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El Río Paraná como espacio de memoria

Un fallo judicial reciente ha determinado la creación de un espacio conmemorativo en la región dedicado a los desaparecidos. Este hecho suscita nuevos cuestionamientos acerca de las formas de incorporar el Río Paraná en iniciativas de fortalecimiento de la memoria colectiva. El presente artículo expone diversos modos y acciones que fomentan la reflexión sobre la muerte, el entorno fluvial y el paisaje, evidenciando prácticas ciudadanas orientadas a la expresión de la memoria social.

El presente informe es una reflexión sobre el cambio de postura respecto a las consideraciones sociológicas y judiciales sobre el Río Paraná, tras la reconstrucción producida a partir de las identificaciones realizadas por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) de los cuerpos sepultados en tumbas NN en el Cementerio de la localidad de Empedrado de Corrientes.

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Portada de documental 8 del 9 del 89 de Marcel Czombos

En primer lugar, la identificación en el año 2007 del cuerpo de Rómulo Artieda quien había sido visto con vida por última vez en mayo de 1977 del Centro Clandestino del Regimiento 9 de Corrientes. En segundo lugar, la identificación en el año 2014 del cuerpo de Luis Andrés "Bocha" Pereyra asesinado y desaparecido en la Masacre de Margarita Belén en diciembre de 1976.

Finalmente, la identificación en el año 2018 de Carlos Enrique Tereszecuk quien había sido visto con vida a principios de noviembre de 1976 en la casa del jefe de la Jefatura de Policía de Resistencia.

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Reconstrucción del retrato de Pablo Miguez, tomado de la web del Parque de la Memoria

A partir de toda la sistematización de esa información y la reconstrucción de la secuencia y sistematicidad de los casos, se declaró en una sentencia por el Derecho a la Verdad de la Jueza Federal 1 Zunilda Niremperger: …" que el Río Paraná fue el destino final, por la sistemática del arrojamiento de los cuerpos de los desaparecidos en los años 1976/1977" ...  

El dictamen fue dada a conocer el 11 de noviembre en una audiencia virtual, la sentencia por el derecho a la Verdad considerando un crimen de lesa humanidad, el secuestro y el homicidio de Carlos Tereszecuk por razones políticas en noviembre de 1976. 

Entre las características de los hallazgos pudo establecer un patrón común que consistía en que los cuerpos se encontraban desnudos, atados con alambres en manos y pies. Presentaban disparos de ejecución en el pecho o el cráneo, con la yema de los dedos cortados para impedir su individualización y con un corte importante en el abdomen para intentar que no flotaran.

Este fallo judicial implicaría que la ciudadanía de la región tiene un nuevo sitio para conmemorar a los desaparecidos. Surge entonces la pregunta de cómo recordar al Río y ejercitar la memoria colectiva. Para ello, enumeramos algunas acciones ciudadanas, que invitan a reflexionar sobre la muerte, el río o el paisaje, y demuestran cómo la ciudadanía encuentra formas de manifestarse. Tal como plantea el sociólogo francés Émile Durkheim: "El procesamiento del duelo colectivo: los funerales permiten a la comunidad canalizar la angustia y el desorden emocional."

Modos de conmemorar: Río y Memoria

Presentamos modos de conmemoración históricos de acciones históricas, literarias y del arte que vinculan el río y la muerte: una ceremonia indígena descrita por Fontana en "El Gran Chaco" (1881); un fragmento de "Fantasmas del Paraná" (2025) de Tete Romero; el acontecimiento popular "Caravana de la Flor" (1989); la escultura "Retrato de Pablo Miguez", (2002)  obra de Claudia Fontes en el Parque de la Memoria; y Sepultura Desconocida (2025), comentarios de una videoinstalación de fosas clandestinas latinoamericanas.

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Portada del libro Fantasmas del Paraná de Tete Romero

Una ceremonia Payaguá 

Fragmento del libro El Gran Chaco editado en 1881 escritor Luis Jorge Fontana

Una noche despertamos a causa de unos gemidos lastimeros que llegaban de muy lejos; era que había fallecido un indio Payaguá, y su familia y amigos lloraban. Estos gemidos, que se escuchaban con tanta claridad desde tres cuartos de legua, no se interrumpieron durante toda la noche. A la mañana siguiente nos trasladamos al campo de los Payaguás y efectivamente ellos se ocupaban del entierro de un indio. El cuadro que presenciamos nos provocó una profunda pena, que nunca se borrará de nuestro recuerdo. Cuando saltamos de la embarcación, pudimos notar que, después de la playa amarilla y donde empezaba el verde de la ribera, se levantaban algunos árboles, al pie de uno de los cuales dos indios ahondaba una sepultura, en tanto que cuatro más y algunas mujeres lloraban todavía, apoyada la cara en las palmas de las manos, y todos rodeando un cadáver que se encontró tendido sobre una estera de junco; aquel hombre muerto representaba cincuenta años, no tenía más vestidura que un pedazo de lienzo que le envolvía desde la cintura casi hasta las rodillas, se encontró rígido, con los brazos naturalmente tendidos á los costados de su cuerpo, la cara hacia arriba, la boca ligeramente con atraído y los ojos entreabiertos. No sé por qué aquel indio se parecía tanto al Atahualpa del cuadro de Monteros y no sé tampoco por qué nuestra alma, después de un año, se contrista todavía al hacer este recuerdo. (…), y, en aquel instante sentimos lo que hubiéramos sentido asistiendo a los funerales del último de los incas del Perú; eso no era el entierro de un solo hombre, sino el de toda una nación, la extinción de una raza entera, digna de mejor suerte. 

