Celular al volante
El uso del celular se integró tanto en la vida cotidiana, que llegó al punto de convertirse en una extensión permanente de la comunicación, el trabajo y el entretenimiento. Sin embargo, cuando este dispositivo se utiliza mientras se conduce un vehículo, deja de ser una herramienta útil para transformarse en una fuente de peligro. Diversas investigaciones en seguridad vial coinciden en que el uso del teléfono móvil al volante incrementa el riesgo de sufrir un siniestro de tránsito, con consecuencias que pueden ser graves o incluso fatales tanto para el conductor como para terceros.
En el ámbito de la seguridad vial, se prefiere hablar de siniestros y no de accidentes, ya que la mayoría de los hechos son previsibles y evitables. Las estadísticas indican que cerca de 90% de los siniestros viales tienen origen en errores humanos, y dentro de ellos la distracción ocupa un lugar central. Atender una llamada, leer un mensaje o revisar las redes sociales obliga a desviar la atención de la tarea principal que es conducir. Esta pérdida de concentración, aunque dure pocos segundos, puede ser suficiente para no advertir una señal, un peatón o una maniobra inesperada de otro vehículo.
La Organización Mundial de la Salud y otros organismos especializados han demostrado que hablar por celular mientras se conduce puede triplicar o cuadruplicar las probabilidades de protagonizar un siniestro. Existe la creencia extendida de que el uso de dispositivos de manos libres reduce el peligro, pero los estudios muestran que esto no es así. El problema no se limita a ocupar las manos, sino que se centra en la distracción cognitiva. Es que el cerebro humano no está preparado para atender dos tareas complejas al mismo tiempo con eficacia, y las imágenes de resonancia magnética funcional confirman que la atención dividida es, en realidad, atención disminuida.
Un dato a tener en cuenta es que el tiempo de reacción aumenta de forma considerable, lo que dificulta frenar ante un imprevisto o esquivar un obstáculo. También se altera la capacidad de mantener una velocidad constante, respetar la distancia de seguridad con el vehículo que circula delante y conservar el carril de manera adecuada. Diferentes estudios señalan que, tras un minuto y medio de hablar por el celular, el conductor puede dejar de percibir hasta el 40% de las señales de tránsito, mientras su velocidad media se reduce y su ritmo cardíaco se acelera.
El riesgo se incrementa aún más cuando el uso del celular implica leer o escribir mensajes. Esta conducta combina distracción visual, manual y mental al mismo tiempo. Los especialistas estiman que escribir un mensaje genera una distracción de aproximadamente cinco segundos, durante los cuales un vehículo puede recorrer más de cien metros sin que el conductor observe lo que ocurre en la vía. A velocidades moderadas, ese trayecto "a ciegas" resulta extremadamente peligroso. Los jóvenes conductores son quienes con mayor frecuencia incurren en esta práctica, lo que los convierte en uno de los grupos más vulnerables en términos de seguridad vial.
Algunos investigadores han comparado el uso del celular al volante con la conducción bajo los efectos del alcohol. De hecho, los resultados muestran que la discapacidad para conducir generada por hablar, leer o escribir mensajes es equiparable, e incluso superior en ciertos aspectos, a la provocada por niveles de alcohol cercanos al límite legal. Aunque la distracción del celular es momentánea, su impacto puede ser decisivo en segundos críticos. Por otra parte, se comprobó que el tiempo de reacción puede retrasarse hasta un 35%, aumentando de manera peligrosa la distancia de frenado.
Otros estudios analizaron la diferencia entre hablar por celular y conversar con un pasajero dentro del vehículo. Si bien ambas situaciones implican distracción, la conversación con un acompañante resulta menos riesgosa porque este comparte el contexto vial y puede adaptarse a la situación, o incluso advertir un peligro. En cambio, la persona que está al otro lado de la llamada no percibe el entorno, lo que intensifica la carga cognitiva del conductor. Frente a este panorama, resulta indispensable fortalecer las campañas de concienciación y promover un cambio cultural. Así como se ha logrado instalar la importancia del cinturón de seguridad o el rechazo a conducir bajo los efectos del alcohol, es fundamental comprender que usar el celular al volante pone en riesgo vidas.










