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Las sojas comienzan a complicarse por la falta de lluvias y las altas temperaturas

Es clave la lluvia para evitar daños a las sojas porque no hay margen agronómico. Hay preocupación por el estado de los cultivos y los pronósticos poco alentadores.

SAENZ PEÑA(Agencia). Luego de tres años de sequía, lo que parecía ser un arranque de buenas cosechas, quedan condicionados por la falta de lluvias los lotes de soja, que en esta campaña ronda las 600.000 hectáreas implantadas en el Chaco.

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El ingeniero Martín Canteros detalló el impacto que tiene el clima en los cultivos: “las condiciones climáticas pueden impactar directamente en el rendimiento. Después no hay vuelta atrás”, remarcó, al referirse a los efectos del estrés térmico.

La buena cosecha de trigo, girasol y maíz, hacían prever que las sojas también estarían en este orden de rindes, pero la realidad está mostrando un cuadro de situación diferente.

El ingeniero agrónomo Martin Canteros advirtió que, de profundizarse el actual escenario climático, las consecuencias podrían ser en muchos casos irreversibles. "Complicado significaría irrecuperable", expresó, al referirse a lotes que ya no tendrían margen de reacción si no se registran lluvias en los próximos días.

En términos económicos, planteó un panorama preocupante. Señaló que, si se realiza un balance general, el sector arrastra dos años con alrededor del 80% de las hectáreas afectadas por la sequía frente a apenas un año considerado bueno.

"Nunca alcanza un año bueno para salvar dos malos", resumió en declaraciones al programa Agroperfiles Radio. Incluso remarcó que hay productores que acumulan tres campañas adversas consecutivas, dependiendo de la zona.

Canteros recordó que la campaña 2022 fue particularmente crítica en toda la región y que el deterioro financiero se viene profundizando. En ese sentido, advirtió que, si no se corta esta racha de calor y falta de precipitaciones en los próximos diez a catorce días, la situación podría ser aún más compleja que la del año pasado.

EL DESAFIO DEL CLIMA

Canteros volvió a poner en agenda un tema que amerita un análisis de los cuadros técnicos y productivos del Chaco y la región del norte de Santa Fé, Este de Santiago del Estero y parte de Formosa: la fecha de siembra de las sojas para la próxima campaña.

Es que el clima sigue siendo un fuerte desafío. Y todo indica que "este comportamiento vino para quedarse", dijo.

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que en esta semana volverían las altas temperaturas a partir de hoy, en un momento que calificó como clave para los cultivos.

Según se estima, los próximos 14 o 15 días serán determinantes, ya que la mayoría de los lotes sembrados en diciembre están ingresando o ya ingresaron en su etapa reproductiva.

En ese período, señaló que las condiciones climáticas pueden impactar directamente en el rendimiento. "Después no hay vuelta atrás", remarcó, al referirse a los efectos del estrés térmico.

En el caso del maíz, detalló que las altas temperaturas tanto diurnas como nocturnas durante la etapa reproductiva afectan de manera directa el potencial de producción. Además, una baja humedad relativa en plena floración perjudica la polinización.

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Este lote de soja, en La Verde, también muestra el impacto de las altas temperaturas. A pesar que hubo buena humedad en el suelo, el calor hace su impacto.

Canteros indicó que el problema no es solo la falta de lluvias, sino la combinación con temperaturas superiores a los 35 grados durante varios días consecutivos. "No es un día aislado, sino tres, cuatro o cinco jornadas seguidas", explicó. A partir de esos valores térmicos, todos los cultivos en etapa productiva comienzan a ver comprometido su rendimiento.

EL TAMAÑO DE LAS PLANTAS

También hizo referencia al tamaño actual de algunos lotes de soja, con plantas que alcanzan entre 50 y 60 centímetros de altura, lo que implica una mayor demanda de agua.

En un contexto de déficit hídrico, esa mayor biomasa puede acelerar el estrés y profundizar las pérdidas. "Ahí empieza la carrera por la sobrevivencia", graficó, al tiempo que advirtió que el impacto final también se verá reflejado en el balance económico de los productores.

Consultado sobre la posibilidad de recuperación en lotes que ya presentan manchones amarillos persistentes, el ingeniero explicó que es necesario evaluar cada caso en particular.

EL AMARILLO TAN TEMIDO

Señaló que existen situaciones donde el amarillamiento responde a deficiencias nutricionales, como la falta de micronutrientes, por ejemplo hierro, que pueden revertirse con la llegada de lluvias.

Sin embargo, diferenció esos casos de aquellos en los que el color amarillo se debe al marchitamiento por estrés hídrico severo. "Cuando la planta llega al punto en que a la mañana no se recupera, ya está en camino a pérdida total", advirtió. En esas condiciones, explicó, la planta difícilmente logre recomponerse. No obstante, reiteró que no todo amarillamiento implica una pérdida irreversible. En algunos casos, puede tratarse de deficiencias asociadas a la falta de agua que podrían corregirse si se registran precipitaciones en los próximos días.

FECHAS DE SIEMBRA

Consultado sobre la posibilidad de modificar las fechas de siembra ante los reiterados eventos de calor y falta de lluvias, el ingeniero Martín Canteros reconoció que el escenario genera cada vez más incertidumbre. "Si nos paramos hoy, hasta el 10 de marzo aproximadamente el panorama no es alentador", señaló, al comparar con lo ocurrido en campañas anteriores.

Recordó que el año pasado las lluvias se concentraron recién entre el 6 de febrero y el 20 de marzo, mientras que el ciclo previo fue similar, aunque con precipitaciones aún más escasas. "Cada vez se abre más grande la puerta que tiene un cartel que dice duda", graficó, en referencia a la dificultad para proyectar estrategias productivas.

No obstante, sostuvo que la fecha de siembra de diciembre "no va más" si se repiten las condiciones pronosticadas para este año. De concretarse, sería el cuarto año consecutivo con estrés térmico y déficit hídrico en el período crítico de febrero y marzo.

En ese contexto, planteó la posibilidad de atrasar las siembras y pensar más en enero, buscando atravesar los baches climáticos con plantas más chicas, con menor demanda de agua, aunque resignando parte del potencial de rendimiento.

Advirtió, sin embargo, que la decisión no es sencilla y que también intervienen cuestiones logísticas, como la capacidad operativa para concentrar la siembra en ventanas más cortas. "El clima nos está marcando que febrero y marzo se están complicando, y coincide con la etapa reproductiva de la mayoría de los cultivos. El daño es tremendo", afirmó.

Sin margen de maniobra agronómica

SAENZ PEÑA(Agencia). Pese al panorama adverso, sostuvo que a esta altura del ciclo ya no hay mucho margen de maniobra agronómica. "Lo que se podía hacer, ya se hizo", indicó el ingeniero Canteros. Ahora, la expectativa está puesta en que las lluvias puedan llegar antes de que se cumplan los pronósticos de dos semanas sin precipitaciones.

Finalmente, expresó que la esperanza está en aquellos perfiles de suelo que aún conserven algo de humedad, lo que permitiría sostener los cultivos durante un período inicial de estrés. Sin embargo, advirtió que, si se alcanzan extremos de 14 o 15 días consecutivos con altas temperaturas y sin lluvias, el objetivo pasará a ser al menos rescatar algo de producción para cosechar.

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