Barrio Toba
A partir de la década de 1950, el fenómeno de migración desde localidades del interior del Chaco fue provocado por la crisis agrícola-forestal de ese momento, e integra el importante movimiento demográfico de trabajadores rurales hacia los centros de servicios.
El 16 de diciembre de 1970 la Subsecretaría de Viviendas de la Nación suscribe con el Ministerio de Bienestar Social el convenio de financiación de 220 viviendas para construir el barrio Toba. Ubicado entre la avenida 25 de Mayo de Resistencia y la ruta 11. La Municipalidad de Resistencia cedió estas tierras que pertenecían al Ferrocarril francés por donde pasaban sus vías cuando este dejó de funcionar. A sus lados se instalaron familias aborígenes con transitorias viviendas.
La instalación de familias tobas en terrenos fiscales suburbanos de Resistencia se originó como resultado de su migración espontánea desde algunas localidades del interior de la provincia del Chaco, a partir la década de 1950. Este fenómeno social fue provocado por la crisis agrícola-forestal de ese momento e integra el importante movimiento demográfico de trabajadores rurales hacia los centros de servicios.
En enero de 1971 fueron transferidas las primeras partidas presupuestarias destinadas a la instalación de una ladrillería y a la construcción de una escuela. En julio del mismo año se licitaba la obra de las viviendas por el sistema de ajuste alzado bajo la supervisión de la Secretaría de Estado de Vivienda y el gobierno de la Provincia del Chaco. El proyecto fue ubicado en el Plan Nacional de erradicación de viviendas precarias. Quien ganó la licitación y ejecutó la obra fue la empresa de Novelli.

El logro de este barrio se fue generando a partir de 1960, con el aporte fundamental de la filial local de la Cruz Roja Argentina, que por aquel entonces estaba dirigida por la señora Inés García de Marqués, quien participó activamente en instituciones religiosas y de bien público como la Cruz Roja filial Chaco, de la que fue su fundadora. Inspiró la creación del Coro Toba Chelaalapí y de la Escuela para niños tobas, en el barrio homónimo de Resistencia.
En 1962, la docente Inés García de Márquez, a cargo de la escuela cercana al paraje Lote 215 (actual barrio Toba) descubre el comportamiento -para ella, novedoso- de un grupo de la comunidad aborigen del lugar: eran quince, entre adultos y adolescentes, que se juntaban todas las tardes a cantar y danzar para despedir al sol del día. No sin poca dificultad y después de largas charlas con los caciques, logró convencerlos para formar la escuela y el coro al mismo tiempo.
El barrio Toba, totalmente remodelado y con pavimento interno, hoy es una realidad a ser finalizada pronto.
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