Distracción y siniestros viales
Conducir un vehículo es una tarea compleja que exige atención constante, toma de decisiones rápidas y una correcta interpretación del entorno. Por eso, el uso del celular mientras se maneja es uno de los principales factores de riesgo, al punto de ser considerado una de las causas más frecuentes de siniestros viales evitables.
En el ámbito de la seguridad vial se habla cada vez más de siniestros y no de accidentes, porque la mayoría de estos hechos no son producto del azar, sino de conductas previsibles y prevenibles. Las estadísticas muestran que cerca de 90% de los siniestros tienen origen en errores humanos, y dentro de ellos la distracción ocupa un lugar destacado. Lo que ocurre es que al utilizar el celular cuando se conduce se desvía la atención de la tarea principal, que es conducir, aunque sea por unos pocos segundos. Ese breve lapso puede ser suficiente para no advertir un semáforo, una señal de tránsito, un peatón o una maniobra inesperada de otro vehículo.
La distracción causada por el celular afecta distintos niveles de la conducción. En primer lugar, reduce la atención visual, ya que mirar la pantalla requiere dejar de observar la calle. A modo de ejemplo, apartar la vista durante apenas tres segundos a una velocidad de 40 km/h equivale a recorrer más de treinta metros sin mirar el camino. A 60 km/h, cinco segundos de distracción significan avanzar cerca de ochenta metros a ciegas. En segundo lugar, se suma la distracción manual, cuando una o ambas manos se apartan del volante. Finalmente, existe una distracción cognitiva, que es muchas veces la más peligrosa, porque la mente deja de estar plenamente enfocada en la conducción.
Diversos estudios realizados por organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, demuestran que hablar por celular mientras se conduce puede triplicar o cuadruplicar el riesgo de protagonizar un siniestro. Existe la creencia de que los dispositivos de manos libres reducen el peligro, pero la evidencia científica indica que esto no es cierto. Aunque las manos permanezcan en el volante, la conversación desvía la atención mental, aumenta el tiempo de reacción y dificulta la capacidad de responder ante un imprevisto. El cerebro humano no está preparado para realizar dos tareas complejas al mismo tiempo sin perder eficacia, y la atención dividida termina siendo atención disminuida.
El riesgo se incrementa de forma considerable cuando el uso del teléfono móvil exige leer o escribir mensajes. En este caso, se combinan simultáneamente la distracción visual, manual y cognitiva. Se estima que escribir un mensaje genera una distracción de aproximadamente cinco segundos, durante los cuales el vehículo puede recorrer más de cien metros sin que el conductor observe lo que sucede a su alrededor. Esta situación resulta extremadamente peligrosa incluso a velocidades moderadas.
Algunos investigadores han comparado los efectos del uso del celular al volante con los de la conducción bajo los efectos del alcohol. Los resultados muestran que la pérdida de capacidades para conducir puede ser similar, e incluso superior en ciertos aspectos. El tiempo de reacción puede retrasarse hasta 35%, lo que aumenta de manera significativa la distancia de frenado y reduce las posibilidades de evitar un choque. Aunque la distracción del celular sea momentánea, su impacto puede ser decisivo en situaciones críticas que se resuelven en segundos.
Los peatones que utilizan el celular al cruzar la calle también reducen su atención y aumentan el riesgo de sufrir atropellos, ya que dejan de observar el tránsito y de interpretar señales visuales y sonoras. La seguridad vial es una responsabilidad compartida, que involucra a todos los usuarios de la vía pública.
En Argentina, el uso del celular mientras se conduce está prohibido por la Ley Nacional de Tránsito 24449, que establece sanciones y multas para quienes incumplen esta norma. Sin embargo, su uso sigue siendo frecuente, y los organismos de seguridad vial han registrado un aumento de las distracciones asociadas al teléfono móvil.
Así como con el tiempo se logró instalar la importancia del uso del cinturón de seguridad y el rechazo social a conducir bajo los efectos del alcohol, es necesario comprender que usar el celular al volante pone en riesgo vidas. Evitar esta conducta debe ser una decisión responsable que sirve para proteger a quien conduce, pero también a pasajeros y peatones.
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