Leyes inconstitucionales e incorrectas
Señor director de NORTE:
Cuando un especialista en Derecho enseña sobre las leyes, comienza aclarando que nuestra Carta Magna, es decir, la Constitución, es la ley suprema a la cual se subordinan las demás.
Asimismo, los pactos y convenciones firmados por la República Argentina que tienen rango constitucional. Se pueden encontrar en la Constitución los valores y derechos fundamentales que nos caracterizan como nación, y nos dan identidad, derechos que muchas veces se expresan como libertades.
A su vez, nos regimos por los códigos que especifican más concretamente los derechos y deberes y que deben mantener coherencia con la Carta Magna, y todas las leyes y normas de inferior rango.
El problema que se presenta con algunas leyes sancionadas por las Cámaras, de senadores y diputados, es que olvidan esta jerarquía y se rigen por la idea de que la ley, si está sancionada, cobra fuerza y valor por sí misma, aun cuando pueda estar en contradicción con principios claramente especificados en artículos de la Constitución o de los Pactos firmados.
El positivismo jurídico sostiene esta posición, que deja fuera otra consideración que no sea la sanción de la ley.
A esta postura adhieren quienes apoyan la ley de aborto, llamada ILE e IVE, la cual claramente vulnera el derecho a la vida y lo establecido por la Convención de los Derechos del niño, y la aclaratoria que realizó la Argentina, que los considera niño desde el momento de la concepción, es decir, desde el inicio de la vida.
Es claramente una ley inconstitucional pero se mira para otro lado, aunque contradiga toda la jerarquía que pretenden enseñar.
Por otro lado, aquellos que defienden un progreso mal entendido, y hablan de "ampliación de libertades", olvidan selectivamente las propuestas de los liberales clásicos, que señalaron claramente que un derecho no puede vulnerar otro, es decir, si producen daño o entran en conflicto, entonces ¿cómo podemos hablar de ampliación?
La vulneración del derecho a la vida sólo se admite como excepción en caso de defensa propia y en determinadas circunstancias, lo cual incluye las guerras, lamentables en todo sentido, pero no como derecho a matar. Por algo se investigan los casos en los que se aduce defensa propia.
Sin embargo, en el aborto o ILE, aparece como un "derecho" a eliminar una vida humana, como si no fuera persona, lo cual es reconocido a nivel constitucional (pactos, códigos, etc.) por el simple deseo de la mujer, o de su entorno en caso de menores
¿Por qué los pedidos de declarar inconstitucional esta ley no prosperan? ¿Qué intereses mueven el rechazo a reconocer que son sólo leyes porque no se tuvo en cuenta la jerarquía de la cual se jactan los especialistas en Derecho?
Porque una ley que pretende basarse en la idea de igualdad de derecho entre pobres y ricas en el acceso al aborto olvida que es siempre una acción que elimina un ser humano, un argentino, una persona a quien se priva de todo futuro, de toda realización, en definitiva, de todo derecho, alguien que no importa, que molesta.
Olvidando también las consecuencias de estas acciones en la salud física, emocional y mental de las mujeres.
Es llamativo que actualmente la internacional del aborto, la Planned Parenhood y sus agencias en todos los países, ofrezcan asistencia psicológica para mujeres que abortaron, por supuesto para que vuelvan a hacerlo y no perder su clientela.
En cuanto al análisis de la corrección o no de estas leyes, no entra en consideración de quienes las aprueban, sólo cuenta juntar los votos suficientes. Lamentablemente, hoy nos encontramos con que discuten livianamente propuestas de eutanasia y de maternidad subrogada o alquiler de vientres, hablando de vacíos legales, como si hubiera obligación de permitirlo, despenalizarlo y legalizarlo todo, basta con que alguien lo proponga.
Como siempre, el derecho a la vida, la dignidad de la persona, y el derecho a ser cuidado en toda circunstancia quedan entre paréntesis.
La pregunta es qué queremos ser como Nación, qué queremos construir como futuro, porque no se trata sólo de progreso económico, sino de aprender a respetar y reconocer el valor de los demás.
MARÍA ELENA RADICI
RESISTENCIA
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