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“Fragments d’un voyage au Paraguay”, en Le Tour du Monde. París, 1er. semestre de 1865.

Fantasmas del Paraná

Fragmento del libro "Fantasmas del Paraná" de Francisco Tete Romero recientemente editado por Librería Contexto 

Ahora examino el contenido de las dos cajas de cartón en las que mi madre fue reuniendo desde hace veinte años todo lo que fue averiguando sobre lo que le

sucedió a Marité, (…) Pero mamá se metió también hasta con el propio Paraná, porque en tres de sus cuadernos de hule negro fue registrando todo lo que investigó sobre el río y sus características y hasta lo que significaba el Paraná para los antiguos guaraníes, desde "camino que camina", hasta "Padre del mar" o "Padre de los ríos". También fue anotando cómo el periodismo de investigación y la literatura habían representado al Paraná. Subrayaba en rojo lo que más le llamaba la atención. Copiaba fragmentos de crónicas periodísticas, cuentos y novelas. Me detuve en unos párrafos que atribuía a la novela El río oscuro de Alfredo Varela. Leí solo lo que había subrayado: "El Paraná traía en su amplio regazo, que nunca se niega, la terrible carga. Al llegar a la vera de esa loma poblada por el rancherío, abandonaba los cuerpos, como desligándose de toda responsabilidad. Él no sabía nada o, como la selva, lo sabía todo, pero callaba". "Los muertos del Alto Paraná no tienen apellido ni familia. Y ni siquiera rostro, porque los peces hambrientos se los han picoteado durante el largo viaje..."

La Caravana de la flor

El viernes 15 de septiembre de 1989 se organizó un acontecimiento popular denominado "Caravana de la Flor", en la que miles de chaqueños y correntinos confluyeron en el Puente General Belgrano para arrojar flores al Paraná pidiendo por la aparición de los cuerpos de los músicos que tuvieron un accidente fatal al desbarrancarse el colectivo que los llevaba hacia la prueba de sonido previas al espectáculo que iban a presentar en Bella Vista.

La caravana pidió al Paraná la devolución de los cuerpos de músicos fallecidos:  Zitto Segovia, Johnny Behr, "Chango" Paniagua, "Yacaré" Aguirre, "Gringo" y Michel Sheridan. Posteriormente, cientos de personas se congregaron en la Plaza España, escenario de grandes presentaciones de los músicos y se encendieron dos fogones alegóricos.

Para obtener más información, sugiero ver el documental "8 del 9 del 89" dirigido por Marcel Czombos. 

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El Paraná como sitio de memoria. Autor Leo Ramos

Reconstrucción del retrato de Pablo Miguez

"Reconstrucción del retrato de Pablo Miguez" de Claudia Fontes, ubicado en el Parque de la Memoria junto al Río de la Plata, es el antimonumento más conocido de Argentina. Concebido para ese lugar, la escultura aborda los conceptos de aparición y desaparición, inspirándose en Pablo Míguez, adolescente desaparecido a los 14 años durante el terrorismo de Estado.

La propuesta utiliza las aguas del río como pedestal por donde se emplaza una escultura de un adolescente de 14 años. "Simboliza la vida perdida de Pablo Míguez, un adolescente que desapareció junto con su madre en 1977 cuando era todavía un niño. La autora tomó contacto con la familia y se hizo la reconstrucción del retrato en base a material de archivo", explicó Florencia Battiti, la curadora artística del Parque de la Memoria.

Sepultura desconocida

Se trata de una videoinstalación creada por el Grupo de Arte Callejero, expuesta en la "Galeria da Liberdade", un espacio cultural inaugurado por el Gobierno de Ceará en Fortaleza, ubicado en el Palacio de la Abolição y dedicado a los derechos humanos. Esta producción visual colaborativa reúne el trabajo de decenas de artistas latinoamericanos, quienes presentan imágenes y secuencias de lugares donde se hallaron fosas clandestinas producto de las dictaduras.

La propuesta, alejada de las representaciones monumentales clásicas, centra su atención en los paisajes y entornos donde existieron sepulturas desconocidas. Las creaciones visuales chaqueñas muestran un palmar y sotobosque cercano a Margarita Belén, tomados del film "Margarita No es una flor" de Cecilia Fiel, junto con imágenes del Río Paraná en la playa Arazaty de Corrientes tomadas por Leo Ramos.

Para la producción del articulo agradezco la colaboración inestimable del Fiscal Diego Vigay, Claudia Goy, Marcelo Nieto, Tete Romero y al Grupo de Arte Callejero.

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