Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

Un nuevo sistema financiero global

El dólar estadounidense es la moneda que, actualmente, domina el sistema financiero internacional. Según el Banco Mundial, representa más del 59% de las reservas internacionales de divisas de los bancos centrales y otras instituciones financieras globales, y es el billete más utilizado para el comercio internacional, inversiones y transferencias financieras. Esta posición dominante, construida desde el final de la Segunda Guerra Mundial, permitió que, en los hechos, Estados Unidos ejerza un control sobre la arquitectura financiera global. Sin embargo, este panorama podría estar cambiando.

Los países BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— están impulsando una transformación que busca reducir la dependencia del dólar y construir un sistema financiero multipolar. Una de las estrategias más ambiciosas es el desarrollo de sistemas de pagos internacionales propios, que eviten el uso del dólar como intermediario y desafíen el control que Estados Unidos ejerce a través de mecanismos como la red swift.

Los BRICS están trabajando en el desarrollo de plataformas como BRICS Pay y el proyecto mBridge, que tienen como objetivo facilitar pagos transfronterizos en monedas locales utilizando tecnologías como blockchain y monedas digitales de bancos centrales. El proyecto mBridge, por ejemplo, es una infraestructura que permite la interoperabilidad de diferentes monedas digitales emitidas por bancos centrales. Los técnicos explican que este funcionamiento elimina la necesidad de intermediarios tradicionales, reduce los costos de transacción y acelera los tiempos de liquidación de días a segundos. Además, respeta la soberanía monetaria de cada país y permite realizar transferencias sin pasar por el sistema financiero estadounidense.

Una referencia que tienen en cuenta dentro del bloque BRICS es el sistema PIX de Brasil. Este sistema de pagos digitales, impulsado por el Banco Central brasileño, permite realizar transferencias instantáneas, gratuitas y en cualquier horario. En pocos años, PIX ha sido adoptado por más del 80% de la población brasileña, convirtiéndose en el principal método de pago del país.

PIX revolucionó el ecosistema financiero brasileño y logró desplazar al efectivo y a las tarjetas tradicionales. Además, promovió la inclusión financiera, llegando a amplios sectores de la economía informal y facilitó el control fiscal del Estado. Este buen desempeño es visto con preocupación por el gobierno de Estados Unidos, que inició una investigación alegando que el sistema perjudica a empresas estadounidenses como Visa y Apple al reducir su participación en el mercado brasileño. El diario The New York Times publicó la semana pasada un artículo en el que advierte que el modelo de PIX se perfila como una inspiración para los BRICS, que buscan integrar soluciones nacionales de pago en sus plataformas regionales o globales.

Para los economistas, el dólar estadounidense logró mantener su dominio global debido a la confianza en la economía de EE.UU., la liquidez de sus mercados financieros y su papel como refugio en tiempos de crisis (algo de lo que pueden dar fe los argentinos). Sin embargo, su peso en las reservas internacionales disminuyó gradualmente, pasando de casi 85% en 1975 a poco más del 59% en la actualidad. En opinión de algunos observadores, este descenso es reflejo de un lento proceso de desdolarización, impulsado por la diversificación de reservas en otras monedas y el fortalecimiento de economías emergentes. Advierten, además, que el avance de plataformas alternativas y la expansión de sistemas como PIX aceleran esta transición.

La creación de sistemas de pagos independientes del dólar representa un desafío estructural al actual orden financiero mundial. Se trata, por supuesto, de una cuestión técnica y comercial, pero también de una estrategia geopolítica para redistribuir el poder financiero internacional.

En ese sentido, es evidente que los países que conforman el grupo BRICS buscan construir un nuevo escenario donde las decisiones económicas no estén subordinadas a la política monetaria de una sola potencia. Para algunos expertos, la posibilidad de transferencias seguras, rápidas y en monedas locales entre naciones del Sur Global puede sentar las bases de un nuevo orden, menos dependiente del dólar y más representativo de la multipolaridad del siglo XXI. Aunque reconocen que la transición no será inmediata ni exenta de obstáculos, advierten que el impulso de alternativas de este tipo confirma que el mundo está explorando nuevos caminos fuera del dominio del dólar.

Temas en esta nota

Más de Dólar+ Ver todas
Te puede interesar