Comparten una mesa navideña con personas en situación de calle
Voluntarios del grupo Corazones Solidarios cumplen diez años organizando una mesa familiar por las Fiestas de fin de año.

Desde hace diez años, un grupo de voluntarios anónimos en Resistencia sostiene una iniciativa solidaria que cambia el sentido de cada Nochebuena. Lo que comenzó en 2015 como un impulso familiar se transformó en una red de personas que donan tiempo, escuchan y comparten la mesa con quienes atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad.
Zoraida González, impulsora de esta acción, recordó que todo nació en el Hospital Pediátrico, cuando su hijo Francisco estaba internado en estado vegetativo. "Vimos a personas que no solo entregaban una vianda, sino que se quedaban a escuchar a quienes estaban internados. Ese gesto nos marcó", relató.
A partir de esa experiencia y en el cumpleaños de su hijo, la familia decidió reemplazar la fiesta habitual por una celebración compartida con personas en situación de calle y pacientes hospitalizados. Con el tiempo, la idea se transformó en una tradición anual.


El voluntariado no se limita a repartir comida. Cada 24 de diciembre, el grupo cena en la calle o en el hospital con quienes no tienen familia o un lugar donde pasar la noche. "Nos quedamos con ellos, damos nuestro tiempo como una familia que ellos no tienen", explicó durante una entrevista con NORTE.
A lo largo de estos diez años, se fueron sumando historias que moldearon el espíritu del grupo. Zoraida recordó a un hombre que solía bailar en las marchas de la plaza y que se sumaba cada Navidad, confiado en que siempre los encontraría allí.
También mencionó el caso de Benita, una docente víctima de violencia de género que quedó en la calle después de que su expareja le cambiara la cerradura del hogar.
Con el tiempo, Benita pudo reconstruir su vida: hoy es directora de una institución educativa y una de las voluntarias más activas.
Las historias se repiten y muestran una realidad diversa. "Muchos prejuzgan y dicen que son personas que se drogan o no tienen valores. Pero no siempre es así.


Hay gente que perdió su trabajo, su familia, y quedó sin nada", señaló Zoraida. Incluso recordó el caso de un joven chileno que llegó al país engañado por una supuesta relación y terminó sin recursos para regresar.
El voluntariado crece cada año con personas que prefieren mantenerse en el anonimato, sin identificación con iglesias ni instituciones, pero unidas por un mismo propósito: ofrecer una Navidad distinta, acompañada, humana.

"Son personas que dan todo de corazón", resaltó Zoraida, convencida de que, más allá de la cena compartida, lo que realmente transforma es la posibilidad de sentirse parte de una familia, aunque sea por una noche.
Más difícil
La tradición que sostienen los Corazones Solidarios cada Nochebuena no está ajena al contexto económico actual.
Según explicó Zoraida, este año se volvió más difícil reunir aportes y sumar colaboradores, incluso entre sectores que históricamente participaban de la campaña.
"Antes, personas de clase media o media alta se sumaban sin problemas. Hoy nos cuesta más", admitió. La organización decidió optar por un menú de pollos asados para ofrecer algo distinto a las familias en situación de calle o vulnerabilidad, que habitualmente "luchan todos los días para hacer un guiso". La intención, subrayó, es regalarles aunque sea por una noche la posibilidad de olvidar las dificultades que atraviesan.

La mujer, que también es perito intérprete qom, reconoció que el contraste con años anteriores es notable. "Antes no nos costaba tanto, pero este año sí", expresó, en referencia al impacto de la crisis en los propios voluntarios.
Aun así, el grupo mantiene su objetivo tradicional: preparar al menos 500 viandas para compartir en la Nochebuena. "Es nuestra meta, quizá un poquito más, porque hay muchas familias que la están pasando mal, que perdieron su trabajo y no pueden solventar una buena cena para sus hijos", explicó.
Juguetes también
Un objetivo paralelo es también incluir juguetes y golosinas para niños que habitan en viviendas muy precarias. "Porque no solamente hacemos viandas para personas en situación de calle, sino también vamos a barrios donde hay muchos niños y entre los que no todos van a tener un arbolito de Navidad, ni los va a visitar Papá Noel", agregó.
"Entonces también esta campaña es para ver si alguien tiene un juguetito para que nazca un espíritu solidario y que a pesar de todo lo que estamos viviendo tratemos de hacerles bien, regalando un juguetito a niños que viven en un rancho".
Se pueden donar pollos, papas, zanahorias, huevos, aceite, frutas y bandejitas descartables. También se puede ayudar con dinero al alias: siem.amor / CVU: 0000003100003217024287 / nombre: zoraida paola gonzalez. Quienes quieran donar su tiempo los números de contacto son 3624376595, 3624818808 y 3725501150.
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