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Libro recomendado

Historias, elementos y tablas periódicas

El autor de la obra que compartimos hoy es un apasionado por los cuentos de terror, comenzó su carrera como escritor a los catorce años.

Jorge Fabián Coronel, nació un 24 de diciembre de 1985 en la ciudad de Las Breñas, Chaco. Se desempeña como profesor en Química y Física desde hace más de diez años. Actualmente, reside en Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), donde lleva doce libros publicados, en español e inglés. Tiene catorce libros publicados, de los cuales ‘La Cueva de la Salamanca’ (2024) y ‘Diferente’ (2025) forman parte de la colección de Editorial De La Paz.

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Jorge Fabián Coronel.

Promociona sus libros a través de actuaciones performáticas (Más allá de la oscuridad producido en el Cine del Guido Miranda), en ferias de libros y, sobre todo en su podcast llamado ‘Fantasmas en el aire’ en spotify y youtube. Desde el 2025 colabora para el podcast ‘Palabras paganas’ que se transmite desde Béjar (Salamanca, España) en Ivoox y demás plataformas digitales.

Creador de contenidos, desde sus redes @tualiadodelterror promociona el terror en todas sus expresiones, ya sean películas, videojuegos, libros y humor.

Para él, las palabras y las emociones siempre van de la mano en un sinfín de vínculos que atraviesan el amor y, sobre todo, el miedo como fuente de inspiración y superación personal.

El autor, en las páginas de bienvenida de su libro ‘Historias, elementos y tablas periódicas’,

Manifiesta: "Contar la ciencia a veces puede ser un poco difícil. Entre tantas cuestiones abstractas, hacen que la misma pueda ser considerada como iniciar un curso de japonés o chino. Pero, una vez que empezás a ver que con estudio y dedicación las cosas se van haciendo más simples, ahí es cuando comenzás a ‘agarrarle el gustito’ y después te termina atrapando. Te lo digo yo que estudié ciencia y un poco de japonés, por ejemplo, ver Na2O (Óxido de sodio) y 日本語 (Se lee nihongo y significa idioma japonés) son simbologías que se van aprendiendo con la práctica, dedicación y sobre todo con mucha pasión. Al principio cuesta, pero luego te resulta más que apasionante. En fin, estás a punto de adentrarte en una historia de vida ficticia entre un tío y su sobrino curioso quienes encaran una charla sobre el mundo y sus misterios. Pero estas charlas se dan en relación a cómo está formada la materia en general (¿aburrido? ¡Ni de cerca!). Es allí donde se meten estas formas maravillosas que se denominan ‘átomos’. Aquí hablaremos sobre algunos elementos químicos, sus chismes, aplicaciones, formas de obtención y demás cuestiones que dan un "lado B" a la tabla periódica. No pretende ser un catálogo exhaustivo de análisis de elementos químicos, sino que busca explicar todo desde una perspectiva donde las historias, los elementos y las tablas periódicas se unan para generar no solamente un aprendizaje, sino también un momento de diversión y pasión por el amor a la ciencia".

Email: [email protected]; Instagram: @tualiadodelterror; Facebook: Fabi Coronel; Página web: https://jorgefabiancoronel.com

Compartimos el CAPÍTULO I

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Portada del libro.

"Tío, tenemos que hablar… sobre elementos químicos".

Tío… ¿Para qué me sirve la tabla periódica? ¿Para armar alguna casa hecha de madera?

¡En qué gran aprieto me había metido cuando mi sobrino de 5 años me hizo esa pregunta! Como tío y padrino mi peor error sería que él se quedase con esa duda. "La curiosidad mató al gato" dice el dicho, y esta vez era mi turno hacer que esa duda quedase en el pasado.

Me acordé de muchas ocasiones cuando mis alumnos de 13 años me preguntaban lo mismo. Con sus ojos desorbitados y llenos de esperanzas siempre al comienzo de cada año se repetía la pregunta "¿usaremos la tabla periódica este año profe? ¿Para qué sirve eso?". En síntesis, su pregunta era "¿con qué se come ese trozo de papel que pareciera que tiene tanta importancia para los científicos?".

La enseñanza de la tabla periódica, con sus números atómicos, masas atómicas, A, Z, redondeos de números y demás, debían quedar de lado al momento de explicarle a mi sobrino qué era eso.

Con tan solo mirarlo comencé a pensar qué había detrás de cada casillero que encerraba un elemento químico.

Elemento, único e irrepetible. Como cada persona de este planeta, con sus similitudes y diferencias que los hacían inigualables en su forma de pensar y actuar, de sentir, de amar y odiar. Entonces se me ocurrió sentarlo en mi regazo y decirle:

Tío: Bueno, ¿cuántos elementos crees que forman todo lo material? Es decir, todo lo que se puede percibir con los sentidos, ocupa un lugar en el espacio y es divisible…

Facu: Cuatro son… agua, tierra, aire y fuego, tío…

¡Dios sácame de esta dura tarea de tío y padrino!

