Por qué el salario mínimo ya no define clase social, sino niveles de exclusión
¿Qué significa hoy"ingreso mínimo"en un país donde el costo de vida y la estructura social se alejan cada vez más de cualquier parámetro tradicional?
La reciente actualización del salario mínimo vital y móvil (SMVM), establecida por la Resolución 9/25, vuelve a poner sobre la mesa una discusión: ¿qué significa hoy "ingreso mínimo" en un país donde el costo de vida y la estructura social se alejan cada vez más de cualquier parámetro tradicional?
Con el nuevo esquema, el SMVM proyecta valores que rondarán entre $328.400 en noviembre de 2025 y $376.600 en agosto de 2026, con aumentos mensuales decrecientes que promedian entre 1,1% y 1,9%. El problema es que, en paralelo, el Indec ya ubica la canasta básica total (CBT) de una familia tipo por encima de $1.276.649, es decir, tres o cuatro veces el salario mínimo.

Este desfasaje no solo muestra que el SMVM perdió su capacidad histórica de garantizar un estándar básico de vida, que fue su razón de ser, sino que expone una ruptura estructural en la pirámide social argentina.
SMVM vs. pirámide social: la brecha se volvió abismo

El gráfico reciente de estratificación por ingresos, realizado por la Consultora W, revela un dato clave:
1) Para ser clase media baja en Argentina hoy, un hogar necesita $2.050.000
2) El SMVM actualizado será de aproximadamente, en promedio, de $350.000 por mes.
Esto implica que un trabajador que gana salario mínimo está 5 "niveles" por debajo del umbral de clase media. Incluso dos trabajadores con SMVM — 700.000 pesos combinados— apenas alcanzarían la línea de clase baja según la clasificación actual, e incluso por debajo del umbral de pobreza para una familia tipo.
En números:
Clase baja: $750.000
SMVM individual: $350.000
2 SMVM: $700.000 → todavía por debajo del piso de clase baja
Y si analizamos la pobreza:
Línea de pobreza (hogar tipo): $1.180.000
Se requieren 3 SMVM para no ser pobre
Se requieren 4 SMVM para cubrir la canasta básica total
El salario mínimo, entonces, ya no funciona como "piso de dignidad": funciona como un índice de precariedad estructural.

¿Qué significa esto para la movilidad social?
La pirámide social muestra que:
Solo el 5% de los hogares está en clase alta
Solo el 17% de los hogares está en clase media alta
El 26% en clase media baja
Un 28% en clase baja superior
Y un 24% directamente en pobreza
El salario mínimo, que en el pasado permitía al menos acercar a un hogar al escalón de clase baja superior, hoy ni siquiera alcanza para evitar caer dentro del segmento más vulnerable de la pirámide.
El SMVM se ha transformado en un ingreso que ubica automáticamente a quien lo percibe, en niveles de pobreza o indigencia, dependiendo del tamaño de su hogar.
El SMVM dejó de ser una herramienta social y pasó a ser un indicador de crisis.
¿Por qué el aumento del SMVM no alcanza?
El problema no es el porcentaje de incremento, sino la desconexión entre la estructura salarial y la estructura de costos.
El SMVM proyecta variaciones mensuales de entre 1% y 2%.
La canasta básica crece muy por encima de esos valores, incluso en períodos de relativa "estabilidad".
La pirámide social se desplaza hacia abajo: suben los umbrales y bajan los ingresos reales.
El resultado es un país donde trabajar tiempo completo, y en muchos casos, tener pluriempleo, no garantiza dejar de ser pobre.
Una mitigación del deterioro
El nuevo SMVM actualizado por la Resolución 9/25 no recompone ingresos, no corrige desigualdad y no mejora la movilidad social. Lo único que hace es mitigar "parcialmente" un deterioro que ya viene consolidándose a medida que pasan los meses, mientras la brecha entre el salario mínimo y el costo de vida se vuelve estructural.
La pirámide de ingresos lo deja claro: el salario mínimo ya no define clase trabajadora; define vulnerabilidad. Lo que debería ser un piso, hoy es un sótano.













