Así comenzamos a destruir nuestras lagunas
(Nota del diario El Territorio, de hace más de sesenta años).

Hace sesenta años se publicaba esta nota en el Diario El Territorio."La utilización de tierras ganadas a la Laguna Argüello, enclavada en la zona céntrica de esta capital, abre una nueva perspectiva para el futuro de Resistencia y para la solución de algunos de sus más serios problemas urbanos. Así debe interpretársela reciente cesión de una amplia faja de 100 mts. Por 60 sobre la av. 9 de julio, por parte del gobierno de la Provincia, para la construcción de varios monobloques con viviendas para empleados y obreros. De ahí arranca la gran importancia de esas tierras".
Verdadera Valla con este título continua la nota: "Como puede apreciarse esa depresión permanente cubierta de aguas putrefactas está ubicada dentro de los radios urbano y suburbano de Resistencia. La presencia de este estancamiento de agua divide en dos partes a la mitad de la ciudad, convirtiéndose en una verdadera valla para el progreso de este centro urbano y de las villas ubicadas en la periferia.
Zonas que con el correr de los años debieron progresar al ritmo de otros sectores, se encuentran estacionarias y estancadas por la presencia negativa e inútil de esa laguna que no permite el desenvolvimiento de numerosas actividades, ni el desplazamiento adecuado de millares de personas de trabajo. El transcurso de muchos años, sin embargo no permitió una solución conveniente de fondo, positivas de grandes alcances, que de una vez por todas culmine con la terminación de ese verdadero problema.
Si bien no están determinadas las magnitudes del grave problema que significa la presencia de una laguna de esas características en pleno centro de una ciudad de más de 100.000 habitantes, nadie caerá en error si afirma que la permanencia de esas aguas estancadas y pestilentes representa una verdadera "espada de Damocles" pendiente sobre los ingenuos habitantes de Resistencia.
Paso el tiempo, Resistencia sigue progresando, desaparecen pequeñas lagunas y bajos urbanos y sub urbanos, se logran nuevas conquistas edilicias que enorgullecen a todo el Chaco y hasta el noreste argentino, pero la Laguna Argüello continua casi igual, constituyéndose en una afrenta para el ciudadano siglo XX de la capital de la provincia".
Este pensamiento retrogrado de la época destruyo nuestro ecosistema, con un constante rellenamiento de lagunas. Al año siguiente, en 1966 la naturaleza se desquito, con la inundación más grande que soporto esta ciudad, donde las aguas llegaron a todos los lugares rellenados y permanentemente las lluvias de más de 70 mm la anegan convirtiéndola en una pileta gigantesca.
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