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Una vuelta cargada de sentido

"Estoy donde quiero estar": el regreso maduro de Lautaro Florito a Villa San Martín

A los 25 años, el joven basquetbolista vive su segunda etapa en el tricolor resistenciano con un rol mucho más protagónico. Con experiencia en varias ligas del país y un recorrido que lo formó dentro y fuera de la cancha, el alero puntualiza su presente, el proyecto que lo seduce y el valor del grupo. Trabajo, compromiso y sentido de pertenencia definen su momento en la Liga Argentina de Básquet.

Hay frases que no necesitan maquillaje. "Estoy donde quiero estar", dice Lautaro Florito, y la convicción se le nota hasta en el tono. Es su segunda vida en la capital chaqueña, pero esta vez distinto: más maduro, más completo, más jugador.

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A los 17 años había llegado a Resistencia como un pibe que soñaba con hacerse un lugar en el básquet profesional. Ocho años después, vuelve convertido en un alero de 1,88 metros, con rodaje en Liga Federal y Liga Argentina, y con una mochila llena de nombres propios: La Unión de Colón, El Tala de San Francisco, Unión Abasto de Tucumán, Brown San Vicente, El Ceibo, Jujuy Básket. Un recorrido largo para un jugador joven, pero que explica su presente.

"Para mí fue algo muy lindo aquella vez. Aprendía desde que me levantaba hasta que me iba a dormir", recuerda sobre aquel desembarco juvenil en Villa San Martín temporada 2018/2019. Con la inocencia de quien da los primeros pasos y la voracidad de quien quiere quedarse. Ahora vuelve distinto. Y el club también lo recibe distinto.

 
 Los caminos de un trotamundos

Antes de volver a Resistencia, Florito acumuló un recorrido federal que le dio carácter y oficio. Jugó en:

·                     La Unión de Colón (Liga Argentina).

·                     Jujuy Básket.

·                     El Tala de San Francisco.

·                     Unión Abasto (Tucumán).

·                     Brown de San Vicente.

·                     El Ceibo (San Francisco).

Nacido en Villa Mercedes, San Luis, y adoptado por Córdoba en su formación, Lautaro refleja el espíritu de los jugadores que se hacen a fuerza de kilómetros, viajes, pensiones, entrenadores y desafíos. Cada club dejó una marca, y él las convirtió en herramientas para su regreso a Villa San Martín en la Liga Argentina.

 El rol silencioso: energía, unión y confianza

Dentro del plantel tricolor, Florito asumió un papel que excede lo técnico. Se transformó en un factor de cohesión, en ese jugador que equilibra el humor del grupo, que sostiene al compañero en los momentos malos y celebra fuerte en los buenos. "No me interesa si se nota o no —explica—, mientras ayude a que mis compañeros estén mejor". En una temporada larga, con viajes extensos y partidos apretados, esas pequeñas acciones construyen equipo. Y Villa San Martín lo sabe.

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