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Cielo nublado en un tramo clave

El cierre de año llega con un sabor agridulce para el gobierno de Leandro Zdero. En realidad, este período es así para el paladar de casi cualquier encargado de administrar una provincia o un municipio en la Argentina. Salvo excepciones y más allá de los matices, todos padecen la desigual relación existente entre las demandas sectoriales que afrontan y sus posibilidades de atenderlas.

En el caso chaqueño, la gestión radical combina el relativo desencanto por los resultados electorales de 2025 con el frente financiero más que complicado que plantea la realidad presupuestaria provincial, además de una salsa política compleja cuyo ingrediente principal es la ausencia de una supremacía oficialista en la Legislatura.

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Devenires

En relación con los comicios de este ejercicio, el gobierno esperaba y necesitaba más de lo que obtuvo. En mayo la división del peronismo ayudó a disimular la falta de crecimiento con respecto a 2023 (46% en las elecciones para gobernador de aquel año, 45% en las legislativas de siete meses atrás). La diferencia entre la boleta zderista y la de Jorge Capitanich superó los diez puntos porcentuales, pero las dos vertientes justicialistas cazaron ocho de las bancas en juego, idéntico número que las que obtuvo Chaco Puede, la coalición de la UCR y libertarios. En octubre, como se sabe, el triunfo oficialista fue más agónico, con una diferencia de décimas de punto sobre la lista opositora, una vez más encabezada por Capitanich, que consiguió para la ocasión un acuerdo interno más abarcativo.

Si bien esto último alteró bastante los ánimos dentro del gobierno, en especial por instalar la idea de que los radicales no hubieran podido ganar en ese turno sin el apoyo de La Libertad Avanza, lo que más complica al Poder Ejecutivo son los números de mayo. El 8 a 8 era uno de los repartos posibles que menos quería el gobierno. La primera elección intermedia de un nuevo gobierno siempre es un desafío complicado. Acción Chaqueña quedó noqueada con el derrumbe de 1993 (tras haber llegado al poder en el 91) y Rozas se convirtió en barrilete inalcanzable con el resultado aplastante de 1997 (dos años después de ganar la gobernación por un puñado de votos). Lo de este 2025 no fue ni una cosa ni la otra. Permitió hacer fotos festejando, pero no dejó nada cerrado para 2027.

En lo práctico y actual, lo que hizo mayo fue mantener, e incluso acentuar, una situación de precariedad en la relación de fuerzas dentro de la Cámara de Diputados. Hay un empate 16 a 16 en el total de representantes. 

Una distribución de bancas 10 a 6 en los comicios provinciales hubiera dejado un escenario de 18 legisladores para el oficialismo y 14 para el peronismo y sus aliados. Eso hubiera sido para el gobierno tener quorum propio -una carta que hoy no posee- y estar bastante cerca de la mayoría especial de 22 diputados que necesita para trámites calificados como el que está requiriendo ahora, una emisión de bonos para consolidar deudas por hasta 300.000 millones de pesos. La realidad es que, así, los radicales no están en condiciones de hacer funcionar la Cámara por sí mismos y quedaron a seis votos de los dos tercios del cuerpo.

Nublado

La cuestión se nubla más de la cuenta porque nadie duda de que marzo será el inicio extraoficial de la campaña rumbo al 2027, donde volverán a estar en juego los grandes premios (la gobernación y las intendencias), una previa en la que nadie busca hacerle más sencillas las cosas a quienes tienen la misión de gobernar, sea quien sea que esté arriba y sea quien sea que esté abajo.

De todos modos, es probable que la ley de emisión de títulos se apruebe, solo que es difícil saber cuándo. El justicialismo ya les dijo a los negociadores del Ejecutivo que lo que quiere para darle su voto al pedido gubernamental es un par de cosas: que haya una asistencia financiera a los municipios, todos muy ahogados con sus cuentas, y que Economía informe en detalle cuáles deudas serán atendidas con los bonos y quiénes son los acreedores que los recibirán. 

La gestión por las intendencias no es casual, el peronismo maneja 47 de las 70 comunas del Chaco y hoy por hoy son el único sostén que le queda al partido, tras perder el manejo del gobierno nacional y el de la provincia. El otro abrevadero es la provincia de Buenos Aires, con Axel Kicillof, pero la capacidad de respuesta del gobernador es acotada. Entonces, el justicialismo cuida a sus intendentes con un interés potenciado.

Es casi un hecho que el tratamiento del bono ya no será en este año. Los tiempos no son un dato menor en este relato, porque el gobierno necesita la ley cuanto antes y porque, aunque la tuviera hoy mismo, llevaría unos tres meses instrumentarla y comenzar a sentir sus efectos.

Tramo clave

El asunto quema porque, justamente, el que llega será un año determinante para las aspiraciones de Zdero de mantenerse en el poder y está claro que la economía es el territorio en el que se dirimirá buena parte de esa definición. Eso implica, entre otras cosas, mantener un buen vínculo con el universo del empleo público, tan clave en nuestra provincia. Este año esa relación no fue floreciente, ya que la sequía de la caja obligó a anunciar el congelamiento de los salarios y jubilaciones estatales. Pudo haber sido parte de lo que aquietó el caudal electoral de octubre.

En 2026, por eso, la suerte del proyecto político del gobernador estará de nuevo muy atada a la de Javier Milei. Si la economía da señales de que, efectivamente, "lo peor ya pasó", ambos avivarán sus chances de mantenerse en sus roles actuales. Algo que -para ser efectivo- debería notarse no solo en los bolsillos de los trabajadores del sector público sino también en la situación de los privados. 

Los economistas no son tan optimistas, no porque crean, en general, que pueda haber turbulencias serias en el año próximo, sino porque estiman que la recuperación seguirá siendo despareja y sin cambios bruscos.

Mientras tanto, la remada oficial es con el bote flotando sobre un fluido muy espeso. El cumplimiento de los compromisos salariales viene siendo dificultoso, al punto de que en esta ocasión el pago del aguinaldo tuvo que hacerse postergando para enero la liquidación a los funcionarios del Ejecutivo y sus organismos.

Al mismo tiempo, la obra social de los empleados públicos provinciales y municipales continúa afrontando serias dificultades, y hace un par de días ya apareció una de sus principales corporaciones prestadoras, la Federación Médica, para advertir que el atraso en la cotización de los servicios que se brindan a los afiliados podría derivar en recortes o suspensiones de los mismos en caso de que no haya una mejora inmediata. La marcha del Insssep es otro factor de gran influencia en el ánimo de los agentes del Estado, y allí cualquier intento de mejorar las cosas demanda recursos monumentales. 

Alternancia

Todos los problemas, los del Chaco y los del país, chocan centralmente contra una evidente e histórica dificultad dirigencial para entender que las respuestas no pueden prescindir de las posibilidades reales de cada momento, y que la única manera de expandir los márgenes de acción es a través de un mix de idoneidad técnica, sentido común y capacidad para la generación de entendimiento político.

En vez de todo eso, la trayectoria que hemos visto en estas décadas es totalmente diferente. Un esmero en la descalificación recíproca que disimula la pobreza de ideas, más la afición por la zancadilla recurrente a quien tiene que ocuparse de gestionar. Un rol que a veces les toca a algunos y otras veces a otros, en alternancia inquebrantable. Para romper ese círculo es necesaria una dosis de grandeza que los ciudadanos desearíamos ver sin necesidad de que antes las cosas estallen por los aires.

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