Su concepción sobre la mirada del mundo había quedado en el 384 a.C., cuando Aristóteles planteó su filosofía de que todo está compuesto de cinco elementos: agua, tierra, aire, fuego y éter. Así nuestro querido filósofo explicaba que cada elemento tiene un movimiento natural. El agua y la tierra se mueven naturalmente hacia el centro del universo, el aire y el fuego se alejan del centro, y el éter gira en torno al centro.

Estos principios servían para explicar fenómenos como que las rocas caigan y el humo suba. Además, explicaban la redondez del planeta, y las órbitas de los cuerpos celestes, que están compuestos de éter.

Los preconceptos están hechos para ser cambiados. Ya cuando Kuhn (un historiador muy importante de las ciencias) planteó que un conjunto de explicaciones determinados para

explicar fenómenos (paradigmas) permanecía en vigencia hasta que llegaba otro grupo de conocimientos que explicaba las cosas mejor. En resumen, una hermosa e interesantísima

historia de guerras, peleas y revoluciones científicas.

¿Cómo que los científicos se pelean? ¿Hay peleas detrás en la historia de la tabla periódica? Pues claro… y muchas déjame decirte. Ya entraremos a ver algunas, a no desesperar. No podía hablar de Aristóteles y corrientes filosóficas a mi sobrino. Así que comenzamos un diálogo bastante elocuente:

Yo: El agua, la tierra, el fuego y el aire forman parte del universo. Pero si hablamos de elementos esos conocimientos quedaron atrás en la historia. Imagínate, 384 antes que nazca Jesucristo…

F: ¿Jesucristo? ¿El que nombran en la iglesia cuando vamos con mi mamá?

Yo: Exactamente. Y eso fue hace mucho, mucho pero mucho tiempo. Ahora las cosas cambiaron.

F: ¿Será que los elementos que dije hoy tendrán que ver con la palabra "elementos químicos" que tanto veo que reniega mi hermano en la escuela?

Yo: Déjame mostrarte la tabla periódica. Contame qué ves…

F: Veo colores, cuadros, números, letras. Pero no entiendo nada de qué se trata, tío Fabi.

Yo: La tabla periódica es un resumen de todo lo que nos forma. Lo que forma la ropa que tenés puesta, tu cabello, tus uñas, la compu, el joystick de tu videojuego, los dientes postizos de la abuela y hasta los dientes naturales que tenés vos. Pensá que cada cuadrito es una casa. En cada casa vive una persona. Esa persona es un "elemento químico". Pero es sabido que todos los seres humanos no se llaman "seres humanos", así tampoco los "elementos químicos" no se llaman "elementos químicos". Cada uno tiene su propio nombre que los identifica. Así como el señor hidrógeno, el señor helio, el señor oro…

F: Oro… Como el anillo que tiene mi mamá cuando se casó con mi papá.

Yo: ¡Claro! Además, hay otras casas que esta por ejemplo el señor oxígeno...

F: ¡Ah! En la escuela hoy nos dijeron que respiramos oxígeno… ¿Tiene que ver con eso tío?

Yo: Tiene que ver ¡y cómo! Por eso es que ahora te voy a empezar a contar historias sobre cómo cada elemento químico tiene toda una vida detrás. ¡Como una persona! Quien viva en cada casa tiene detrás muchas cosas que contar como qué hace, para qué se lo puede utilizar, dónde se lo puede encontrar a menudo. Por ejemplo, como a tu amigo Franco, que casi siempre hay que buscarlo en la cancha. Allí es más fácil encontrarlo que en la casa.

F: ¿Así también los elementos son más fáciles de encontrar en algunos lugares más que en otros?

Yo: ¡Sí! Y hasta a veces se encuentran en lugares en muy pequeña cantidad, ahí se dice que se los encuentra en "cantidades traza".

F: "Cantidades trazas" como las notas buenas en la libreta de calificaciones de mi hermano mayor entonces.

Yo: Ahora te voy a empezar a contar y "chusmear" sobre la vida de cada elemento químico. Vas a ver que cada uno de ellos tiene su parte interesante. Pero por el tiempo no nos va a dar lugar a hablar de todos. Así que te contaré los más interesantes. Por ejemplo, algunos que tienen que ver con dioses griegos, con mujeres de ciencia, con países y hasta con cosas que pueden hacer. Me gusta tu cara de sorprendido. Esa es la primera actitud que tiene un hombre que hace ciencia.

La charla siguió un poco más en torno a esa pregunta tan emblemática que había surgido en esa tarde de primavera.

Nos servimos un poco de gaseosa. Nos sentamos al frente una mesa. Traje un block de hojas y él sentado sobre mi regazo esperaba que le cuente sobre el apasionante mundo de la química que tanto escuchaba hablar.

Ese mundo lleno de historias, elementos y tablas periódicas. Y principalmente ese mundo en el que la tabla periódica, mejor dicho, los elementos químicos estaban en todos lados.

¿En todos lados?

Sí. En todos lados. Hasta en los lugares que ni esperábamos.

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