La casa reciclada que preserva fragmentos históricos de Resistencia
La obra tiene más de tres décadas y reúne objetos de derribos, edificios emblemáticos y elementos ferroviarios, industriales y familiares.
En la zona de Finca Fierro, en las afueras de Resistencia, Osvaldo Zanier abrió a NORTE las puertas de su vivienda construida con materiales reciclados y piezas recuperadas de demoliciones históricas, una obra iniciada hace unos treinta años a partir del acopio de ladrillos, aberturas y mobiliario descartado que él mismo restauró y reutilizó para levantar una casa de más de cuatro metros de altura y un salón de más de cien metros cuadrados.

Una casa levantada con rescates urbanos
Zanier contó que la idea surgió cuando tenía una carpintería y comenzó a intercambiar trabajos por materiales de construcción. "Se acopió tanta cantidad, que dio la posibilidad de armar esto", explicó.
El propietario detalló que puertas, ventanas y estructuras provienen de distintos puntos de la ciudad y de otras localidades. Algunas aberturas superan los tres metros de alto y fueron restauradas pese a su deterioro original.



Objetos con pasado que vuelven a vivir
La vivienda funciona como un verdadero reservorio patrimonial. Hay elementos ferroviarios, piezas industriales y objetos domésticos antiguos, incluso artefactos vinculados con La Forestal y el histórico Ingenio Las Palmas. Entre ellos se destacan una pala carbonera que alimentaba locomotoras y una rueda original de una zorra.
También conserva artículos provenientes de la Isla del Cerrito, como aberturas del antiguo leprosario y una vaina de cañón —el objeto más antiguo de la colección—, además de radios de lámpara en funcionamiento y planchas de carbón o benzina.





El recorrido incluye recuerdos familiares, como fotos de sus abuelos y muebles heredados, junto con reliquias urbanas: un buzón del Correo Argentino, una prensa de encuadernación de la joyería La Vega y materiales provenientes del antiguo Hotel Savoy, incluidas baldosas europeas importadas de Italia y España.
Zanier aseguró que la finca está abierta al público y que recientemente recibió entre 60 y 80 visitantes interesados en conocer el lugar. "Es mi interés que la gente conozca", afirmó, y adelantó que continúa buscando objetos para reciclar, con el objetivo de sumar piezas vinculadas con la historia de los inmigrantes.













