El robo de cocaína: el hallazgo de un ladrillo de yeso en una mochila
La sustracción de nueve kilos de cocaína que valdría alrededor de 120 millones y que tiene al frente de la causa al fiscal Sabadini tendrá este domingo un nuevo capítulo, con las indagatorias a partir de las 17.
La investigación encabezada por el fiscal federal Patricio Sabadini, revelaría maniobras planificadas y sospechas de prácticas reiteradas en cada incineración que dio inició a una causa que no se sabe hasta donde podría llegar con repecto a responsabilidades y más implicados. Pero también, hay prudencia si efectivamente los siete acusados son responsables o solamente algunos de los policías.
Los detenidos son : comisario César Alegre, subcomisario Andrés Ramírez, oficial Lucas Martínez. Además, el sargento Gustavo Acosta, cabo primero Juan Nicolás Almirón Núñez, cabo Néstor Urbe y el cabo Gustavo Quizama.
El caso que sacude a la Policía del Chaco tendrá un capítulo clave en la tarde del domingo 21, cuando los siete policías detenidos comparezcan en indagatoria por el presunto robo de nueve kilos de cocaína durante un operativo de quema realizado en el polígono policial de Colonia Benítez. El acto procesal será vía Zoom, ya que los detenidos están alojados en dependencias de Gendarmería, en Fontana y Formosa, y también en Prefectura, con sede en Barranqueras.

El procedimiento, que debía garantizar la destrucción de tres toneladas de marihuana y 80 kilos de cocaína, contó con la presencia del juez federal Ricardo Mianovich, el secretario del juzgado, el ministro de Seguridad Hugo Matkovich, el jefe de la Policía Fernando Romero y autoridades de Gendarmería. Según pudo reconstruir NORTE, el secretario judicial advirtió movimientos extraños de parte de efectivos de la división Consumos Problemáticos, quienes habrían intentado guardar una caja en la cabina de una camioneta policial. Ante la sospecha, se ordenó volver a pesar la droga: en lugar de nueve kilos, la caja escondida contenía solo ocho.

NORTE pudo saber que la situación derivó en una requisa de las mochilas de algunos de los policías, donde se hallaron dosis de cocaína y un ladrillo de yeso, que habría sido utilizado para sustituir la sustancia original en el pozo de incineración.
Fuentes de la investigación reconocieron que el hallazgo del yeso demuestra que la maniobra estaba planificada y que este tipo de prácticas delictivas por parte de algunos efectivos ya sería costumbre en cada quema de estupefacientes.










