El hospital de la Isla del Cerrito conocido como "leprosario"
Hace 93 años se creaba en la Isla del Cerrito el Hospital Maximiliano Aberastury, considerado el primer centro modelo en el país para el tratamiento de enfermos de lepra, que duró hasta los años sesenta.
En 1914 toda la isla fue convertida en reserva nacional y el 20 de diciembre 1926 el presidente Marcelo Torcuato de Alvear dispuso la creación de una Colonia Regional de Leprosos, destinada a atender los enfermos de las provincias de Formosa, Corrientes y el Chaco. Pese a la resistencia de políticos y pobladores, sobre todo de Corrientes porque entendían que afectaba el potencial turístico de la vecina Paso de la Patria, en 1928 se comenzaron las obras pero recién se inaugurarían el 30 de marzo de 1939. Los edificios se realizaron en concordancia con las modernas concepciones de la arquitectura sanitaria. La Colonia y Hospital Maximiliano Aberastury (en homenaje al ilustre dermatólogo entrerriano), considerado el primer centro modelo en el país para el tratamiento de enfermos de lepra duró hasta los años 1960. Según un plano de la Nación de 1938, esta Colonia funcionaba en 16 edificios que cubrían una superficie total de 9.277 m². contaba con una zona de administración y farmacia, de dos pabellones para enfermos graves y seis para los menos graves, pabellones para enfermería y cirugía, sala para curaciones y dependencias para médicos y enfermeros. Tenía Panadería, frigorífico, cocina y comedores. Instalaciones sanitarias completas con cloacas.

El Gobierno Nacional hizo las edificaciones en la zona más alta de la isla, y alrededor de ellas fueron instalándose los pobladores urbanos, en su mayoría familiares de los enfermos o enfermos recuperados. La lepra fue históricamente una enfermedad endémica de la piel que era incurable, mutilante, vergonzosa y muy contagiosa debido a esto a los enfermos se los aislaba. Los leprosorios solo sirvieron como arbitrarios centros de reclusión. Hoy sabemos que el encierro del leproso obligatorio era innecesario. Desde hace muchos años esto no hace falta porque existen medicamentos muy eficaces que permiten que el tratamiento sea ambulatorio. Además hoy se conoce que la lepra es de difícil contagio. Los enfermos dejan de ser agentes infecciosos tras un tratamiento con medicamentos a largo plazo.
La historia del leprosario tuvo un largo conflicto entre Chaco y Corrientes en disputas de soberanía y la negación correntina de la instalación del mismo. El mayor inconveniente que aludían era la proximidad con la insipiente villa turística de Paso de la Patria. Se manifestaba la inconveniencia de instalarlo allí, en razón de que la zona era considerada inundable, de que los desagües podría contaminar las aguas del Paraná o que los mosquitos podrían llevar el contagio de la enfermedad. Todas irracionalidades injustificables desde todo punto de vista.
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