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Un verano peronista caliente

El gobernador gestiona los destinos de los chaqueños en un terreno muy sinuoso y con viento de frente.

Leandro Zdero cerró un duro año 2025 y comenzó el segundo y último tramo de su mandato también en condiciones adversas. Pero el objetivo es atravesar la tormenta indemne para allanar el camino a la reelección en 2027. Pero, quiérase o no, el alineamiento político con la Nación le suma lastre extra ante el innegociable déficit cero que para las cuentas públicas impone el presidente Javier Milei.

Mientras tanto el peronismo, la principal oposición nacional y provincial, guarda un silencio estratégico pero trabaja en el fortalecimiento del puente interno en este año preelectoral.

El objetivo es mejorar la performance de las dos últimas elecciones que le dieron el triunfo a la alianza radical libertaria y relegó al peronismo al segundo lugar, por más que se consuele con que la diferencia fue escasa.

En los votos que le faltaron, el peronismo chaqueño intenta rescatar el optimismo para afrontar un proceso de reacomodamiento para la carrera de cara a 2027, a la que ve como una gran final del mundial de fútbol.

Pero el peronismo y su vocación aliancista primero debe dejar atrás el gran escollo de la disputa doméstica que, por ahora, aparece con diferencias irreconciliables teniendo en cuenta los actores de la novela con que se vive en este caliente verano chaqueño.

Ensayo de un cuadro de situación

No pocos dentro del peronismo experimentados en estas batallas coinciden en el diagnóstico adverso que atraviesa el PJ y reconocen que se vivió "un año terrible" en el que no se puede rescatar mucho. El impacto Milei golpeó bajo la línea de flotación de las columnas que son los soportes del Partido Justicialista. En esto se reconoce como un signo negativo incontrastable que cada vez la gente participa menos en política y eso se traduce directamente en un abandono preocupante de la participación de la militancia, fundamental para que el peronismo intente dar vuelta la racha de derrotas.

Todavía continúa abierta la herida expuesta por la diferencia de 3066 votos con la que la alianza del gobernador Zdero y La Libertad Avanza superara a los aliados del PJ el año pasado. Pero en una lectura más profunda el dolor se agudiza por los aproximada[1]mente 18.000 electores que obtuviera el acuerdo entre la intendenta Claudia Panzardi y el exministro y expresidente de la Legislatura Eduardo Aguilar, ambos del riñón político del actual senador y exgobernador del Chaco Jorge Capitanich.

Tampoco en el análisis político toman nota del exaliado Fabricio Bolatti, que con la lista del Proyecto Sur logró el acompañamiento de 2894 ciudadanos y ciudadanas, casi casi la diferencia que consagró el triunfo de Zdero.

Pero en el entorno de la conducción pejotista que lidera Capitanich al calor del verano chaqueño hay que ponerle cabeza fría para una profunda reflexión de la dirigencia peronista. Si bien las crisis plantean oportunidades, a estas hay que saber entenderlas y aprovecharlas. Un encumbrado dirigente peronista marcó como condición fundamental para salir del momento actual "reforzar la unidad y la alianza con otros sectores de la política chaqueña". Nada menos, pero no parece tan fácil.

Ante esta situación interna el peronismo tiene la disyuntiva de desandar el camino y recuperar los heridos que dejara el año electoral 2025 o esperar a que se "acomoden" las diferencias y se limen asperezas, con el riesgo de que en tanto sean captados por el oficialismo que, con la mira en 2027, ya empezó a trabajar en consolidar la diferencia electoral.

Pero hay que tener en cuenta también que el proceso, lejos de cerrar heridas, dejó un clima interno de alta tensión con dirigentes y militantes visiblemente dolidos, desplazados o resignados a una lógica de ordenamiento vertical que se priorizó. También influyeron en esto los acuerdos o alianzas de último momento que impactaron en los militantes de las partes que finalmente tuvieron que fusionarse.

El crucial papel de las intendencias

Para el peronismo las intendencias propias no son la preocupación electoral excluyente. Los estrategas no les encuentran la vuelta a los municipios de primera como Resistencia, Sáenz Peña, Fontana y General Pinedo, por citar ejemplos.

