Arrecian críticas a la emergencia ígnea declarada por el gobierno
Tras más de un mes de incendios devastadores en la Patagonia, el gobierno declaró la Emergencia Ígnea mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

La medida, sin embargo, fue recibida con un coro de críticas que la tildan de tardía, insuficiente y profundamente incoherente con otras políticas ambientales de la administración.
El eje principal del cuestionamiento es la oportunidad y el método. Medios y oposición política señalaron la demora en la reacción, que llegó después de que el fuego arrasara miles de hectáreas en parques nacionales y de reiterados reclamos formales de los gobernadores patagónicos. Esta secuencia hizo que la declaración se leyera como una reacción bajo presión política, más que como parte de una planificación. Además, juristas y opositores cuestionaron el uso de un DNU para manejar una crisis crónica, advirtiendo sobre un patrón de gobierno por decreto que elude el debate legislativo necesario.
Las organizaciones ambientales fueron aún más incisivas. Greenpeace calificó la ayuda como "tardía" y subrayó que el decreto no prevé una partida económica específica, limitando su impacto real. Un bloque de ONGs, incluyendo a FARN y OPSur, sostuvo que la medida es necesaria pero insuficiente, ya que atiende la coyuntura sin corregir fallas estructurales. Denunciaron el desfinanciamiento crónico del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, cuya ejecución presupuestaria en 2024 fue de apenas el 22%, y vincularon la magnitud de los incendios al avance de un modelo forestal basado en monocultivos inflamables.
"Es una farsa la emergencia ígnea, sin asignar los recursos mínimos indipensables"
La crítica más punzante apunta a la incoherencia climática del gobierno. Varias organizaciones remarcaron la flagrante contradicción entre declarar emergencia por incendios y sequía, y al mismo tiempo impulsar cambios que flexibilizan la Ley de Glaciares, que protege reservas de agua estratégicas. Esta visión de corto plazo y reactiva se refleja en el diseño mismo del DNU 73/2026. Aunque habilita herramientas para agilizar la respuesta inmediata en provincias como Chubut y Río Negro, especialistas destacan su falta de visión de largo plazo: el decreto se concentra en el combate, pero no crea mecanismos robustos para la restauración ambiental, la prevención estructural o una reforma del ordenamiento territorial que mitigue el riesgo futuro.
En definitiva, la emergencia declarada queda enmarcada por un amplio espectro de cuestionamientos. Lejos de ser una solución integral, es vista como una medida reactiva que no aborda las causas profundas de la crisis—el subfinanciamiento de los sistemas de protección, la ausencia de políticas preventivas y un modelo económico que prioriza la explotación de recursos sobre la sostenibilidad ambiental—y que choca frontalmente con otras iniciativas gubernamentales que debilitan la protección del patrimonio natural.
Temas en esta nota

A favor de la privacidad

Conexiones inesperadas del cambio climático que nos afectan directamente
Las palometas, las vacas, EEUU y China

Impacto en jubilaciones, salarios, créditos hipotecarios y alquileres
El freno a la nueva medición de inflación

Falleció Gladys Erbetta, leyenda del atletismo argentino
A los 97 años

Intentos de frenar la desinformación en redes sociales
España y la Unión Europea

Alerta de riesgo extremo por incendios en la provincia de Corrientes

Tiene 22 años y creó un sistema que detecta incendios forestales antes que la NASA

Menos incendios forestales pero máxima alerta por el calor extremo
Bomberos del Chaco, prevenidos

Se reactivaron los incendios en Chubut: hay varias familias evacuadas
Esperan las lluvias para sofocar las llamas

Cancillería expresó solidaridad con Chile por los incendios y ofreció colaboración

Arduo trabajo de los helicópteros del Ejército Argentino en los incendios en Chubut

Extinguieron 22 focos de incendio en Chubut, pero el fuego sigue activo
Hay casi 12 mil hectáreas afectadas










