50 años haciendo obras
Desde los 17 años, Carlos Alabe mostró interés por proyectar, diseñar y dirigir obras, con la peculiaridad de que todas fueron solicitadas por particulares. Es fundador de Ciudad Limpia, y con la colaboración ciudadana logró remodelar, rescatar, ampliar iglesias, bibliotecas, salas de hospitales, museos, escuelas; construir el primer Centro de Enfermedades Raras, la Casa Garrahan Chaco, entre otras.
La historia de Carlos Alabe comenzó en el año 1975 cuando egresó de la Escuela Industrial o ENET N.º 1 "Gral. Manuel Belgrano" de Resistencia (Chaco), con el título de Maestro Mayor de Obras, con tan solo 17 años de edad y muchas ganas de empezar a levantar obras.

En ese momento, el entusiasmo del joven profesional llamó la atención de uno de sus profesores del último año, el TCN Abel José Diego Otero, quien se desempeñaba además como secretario técnico del Consejo Profesional, y le recomendó a uno de sus mejores clientes, el señor Rodríguez.

Fue así que este y su señora, le requirieron ampliar su casa ubicada en Ayacucho y Monteagudo de la ciudad de Resistencia. Alabe, en esa oportunidad, trabajó junto a la primera técnica egresada de la Escuela Industrial, Estela Yoris, con quien levantaron varias obras e iniciaron la Carrera de Arquitectura.


A los 19 años, recibió el encargo de Eligio Bernes para que remodelara su vivienda de la calle Junín en Corrientes, que sigue intacta, así como el cariño y respeto que Alabe siente hasta el día de hoy hacia "Don Liyo", quien fue ministro de Economía de la Provincia y director de grandes empresas correntinas.


Desde aquella fecha a la actualidad, Alabe nunca detuvo su andar, proyectando, dirigiendo y muchas veces construyendo obras de todo tipo, viviendas familiares, comercios, industrias, escuelas, iglesias y una amplia variedad de obras especiales que nutrieron un frondoso curriculum, que nunca paró de crecer, con una particularidad notable, nunca trabajó para el Estado. Todas las obras fueron solicitadas por particulares de Chaco, Corrientes, Misiones y Salta.


Carlos Alabe siempre agradeció y reconoció la alta calidad de profesionales que fueron sus docentes, maestros y formadores, tanto para su desempeño en la vida profesional como lo fueron en la Escuela Industrial; entre ellos, el ingeniero Frascchina; profesores Arjol, Paniagua, Simoni, Olivello, Prieto, Boneserre, Otero, Bártoli, Slupko, Corbalán, Ambrosi, Garayo, Bertrán, Coronel, Pocholo Aguilar; maestros Quenardelle, Aguirre, Ermacora, Sosa, Ferreira, Sáez Thomson, Agazani, Lugo, Flego, Farías, Larcher, Scolari, Melgarejo, Indurain; escribano Piñero; arquitectos Caballero, Dellamea, Moglia, Ceccarelli, Ferreyra; ingenieros Couto, Mildemberguer, Murad, Fornari, Paniagua; agrimensor Carballo y los celadores Alemis Scarpino y Rey.

Luego, en la Facultad de Arquitectura, la suerte lo acompañó recibiendo recomendaciones de quienes lo formaron, aconsejaron, encaminaron, en definitiva, lo "hicieron", como ser, los arquitectos Roberto Champion, Carlos Dardano, "Dick" Alexander, Roberto Ferreyra, Francisco Dellamea, Néstor y Cora Bianchi, Nacha Carranza, Carlos Hotes, Horacio Mascheroni, Luis Alberto Cayre, Oscar Valdés, Eduardo Vollman, Carlos Virilli, Enrique Menéndez, Edgardo Schneider, Luis Galli, Víctor Pelli, Susy Matta, "Monino" Caballero, "Chicha" Nieto, los "López" de Corrientes, Alicia Mastandrea, Rodolfo Schwartz, Carlos Núñez, Juan Carlos Moglia, Teresa Portal, Carlos Scornik, María Dora Foulkes, Jorge Sevilla, Bety Moiraghi, Carlos Bodini, Clarisse Pasmanter, "Caio" Andrade, Jorge Arriasgago, Delfor Auge, Enrique Chinizon, "Core" Zapata, Hebe Strada, Gerónimo Insaurralde, Roberto Elías, "Coto" Echeverría, Osvaldo Rebecchi, Juan Carlos Carabajal, Norberto Durieux, Juan Carlos Cocatto, Cristina Magnano, Carlos Berroni, Jorge Polanco, Ramón Gutiérrez y Graciela Viñuales, Ricardo Lombardo, Sandra Fogar, Inés Presman y otros, que sin ser profesionales o docentes, se ocuparon de impartir respeto y valores para la vida.



Como puede verse, la lista de docentes de la Facultad es mucho más extensa que la de la Escuela Industrial, ya que desde que inició su carrera en el año 1976 hasta el año 1996 cuando se recibió de Arquitecto, pasaron 20 duros años de estudiar, trabajar, mantener su familia y vivir. Cabe aclarar que muchas veces Alabe, de carácter fuerte y testarudo, dejó la Facultad por diferencias con sus profesores, para luego de tres o cuatro años retomar la carrera por consejo de compañeros y amigos, y así varias veces hasta conseguir el título y regalárselo a sus padres.
LAS OBRAS
Carlos Alabe proyectó y dirigió más de mil obras entre viviendas unifamiliares, edificios de departamentos, comercios, industrias, museos, iglesias, escuelas, y una vez le encomendaron una planta para acopio de granos.
También ganó concursos como el del Parque Central de Sáenz Peña (Chaco), una Iglesia de Barrio para el Instituto de Viviendas, y el más importante fue el diseño de la calle Paseo para la refuncionalización del centro de la ciudad de Posadas (Misiones), donde trabajó junto a los arquitectos Miguel Barreto y Susana Matta, a quien Alabe considera la gran maestra de su vida profesional.
OBRAS PENDIENTES
Contando con tanta experiencia en gestión y obras, Alabe no para de proyectar y soñar con nuevas obras, fundamentalmente de interés social para la comunidad, como la Universidad del Ambiente, la Casa de los Chaqueños en Buenos Aires, la Casa del Rotary Club, Escuelas y Pistas de Manejo, El Museo de Arte Moderno, Hospital Oncológico Pediátrico Regional, Asilo de Ancianos y Bibliotecas Rurales, entre otras.
DEL TIRALÍNEAS AL MOUSE
Carlos Alabe, en estos 50 años, pudo ver la evolución de los recursos tecnológicos y es importante destacar que sus primeros trabajos fueron con tiralíneas, luego llegaron las lapiceras o estilógrafos, hasta que la computadora sintetizó aquellos grandes tableros llenos de escuadras, triple decímetros, reglas de cálculo, lapiceras, borradores, tinta y lápices de todo tipo, reemplazándolos por una pantalla, un teclado y un mouse.
A pesar de los increíbles adelantos tecnológicos, Alabe sigue trabajando mayormente "a mano alzada".