Es que las diferencias en votos en estos distritos importantes pueden dar vuelta una elección, especialmente en la definición de la disputa de 2027, pero están en manos del oficialismo. En los municipios está el caudal que necesita el Partido Justicialista y sus futuros aliados para pensar en un triunfo que le permita reconquistar la conducción de la provincia del Chaco.

Si se diera este resultado, aseguran que será un respaldo para el intento de rescatar al país de las manos libertarias en la disputa presidencial 2027. En el peronismo se agrega también el malestar en el sector público chaqueño por el tema salarial y lo ven como una oportunidad para restablecer el vínculo con estos trabajadores para la suma electoral.

El papel que asuma el actual senador Jorge Capitanich como presidente del PJ chaqueño será fundamental para transformar en positivas las aspiraciones electorales ante un escenario muy complejo. En el Congreso de la Nación, con la incorporación de un grupo de exgobernadores peronistas -principalmente en el Senado- se consolidó un poder de fuego diferente para el debate de las grandes reformas en las que pretende avanzar de manera urgente el mileísmo.

Por caso, el representante en la Cámara Alta por el Chaco, Jorge Capitanich, de los siete senadores que alguna vez fueron gobernadores, fue el que más levantó el perfil político en los debates después del recambio del 10 de diciembre pasado. Así lo evaluaron en algunos medios periodísticos de la capital del país que lo señalaron como una de las voces que más se oyeron para confrontar el Presupuesto 2026, aprobado finalmente con respaldo de algunos miembros del propio peronismo. Para febrero se vivirá otro capítulo similar, esta vez durante el tratamiento de la cuestionada reforma laboral que se intentará rechazar.

No cabe duda de que Capitanich aspira consolidarse como una figura de la oposición nacional al cambio de paradigma que propone la presidencia de Javier Milei para la Argentina.

Que no se rompa es la tarea

En el Chaco, en una imaginaria pizarra estratégica, hoy Capitanich como presidente del PJ tiene las piezas para un armado que desarrolle el músculo electoral. Para ello todas tienen su trascendencia.

Desde Gustavo Martínez, exintendente de Resistencia, hasta Domingo Peppo, exgobernador, y los que son fundamentales: los intendentes peronistas. Pero el desafío mayor se supone que lo tendrá con Claudia Panzardi e incluso habrá que observar qué hará Eduardo Aguilar en el proceso 2027, quien fue ministro de Educación y legislador durante una de las gestiones de Capitanich. Y, por fuera del peronismo, incluso un sector coquista no descarta intentar un acercamiento con Fabricio Bolatti, pero ya en la etapa de las alianzas.

También desde el PJ se sigue con mucha atención el equilibrio logrado en la Legislatura, que con unidad monolítica del peronismo logró bloquear dos iniciativas del gobierno provincial que quería sancionar en extraordinarias. Nada menos que los proyectos de la emisión de bonos chaqueños de consolidación de deudas y el de modificación a la ley 1115 para abrir la puerta al sector privado para la actividad portuaria chaqueña.

El bloque opositor, de esta manera, obturó el tratamiento de las iniciativas oficialistas y el PJ logró una bocanada de oxígeno, pero siempre hay una luz de alerta encendida. "Lo que ahora no debe romperse es el bloque del PJ. No puede aparecer ningún libre pensador para mantener esta capacidad en la Cámara de Diputados del Chaco", advirtió un activo legislador del oficialismo partidario. La mayoría consideró esa observación como una referencia ineludible a Andrea Charole.

Estamos en un enero muy caliente en unas vacaciones de verano atípicas. La política no tiene tiempo para las distracciones. Más aun teniendo en cuenta lo que está en juego. Este 2026 es un año bisagra en que se irán perfilando los caminos que planteará 2027 para el futuro de los argentinos y argentinas.

Consolidar el modelo libertario o el que esboza la principal oposición, encarnada por el peronismo y sus aliados, o una tercera alternativa que aún no se vislumbra. Ahora, primero el peronismo debe resolver por dónde sale de su laberinto para darle forma real a la chance electoral de 2027.

El diagnóstico y cómo hacerlo parecen claros, pero el problema por resolver estará en la construcción. Con heridos en el camino para llegar triunfante a la meta, será una Misión Imposible; sin embargo, en este caso no se trata de una ficción.

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