pública cuando se les pregunta sobre el tema. Zdero le dijo a NORTE, en abril, que por ahora no piensa en cuestiones electorales, y hasta dijo no poder confirmar todavía si buscará su reelección (algo que alrededor suyo descuentan). Roy Nikisch, hace tres días, dijo también a este medio que "no se mete en asuntos internos de otros partidos". Hugo Maldondo, nuevo presidente de la UCR, dijo que "lo que importa es lo que ofrezcamos nosotros". Pero cuando no hay cámaras, micrófonos ni periodistas, el debate burbujea.
¿Y qué se dice? En general, parece primar la idea de que si Capitanich fuese candidato eso beneficiaría a Zdero. Porque mostraría a un peronismo repitiéndose a sí mismo, y de nuevo la mitad de la campaña del oficialismo serían los videos del dominio piquetero en los años de Coqui y las consabidas imágenes de él junto a Emerenciano Sena y otros referentes "sociales", un tema que todavía cala hondo en una franja de votantes. A la vez, porque algunos dirigentes radicales suponen que la ausencia de un recambio alimentaría divisiones que ya le costaron al PJ las derrotas del 2025 y hasta la del ’23. Otros no comparten esa lectura. Como analizaba un funcionario intermedio en la semana: "Quemado y todo, casi gana (Capitanich) la elección para senadores (del año pasado)". Por otro lado, los siete de Plaza tienen, todavía, niveles de conocimiento por parte del electorado provincial que en algunos casos son bajísimos. Es verdad que encabezar una campaña resuelve eso con bastante rapidez, pero mientras tanto es un contrapeso.
Más allá de Capitanich sí o Capitanich no, hay un consenso transversal -en el gobierno y en la oposición- de que las elecciones próximas se definirán, en una medida gigantesca, por las señales que para entonces dé la economía micro, la que se vive en el hogar, entre los laburantes, en las pymes. La política, sin dudas, hará lo suyo también. Por eso ayer, en la asunción de Maldonado al frente del partido, Zdero dio un mensaje fuerte. "No necesito tibios ni cagones, necesito coraje", exclamó. El tipo de arenga que se baja en los vestuarios antes de los partidos complicados.










