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Opinión

Villa San Martín arrancó firme y sueña en grande

Con dos triunfos en casa, el Tricolor empezó con el pie derecho su camino en la Liga Argentina 2025/26. Entre virtudes y deudas, el equipo de Eduardo "Chiche" Japez muestra los cimientos de un proyecto que combina ilusión, identidad y la ambición del ascenso.

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El eco de la pelota en el renovado estadio de Saavedra 135 volvió a sonar como un viejo himno de barrio. Villa San Martín, único representante chaqueño en la segunda categoría del básquet nacional, inició su nueva aventura deportiva con una promesa tácita: hacer de su casa una fortaleza y del sueño del ascenso una bandera. Y, de momento, el balance es positivo. Dos juegos, dos triunfos. Nada mal para un comienzo que mezcla certezas, entusiasmo y algunas alertas encendidas.

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El debut frente a Independiente de Santiago del Estero mostró dos caras del mismo equipo. En el primer tiempo, apenas 22 puntos; en el segundo, una versión más cercana a lo que pretende su cuerpo técnico. Algo similar ocurrió ante Rivadavia Básquet: irregularidad, ansiedad y pasajes de desconexión, pero también ráfagas de juego colectivo, intensidad defensiva y momentos en los que el Tricolor pareció encontrarse con su identidad. El público acompañó en buen número, como si entendiera que en esta Liga no hay margen para la indiferencia: la localía será un factor determinante.

El próximo desafío será este martes 11 de noviembre, desde las 21,30, cuando reciba a Fusión Riojana, debutante en la categoría y representante de la unión de los clubes Facundo, Riojano y Riachuelo. Un proyecto ambicioso que buscará darle a La Rioja presencia estable en el mapa grande del básquet argentino.

El señor de la pintura y los socios del alma
Entre las figuras que empiezan a dejar su huella, el venezolano Elián Centeno (alero fuerte de 2,02 metros) se erige como "el señor de la zona pintada". Intenso, atlético y siempre al borde del highlight, promedia casi cinco tapas por juego y es, por ahora, el gran sostén defensivo de Villa San Martín. Sin Rómulo Gusmao (pivot brasilero de 2,08 metros) aún en plenitud física, el extranjero se multiplica en rebotes, puntos y carácter, imponiendo respeto bajo el aro y corrección de los lanzamientos rivales permanentemente.

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A su lado, Estéfano "Tato" Simondi confirma que es más que un goleador confiable. A su conocida capacidad anotadora le sumó eficacia desde el perímetro y una madurez defensiva que lo convierte en pieza clave. Sin embargo, su protagonismo excesivo en minutos despierta una preocupación lógica: ¿cuánto podrá sostener ese ritmo en un torneo tan largo, sin recambio natural en su posición?

Los jóvenes Petroli, Bottaro y Barúa, llamados a crecer en la pintura, todavía están lejos del nivel que exige la Liga. Allí radica uno de los desafíos para Japez: equilibrar la rotación sin perder intensidad. Y sin apurar procesos. La ventana de diciembre aparece como una oportunidad concreta para reforzar este sector en el rectángulo.

Cerebros y corazones del perímetro
En la conducción, Facundo Fernández Gago mostró credenciales desde el primer juego: 18 puntos, liderazgo, lectura y temperamento. En el segundo, falló más de lo habitual, pero compensó con nueve asistencias. Su socio ideal parece ser Emir Pérez Barrios, surgido del semillero tricolor y con paso por Obras Sanitarias, que aporta desparpajo y visión cada vez que entra desde el banco.

El caso de Favio Vieta merece un párrafo aparte. Conocedor de estas instancias, el resistenciano aún no encontró su mejor versión, aunque todos saben que cuando enciende su motor competitivo, el equipo sube un peldaño.

El co-capitán Maximiliano Martín mantiene su vigencia: entrega, ejemplo, voz de mando. En tanto, Lautaro Florito, en su regreso al club, es el "factor chispa": energía, defensa intensa y puntos cuando más se necesitan. Detrás, los juveniles Camisasca, Carrasco y Rath empujan desde la ilusión y las ganas, esperando su momento para aprender jugando.

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"Tato" Simondi aporta goleo en la ofensiva e intensidad en la zona baja del rectángulo de juego.

Una ruta exigente

Luego del tercer juego en casa, Villa San Martín deberá subirse a la ruta. Tucumán, Salta y Jujuy serán paradas consecutivas en una semana que pondrá a prueba la consistencia del grupo. El sábado 15 de noviembre enfrentará a Estudiantes de Tucumán; el lunes 17 a Salta Básket y cerrará la gira el miércoles 19 frente a Jujuy básquet. Tres viajes, tres duelos de alta exigencia. Después, volverá a su casa para cerrar noviembre recibiendo a Sportivo Suardi (el 26) y a Hindú Club de Don Torcuato (el 28/11).

El fixture no da respiro y la Liga Argentina 2025/26 tampoco. Con un formato extenso —32 partidos de fase regular antes de los playoffs—, la clave será administrar energías y evitar lesiones. Solo los cuatro mejores de cada conferencia llegarán directamente a octavos de final. Y el premio mayor, como siempre, será un ascenso que vale tanto como un título.

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Identidad, paciencia y trabajo
Villa San Martín no es un club improvisado. Tiene historia, estructura y sentido de pertenencia. Lo que ahora debe construir es continuidad, ese bien escaso que separa a los animadores de los protagonistas reales. El arranque entusiasma, pero el ascenso no se logra sólo con talento: hace falta regularidad, defensa sostenida y cabeza fría.

El público tricolor parece haber entendido el mensaje. Cada vez que el equipo pisa el parquet de Saavedra 135, la atmósfera recuerda que el básquet chaqueño todavía respira pasión. Falta mucho por andar, pero este Villa San Martín parece decidido a hacer del camino una historia para contar.

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